Soy una tapa de yogur
Aquí estoy de nuevo, sentada delante del ordenador con la pata delantera quebrada sin saber muy bien qué escribir. Son tantos los sentimientos que me llegan de golpe a cada momento que de repente me siento tan eufórica como me viene un bajón, como ahora mismo.
Echo de menos mucho, muchíiiisimo tener alguien a mi lado que me dé ese abrazo y un besito en la frente y me diga venga niña, que esto no es nada, y me dé una palmadita en culo.
Echo de menos querer a alguien, engancharme de su cuello y oler su colonia, el poder acariciar nuestras mejillas y terminar dándonos un beso.
Pero creo que aún no estoy preparada. Mis anteriores relaciones me hicieron mucho daño y no porque tuvieran un rabo mu gordo, sino por el dolor sentimental. Ese dolor que llega cuando das todo a una persona y luego se cansa de ti y te deja tirada como si fueras la tapa del yogur: te pega cuatro lametones y te tira.
No sé si el problema son mis novios o soy yo misma. Lo que sí es cierto es que desde que me dejó mi último novio no he levantado cabeza. Ese sí que era el hombre de mi vida, todo era buenos detalles ¡hasta se acordaba de lo que llevaba puesto cuando nos presentaron! Pero al final fui otro yogur en su larga lista, de frutas del bosque me dijo cuando se lo eché en cara. Bendito idiota.
Pero aún así me cuesta olvidarle. No tengo ilusión por nada, ya no me pongo guapa ni me maquillo. Cuando llego del trabajo me tumbo y veo un poco la tele, al menos los de Supervivientes lo pasan peor que yo; pero ellos pueden decir hasta aquí y volver a su feliz vida.
Aún no estoy preparada para volver a estar con nadie, aunque ardo en deseos. No quiero que me engañen, que me digan que soy todo para ellos, que me hagan sentir tan bien con esos lametones y luego me dejen apartada a un lado y se olviden de mi. No quiero y no quiero. No quiero volver a tener que estar días y días llorando por los rincones. No quiero volverme a enamorar. Paso de los tíos y paso de todo. Ahora me toca pensar nada más que en mí misma. No quiero tener que derramar ni una lágrima más por ellos... pero resulta tan difícil.
Pero por algo se debe empezar, y esa va a ser mi motivación personal: voy a pasar de los tíos y a cuidarme.
De momento no me queda otra que seguir en reposo hasta que se me cure del todo la patita ¡qué picotazo me dio la paloma esta mañana! Es que bajé del árbol para coger unas miguitas y como vio que le quitaba su comida, se abalanzó sobre mí como una condenada. ¿Por qué dirán que las penas con pan son menos? Yo creo que es todo lo contrario.
Al menos termino el día con una motivación que pienso cumplir.






peny dijo
Di que sí penita, bienvenida al club de los corazones rotos!!
10 Marzo 2008 | 08:18