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CUL DE SAC.

11 Mayo 2008

SEDUCCIÓN (2).

Los placeres recibidos de la estima no son mas que placeres morales, solo convenientes a ciertas personas; los del cuerpo y la jodienda agradan a todos y nos compensan de ese desprecio ilusorio al que es difícil escapar si se desafía la opinión publica, pero del que algunos sensatamente se han burlado hasta el punto de hacer de él un placer mas.
Jodamos. Tu cuerpo es tuyo, solo tuyo; solo tú en el mundo tienes derecho a gozar de él y a hacer gozar con él a quien te parezca. Aprovecha el tiempo que te ha tocado vivir. De esos gozos y deliciosos recuerdos logramos consuelo y divertimento aún en nuestra vejez. Esa inmortalidad a la que estamos llamados, en gran medida se llega jodiendo. Así permaneces en la memoria de los demás.


Bésame una y mil veces…Déjame chupar tu lengua…, que respire tu voluptuoso aliento cuando está inundado por el fuego del placer. Y ahora la serpiente va a vomitar su veneno. Que tus ojos estén fijos en la cabeza de este sublime miembro; y cuando, en prueba de su pronta eyaculación, lo veas hincharse, matizarse del púrpura mas bello, entonces tus movimientos adquirirán toda la energía de que son capaces: que los dedos que cosquillean el centro del terremoto se hundan lo mas dentro que puedan; entrégate toda entera sin limites a la razón; busca la boca para chuparla; que tu pudor vuele delante de mis manos y … córrete en el instante de nuestro triunfo.


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5 Mayo 2008

INTERIORES.





Ahora hay que volver atrás, pero, ¿sabes?, estás en tu casa, y en un estado particular de atención que envuelve la voluntad y actúa sobre ella, la modifica y pone en un mismo plano con una serie de recuerdos. Las imágenes que llenan esta pantalla, fueron tomadas de una memoria, lejana al desafío que un día surgió desde el interior de algo que no es corpóreo.



En las desnudas paredes de una habitación que aprisiona los sueños, allí donde trabaja sin cesar el olvido del desamor, recomenzado, interrumpido a veces y deshecho por una pesadilla llena de reminiscencias, están encerradas amargas lágrimas en objetos alienados por el desorden.



La existencia de nuestro cuerpo, parecida a un vaso en el que estuviese contenida la espiritualidad, es la que nos induce a suponer bienes interiores, alegrías pasadas, todos nuestros dolores, nuestras más mínimas posesiones que no pueden escapar por ser ya esencia de nuestra imperfección.



Días en los que el aliento, insensible como el viento en la flauta, se mezcla en desconocidos cantos mas próximos a un final que hacen creer en impresiones de sufrimiento o de felicidad por quien apenas siente o es incapaz de manifestar tales debilidades. Son islas de espirales y surcos elipsoidales pegados al cuerpo del imaginario amante.



Nunca vemos a los seres queridos como no sea en el sistema animado, en el movimiento perpetuo de nuestra incesante ternura, que antes de dejar que las líneas que su rostro nos presenta, estas se desvanecen tamizadas por el reflejo ausente en el espejo, allí donde su cuerpo descansó por una noche.



Las palabras nos presentan de las cosas una imagen en miniatura, como un archivo de libros dispuestos a ser explorados. Conforman conceptos propios que descubren los ajenos. En esos libros están encerrados nombres que muestran de la personas una idea confusa, dotados de una sonoridad brillante u oscura, engastados entre dos vidas, la del presente y la que dejamos atrás.



Impulsos que nos arrastran lejos de lugares donde vivimos la inocencia, nos conducen sin resistencia, como prisioneros encadenados en la barca del vencedor, o como viajeros que se cruzan de noche, ávidos de sueño, sin fuerza para abrir los ojos y mirar por ultima vez los encajes que la mano toca, renovando la idea de otro contacto mas humano.



