Miedo

Es verdad. Hacía mucho frío. Era febrero y estábamos en el norte de una España antigua. Eran los años en que los hombres no tiritaban. Apretaban los dientes y hacían un gesto de desdén, ignorando el helado viento mistral, que soplaba desde el norte.
Sin embargo, esta no fue la mejor de las noches para Ciriaco. el hombre que lloraba, comenzaba su nuevo trabajo echado adelante, arrepentido de sus vaivenes anteriores y con gran voluntad de enmendar sus errores, mantenía su inquietud entre las barreras del sentido común y la lírica de los héroes circundantes.
Noche solitaria, soledad inusitada.
Triste vida la del guardián de la esperanza.
¿Qué pretendes Ciriaco?
¿No ves, que de tu vida la tristeza del Universo se ha cebado?
La lechuza enmudeció con los escalofrios...
Ha escuchado el alarido de un ser de ultramundo
Entre las frías piedras su eco ha dejado
El miedo de nuestras mentes se ha apoderado.
Nunca más quiero pensar que serás un cobarde
No te marches, no mueras,
No abandones, Ciriaco.
Huimos del miedo, sin saber que el temor es nuestro aliado.










MICHAEL dijo
HOLA MI ESTIMADO "DUENDE' PETER,COMO SIEMPRE BRILLANTE EN TUS ESCRITOS...ESE FRIO QUE NOS DA EL MIEDO...CUANDO LA TRISTEZA SE CEBA CON NOSOTROS...
UN ABRAZO AMIGO MIO
MICHAEL
3 Junio 2007 | 06:50 AM