Allí dijeron que crecían árboles frondosos y fuentes incansables de agua, transparente como aliento convocado tras la huída de la niebla. Y que una extraña planta de aspecto nacarado producía el sueño de la verdad, con sólo tomarla cruda, tan dulces sus hojas. Pues no basta con el deseo para regresar sin el recuerdo de las lanzas. Que de ...