La vida que soñamos y amamos como un hecho irracional, a veces nos arroja a los brazos de la estupidez, aunque no de repente, pues todo en ella se degrada por matices insensibles. Al cabo de los años, no reconocemos nuestros sueños, ni aquellas ilusiones que antaño dirigían nuestros pasos a escenarios ideales. Ahora llegamos a preguntarnos si del encuentro con la muerte podría nacer nuestra consciente inmortalidad.










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19 Abril 2008

ENSEÑAME LA MANERA ...




He quebrado casi todas mis resistencias, y no ha sido tarea fácil. Me he esforzado por realizar todo lo que más me horrorizaba. Esa energía invertida en derrotar a mis miedos me ha llevado a los peores excesos. Toda experiencia adquiere valor únicamente por su resultado, por la huella que traza en el alma. Cada nueva etapa compone un ser diferente, disponible, abierto a otros pasos.


- Llego tarde, disculpa, pero no acertaba con la dirección. Me ocurre cuando quiero controlar casi todo.
- No te preocupes, a causa de la lluvia el tráfico estaba infernal.
- Y bien. ¿Dónde te apetece que vayamos? Lo de pasear está algo jodido. Tendríamos que hacerlo bajo los paraguas.
- Mejor solo utilizar uno. Eso nos obliga a empezar con una cierta aproximación física. Tenemos a las inclemencias de nuestra parte.
- Perfecto. Usemos el tuyo, es más pequeño.



La conversación derivó por múltiples temas. Constatamos que habían aficiones en común, alegrías y desdichas que se hicieron protagonistas de la tarde a tiempo compartido. Lo observaba para quedarme con su rostro y luego poder describirlo a la mañana siguiente, pero me era imposible, mi atención solo existía para sus manos. Dedos largos y nervudos, con uñas cuidadas al milímetro, moviéndose como si a la vez que hablara para mi lo hiciera para quien no pudiera oírle. Y a cada parada que hacíamos, para saltar o evitar los charcos del paseo, se aferraba a mi brazo transmitiendo una fuerza que agitaba mis pensamientos. Me obligaba a retomar mis puntos de inflexión y era como una victoria anunciada.


- Podemos tomar un café, si te parece bien. Hay un local muy agradable cerca de aquí. La música tiene el volumen lo suficiente ajustado como para no tener que gritar.
- Por muy alta que estuviera yo podría entenderte.
- ¿Y eso?
- Solo con fijarme en tus manos seria suficiente. Tu expresividad me recuerda a los gestos que hacen los italianos cuando hablan. Tus manos parecen estar hechas para crear.
- También lo están para amar.



Guardé un largo silencio. Mis pensamientos se enmarañaban. Estaba frente a alguien que se tornaba en cómplice ante el cual habría sido inútil mentir. Puso su mano en mi hombro y como al acólito de una iniciación mefistofélica me condujo hacia donde me vi incapaz de dar marcha atrás. Me temblaban las piernas, la turbación crecía por momentos, no me atrevía a levantar la mirada. Estaba preso de agradables sensaciones que afloraban en mi piel. Con esa extraña agitación que procuraba no se notase, acabé por mostrarme torpe y nervioso. En un instante en que el viento nos obligó a bajar más el paraguas, nuestras cabezas se acercaron aun más y nos reímos por ese gesto de protección. Al mirarnos nuestros labios sellaron el foco del vendaval. Aquello suponía algo más que un prólogo a la tarde.


- ¿Quieres conocerme más a fondo?
- No preciso saber más de lo que empezó hace 30 minutos.
- Tu curiosidad puede ahora solo ser esclava del presente, pero en encuentros de este tipo uno acaba por contar lo que le ha dejado huella.
- Eso solo me vale si esas huellas están a flor de piel. Las que conforman el tejido del alma hoy no quiero tener constancia de ellas.
- ¿Qué temes?
- Solo a mi mismo, a no ser capaz de quedarme en la superficie, a dejarme involucrar en los sentimientos ajenos, a apostar por la repetición de las ilusiones, a creer en la magia de momentos como este, a no saber despertar sino es con decepciones y esas, mañana las quiero matar.
- ¿Tú crees que te decepcionaré?
- No adelantes al tiempo. Ahora solo existe el presente y yo quiero ser egoísta.
- Subamos al santuario de los escépticos y demos forma y sentido a este primer encuentro.
- Lo dejo en tus manos y en mis ansias.



