Wendy & Bonnie y Mellow Candle
Tras una semana sin poder pensar en otra cosa que en el trabajo (acompañado de buena música, eso sí) y de un largo puente para descansar cabeza, que no cuerpo, vuelvo para intentar seguir con la periodicidad de siempre.
Hoy, con dos discos que tienen mucho en común. Los dos son discos con voz femenina, son discos calmados y sosegados, los dos tienen arreglos cuidados a la perfección, y los dos son clásicos discos ultra-raros que no fueron reeditados hasta hace poco, con lo que no son demasiado conocidos. En lo particular, son dos de los muchos discos que me ha descubierto mi amigo DaNi-El de Ferrol en los últimos años (manifiéstate!!).
1968, San Francisco, Wendy y Bonnie Flower (hasta el apellido les pega!!) son dos hermanas de 17 y 14 años respectivamente (!!!), que han crecido en un círculo musical y con contactos con el vibrafonista Cal Tjader, gran figura del Latin Jazz. Es él, el que al escuchar las canciones que habían compuesto, las consigue inmediatamente un contrato discográfico, y las mete al estudio a grabar con los mejores músicos de sesión de la época (Jim Keltner, Larry Carlton o Michael Melvoin).
¿El resultado? Genesis. Algo absolutamente maravilloso. Una mezcla de sunshine pop, con música brasileña, con un poco de Lounge, con psicodelia y toques de jazz. ¡Y todo compuesto por ellas! Tienes que frotarte bien los ojos para creerte que son estas crias las responsables de esta obra. Armonías complejas, melodías retorcidas y, sobretodo, unas letras de lo más atormentadas, hacen que te sorprendas de que un par de adolescentes puedan llegar a un nivel de composición tan trabajado. Vamos, que si las letras fueran autobiográficas, las pobres tuvieron una niñez llena de horribles desengaños amorosos, pero lo que tenían era una imaginación brutal.
Desde luego, lo primero que piensas al escuchar todo esto, es en un engaño al más puro estilo Archies, pero no, parece que todo fue verdad, tal como aparece en la reedición de, una vez más, Sundazed en el 2001. El caso es que el disco se editó en 1969, pero la compañía de discos quebró, el productor murió, y solo un puñado de copias salieron a la luz. Las justas para mantener un mito durante más de 30 años.
Como anécdota, decir que las Bangles eran tan fans de ellas, que llegaron a pedir a Bonnie que se uniera al grupo, aunque declinó la oferta. Gente como Stereolab se han declarado grandes fans de este disco, y en cuanto lo escuchas sabes por qué.
Para encontrar el otro disco, Swaddling Songs, de Mellow Candle, hay que cruzar el Atlántico y viajar hasta Dublín. También cambiar de registro, pasar del San Francisco ácido, a las tierras celtas y folkies de principios de los 70. Siempre he tenido un problema con el folk británico de esos años, y es que no me acaba de entrar del todo. Hay cosas que me entran mejor, como Fairport Convention o los grandes Pentangle, y otras que ni con calzador, como The Incredible String Band.
Pero este disco, editado en 1972, es algo completamente distinto. Ya desde que escuchas la primera canción, Heaven heath, te das cuenta. Sí, mantiene las caracterísitcas del folk inglés, esas melodías y esos instrumentos, pero hay "algo" en el ambiente, que lo hace un disco de pop. Un disco intrincado y complejo, pero que te entra a la primera. Como hacer algo que conserva ese aire místico y rebuscado de los discos de folk, y ser accesible a la vez. Además, hay una cosa a destacar, y es que todos los temas aparecen firmados por ellos, sin tirar de canciones tradicionales ni artimañas por el estilo.
Hay dos cosas que llaman la atención inmediatamente. Por un lado, las voces. Preciosas. De las mejores combinaciones que he escuchado nunca, a cargo de Clodagh Simonds y Allison Williams (compositoras de casi todas las canciones). Hay momentos en que te ponen los pelos como escarpias, como en Silversong. Lo otro que te deja con la boca abierta, es la instrumentación de todo el disco. Todos los arreglos están hechos con un gusto, que crean una atmósfera única. Cada instrumento en su lugar, en el momento en que es necesario, con la intensidad que estás esperando escuchar. Sin recargar ni avasallar. Me flipa sobretodo el bateria, William A. Murray, que toca de una manera increible.
El disco gana millones con cada escucha, vas encontrando recovecos, apreciando arreglos nuevos, y dejándote llevar por esas gaviotas de fondo de The poet and the witch. Es raro que en su momento no rompiera como el de otras bandas parecidas. Fue editado por DERAM, subsidiaria de DECCA de la que hablaré algún día, y apenas vendió copias en su momento, separándose al poco tiempo. El guitarrista, David Williams, y Clodagh Simonds (que se habían casado poco antes) participaron en discos de Kevin Ayers, Mike Oldfield, y sobretodo Thin Lizzy, donde Simonds toca el teclado en multitud de LPs.
Está reeditado en CD por See For Miles, y en vinilo, con una edición cuidada al máximo, por un sello inglés llamado Acme este mismo año. Ésta última es una tirada muy limitada, pero yo pude encontrar dos copias en tiendas. ¡Corred que merece mucho la pena!

Pablo de la Cruz dijo
¡Gracias por la info! A Wendy & Bonnie ya las conocía, pero a Mellow Candle no, y pinta muy bien. A mí sí me gustan mucho ISB... es lo que tiene el consumo.
9 Diciembre 2004 | 11:30 AM