-La química lo es todo.
-Sí, señor.
-Lo sabré yo: todo.
-Sí, señor, lo que usted diga, señor.
-¿Cómo lo ve?, ¿le ponemos más bromuro?
-Yo por mí, sí, señor.
-Pues venga, que no tenemos todo el día.
De pequeño, año tras año, pedía a los Reyes Magos un Scalextric. Nunca se lo echaron. Al final, terminó por no creer en el Scalextric. Ahora, a los cuarenta y tantos, ya sabe lo que puede pedirles sin que le fallen.
Pallida mors aequo pulsat pene pauperum... Mierda, pede, joder, lapsus calami, pede, pede, coño, empezamos otra vez, no pasa nada, qué se le va a hacer. *(Traducción del traductor)
Después de años de terapia consiguió expulsar de su interior todos sus miedos y mirarlos a la cara. Un rostro tan horrible, que ahora ya no podrá olvidarlos jamás.
La ablación femenina en Kurdistan
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