Subimos las escaleras de su casa con imágenes entre mis manos y luces que poco a poco se diluían en las puertas de los vecinos inexistentes. Nos habíamos parado previamente en el portal, apuntalando las paredes con nuestros besos. Ahora era cuestión de adornar las mentiras solo con sexo.









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15 Abril 2008

PREÁMBULO.




Hay un denso perfume rodeando las luces de neón, una dócil embriaguez que encumbra las horas, la queja póstuma de noches apalabradas para jueves de derrota. Matar las ansias que nunca están disponibles y el lento arrastre de un tórrido deseo nacido desde la abstención voluntaria. Mañana hay una cita, un encuentro real tras las palabras de una conversación anónima. Se escapa la fuerza de la ilusión, la misma que se decanta por proponer un acercamiento mas allá de lo evitable.
Crear posibilidades; mal comienzo para irrumpir en otra vida. Leer los diarios de la incompetencia, las perfidias de la sumisión, la diferencia entre el traje y la mortaja, acabar por decidir que no hay modelos a imitar, ni referencias válidas en tiempos de reconstrucción emocional. Bastante es ya seguir con las ilusiones vivas. Ni siquiera merece la pena maldecir lo que no ocurrirá.

Quedemos mañana en tu casa o en la puerta del teatro
Representemos lo evidente sonriendo por las calles



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11 Abril 2008

VUELO NOCTURNO.






Recordaba aquel instante, llevado por el aire, cuya fuerza primero, me había llenado de gozo e inflado las alas, como si fuera una nube y me sintiera llamado por las tempestades y, cuando el temporal arreciaba, fuera invitado por las olas y las riberas. Recordaba el gesto de atizar el fuego en los refugios que complacian a mi cuerpo. El viento bramando, con su velocidad inaudita, con esa fuerza infatigable, con esa elasticidad que permitiera mecerse y permanecer ingrávido, no siendo tragado por las olas, pasar entre ellas, agarrarme a ellas, sostenerme sobre ellas, parar al ras de la arena esparcida bajo el cielo negro y bajo, conduciéndome allí donde hubiera una idea, algo que encontrar, un sentimiento que valiera la pena desenterrar del olvido, de intentar cogerlo, conservarlo, exprimirlo, y, entretanto, sin dejar de gritar al vacío, demostrar mi ímpetu sobre los tejados, las ventanas, las calles, las adivinadas olas, manteniendo y acrecentando el entusiasmo necesario para seguir el viaje, la búsqueda de la idea precisa escondida en las mareas. Volar bajo la tempestad fundido al viento, el mismo que de vez en cuando acelera el corazón.
Hay un destino que nos empuja a proyectarnos sobre los demás y nos conduce a ello sin desvío.
Antes solo me procuraba amistades y placeres que conformaban ideas inexactas, observaciones generales, hechos permanentes que acababan plasmados en páginas y frases triviales. Es ahora, al filo de una medianoche insolente, cuando puedo finalmente descubrir donde realmente están esas verdades. Puedo llegar con el solo esfuerzo de ser generoso con la vida, reparar en la simpleza de lo que no tiene adorno, en la linealidad del gesto mas inocente, en saberme ocupante de lugares y corazones que ni conozco pero que guardan una fisonomía cuya unidad llevo conmigo.





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7 Abril 2008

MEMENTO.



Los dedos corren por las teclas del piano, buscando el acorde perdido, suplantando la melodía que escuchan oídos sordos a la furia. Las gafas caen sobre el papel indeleble y milimetrado por la inseguridad de quien no acepta el desafío de las horas matinales. Sopor de cafeína, adormidera de una infusión de bergamota.
Eres dueño y señor de las tormentas y de los huracanes, de las pestes y de las devastaciones, de los hielos y de los fuegos, de los diluvios y de las tempestades. De pie, con las piernas separadas, balanceando el cuerpo de cintura para arriba y de un lado para otro, con los brazos caídos. Ejecutando una danza ancestral, como un ritual olvidado y que renace con el odio, como una ceremonia de la venganza.
Pasos rápidos y atropellados desde el asfalto a la patina del sueño. Seguro que un hombre podrá excusar los bandazos de la nostalgia y el golpe mudo del acojone mundano. Pura poesía encerrada en los bolsillos, deslizándose por las costuras de ese falso abrigo que oculta la espalda al tiempo.
El cuello girando con celeridad, cayendo la cabeza para todas partes, desmelenada y con el rostro convulso. Las venas sobresalen como raíces y los nervios descargan por todo el cuerpo una incontenible furia.
Arrojas su nombre al cieno, al lodo de la susceptibilidad, donde maceran las mentiras, la compulsión de la fetidez, donde mañana tal vez crezcan otros vientos más insanos, suficientes para alejar el gran error.
Peligrosa vida la que hay al otro lado del muro, donde un hueco ciego, un callejón con salida señala como escapar. Allí dirige sus pasos el escéptico que creyó en lo sublime.



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2 Abril 2008

SEDUCCIÓN (1)




... Estos preliminares me embriagan de voluptuosidad. Pongámonos cómodos, insinuemos nuestros atractivos para velar solo aquello que hay que ocultar al deseo...


Indolente manera de seducción, y fallido intento en medio de ese silencio que un correo poco mas puede aportar. Dolió, se que no fue cómodo, ni siquiera dulce en su principio, yo también lo he vivido, y tu has extralimitado la necedad de esos arrebatos que a menudo nos acompañan. Has quedado marcado para la eternidad, has dibujado líneas que ya nadie podrá borrar, ni siquiera el tiempo, ese bendito tiempo que a mí me aleja y a ti te tiene en un continuo sobresalto.


...Os hablaré de esa parte de la anatomía donde un amante fija los ojos al gozar; pechos que acaricia, palpa, muerde, pellizca, algunos incluso hacen de ellos la sede del goce y depositan su miembro que tras unos pocos movimientos, depositan ahí el bálsamo delicioso de la vida, cuyo derrame constituye la mayor dicha de los libertinos...


No servirá de nada, te lo aseguro, no puedo sino sonreír y aclamar tu valentía frente a lo que dejas atrás. Somos dos inconscientes. Tú me ganas en superficie dibujada, yo en atrevimiento posterior. Mis nalgas contra tu pubis, la libertad de la Creación, tu osadía frente a mi reto, el peor de los contrastes, aplaudo tu vana intención.


...Siempre dócil a las pasiones de quien lo mueve, suele anidar aquí, buscando un templo más misterioso, superior al que ofrecen la boca, el pecho, las axilas. Se presentan altares donde arde su incienso y una vez agitado, inunda todo el espacio de un licor blanco y viscoso cuyo derrame sume al hombre en un delirio lo bastante vivo para procurarle los placeres más dulces que pueda esperar de la vida...


Aún dejándote derrotado, herido y malparado, merezco un castigo que humedezca mis pliegues y el corazón. No dejes de hacerme un hueco en ese punto distante que hay entre el suelo y el cielo, a refugio de la hiedra, la buganvilla y el ciclamen, para quedarme atónito las noches de agosto, septiembre y fin de invierno, abrazado a la sombra de un inexplicable deseo:

Quiero pisotear tu hermoso cuerpo.












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30 Marzo 2008

ALEXITIMICO.





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Sobre mí

Las barcas de tus ojos se pierden en el encaje de las desapariciones. El abismo se ha revelado y otros han de apagarlo. Las sombras que tú creas no tienen derecho a la noche.

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