Logo de La Coctelera

DESDE ENTRE LOS ARBOLES

15 Septiembre 2007

Destino Ameland

Arent se zafaba de la muerte entre deseperados manotazos que se estrellaban contra las olas sin ningún tipo de coordinación.

El agua era más oscura aún que la noche y todo era frío.

Mantenía a duras penas el sentido de la realidad gracias a que esporádicamente veía la espuma blanca sobre la cresta de alguna de aquellas olas asesinas.

Se preguntaba cual de ellas le ahogaría para siempre, haciéndole dejar atrás todo lo conocido, para adentrarse en el infinito mundo de lo nunca visto.

Tragaba agua, y aunque no tenía miedo, le entristecía morir en tan inmensa soledad.

Cuando la consciencia se desvanecía y las fuerzas de un cuerpo exahusto carecían de existencia, vió una luz balanceándose sobre el mar.

Un barco salvador, que fue alertado por su potente voz, se acercó sinuoso, dirigido por marinos que le avistaron, mientras entretenidos andaban achicando agua de una cubierta anegada.

Le lanzaron un cabo y a él se amarró, hasta que milagrosamente fue alzado a la plataforma, dejando trás de sí un hilo de su propia vida.

Tumbado hacía arriba y vomitando agua, contempló en la entreluz la imagen de un hombre altísimo. Tras éste, y en lo alto de la gavia, ondeaba una bandera que enseguida reconoció. ¡Diablos! Piratas Frisones.

Frieseland, un pequeño estado independiente al norte de los Paises Bajos, conocida también como la tierra de los indomables, no había sucumbido aún al asedio de los Teutones del sur. Su inmensa llanura, estaba coronada por las llamadas Islas Frisias, un archipiélago cercano al continente, donde Texel, Terschelling y Ameland, eran las islas más pobladas.

El hombre gigante, acercó el rostro al del joven Arent y le susurró: ¡Desgraciado seas!, estás ante Otto, hijo no deseado del Rey Barbarossa. Mi padre que nos desterró a las islas, apreciará el tesoro que le llevo. Un teuntón que sobrevivió a una tempestad en el colérico Mar del Norte ¡Es mágnifico!

Después de esta ofrenda, sé que él me dejará regresar a la tierra continental a cambio de tan insigne esclavo y una vez allí, me será fácil adivinar qué hilos manejar para alcanzar el poder supremo. Será entonces cuando todos los que antes me repudiaron, a mis pies caerán con suma humildad arrodillados.

- Volvamos, rumbo a tierra ¡bastardos! - gritó Otto enfervorizado a una tripulación empapada de agua por fuera y por dentro de absenta embriagada - Lo dejaremos en Ameland antes de entregarlo. Allí comprobaremos si su valor en tierra, es equiparable al que demostró en este mar de aguas turbulentas.

Arent alzó la cabeza, pero desfalleció y perdió la razón a la vez que pensaba: - ah! salir de una muerte digna para acabar en una vida esclavizada ¡que desventura me aguarda! -.

Continuará...

Tags: ameland

servido por Peter 16 comentarios compártelo favorito

31 Agosto 2007

Triste Lobo de Mar

El viejo Stan, se encontraba sentado en su silla preferida. De su pipa emanaba un humo blanco que se confundía con la neblina del Mar del Norte.

Así pasaba los días en la pequeña aldea de Volendam, unos cuantos kilómetros al norte de la floreciente Amsterdam.

Tenía el cabello y la barba larga, dominados ambos por el insípido color albino que se estilaba; la piel cortada por el viento, y los ojos azules de tanto mirar al mar.

Sí, así era ahora su vida. Todo el día lo pasaba mirando al interminable océano que la marea perezosa acercaba a sus pies.

El viejo lobo de mar, esperaba ver algun día a su hijo regresar.

Aquél que dos años atrás fue arrastrado desde la cubierta del bergatín pescador, hacia la oscuridad de las aguas, en una noche de relámpagos y truenos desgarradores. Triste momento en el que una grandiosa y pendenciera ola separó para siempre, la vida del joven aprendiz de pescador, de la decrépita paternidad que lo protegía.

O quizás, Stan miraba al mar por no dirigir la vista hacia la casa donde él vivía con su mujer.

Sí, así era, para no ver a la aún hermosa esposa Lissy, llorar desconsolada, como de constumbre hacía ante los fogones donde asaba los arenques.

¡Qué más dá!

La cuestión era, que todas las mañanas, Stan se encomendaba a algún Dios conocido, ofreciendo su alma a cambio del regreso de un joven, al que las aguas traicioneras que solían darle la vida y el sustento, ese día tuvieron un desdichado capricho. Cambiar el destino para arrebatarle a su hijo el don supremo. La vida.

Aquella mañana, le tocó el turno al Dios Cristiano, al que prometió peregrinar hasta donde sus fuerzas alcanzaran, ya fuese Roma, Jerusalén o Santiago. El caso era que cualquier distancia se presentaba diminuta comparada con el deseo de saber la verdad sobre la desaparición de su único hijo, Arent.

Pero el día pasó y nada ocurrió. En un invierno donde los días eran tacaños, la noche le abordó y el frío le hizo estremecer. Entró en la casa de madera, besó a Lissy en la mejilla, y la abrazó. Después miró por la ventana. Sólo oscuridad y el monótono sonido de las olas estallando contra el muelle.

¿Un día más o un día menos?, pensó. Y sopló la vela del candil que iluminaba la habitación.

Continuará...

Tags: ameland

servido por Peter 14 comentarios compártelo favorito

27 Julio 2007

El hombre sin pasado

Sobre un caballete un papiro de grandes dimensiones descansaba. Ante él, Víctor de Yuste sostenía en su curtida mano una barra de sanguina que sujetaba con temblorosa delicadeza.

Se sentía poseedor de una idea bien inspirada y la iba a plasmar a modo de boceto en lo que sería la primera imagen del retablo de la Iglesia de Briones.

Ah! Magnífica obra para la que había sido encomendado junto con su desconocido, y a partir de ahora acólito mancebo, Juan Refranero.

Juan, postrado en una silla, contemplaba desafiante y con atención, aquellos trazos que la mano del Caballero de Yuste iba dejando.

A su paso, por la rugosa superficie de un lienzo amarillento, la diestra se estremecía de impaciencia, por ver que sería de una idea durante años en mente contenida.

Cien lustros después venerada y nunca en vida agasajada ¡Qué desgracia!.

Presta atención Juan, - le decía Víctor- hemos de atenernos a las instrucciones que nos dió el Obispo Mendoza y Sor Paula de Rodrigo, pero aún así y cómo ya fué escrito por otros en Sevilla, nosotros también haremos algo tan grandioso, que las gentes del mañana cuando alzen la vista, pensarán que no estabamos cuerdos cuando proyectamos este evento.

El retablo -continuó- estará dedicado a la Virgen de la Asunción. Debe por tanto ser la figura central del mismo. Estará flanqueada por iconografías de San Bartolomé y San Andrés y contendrá pasajes de la Pasión de Cristo. Más adelante, nos darán los nombres de otros santos de especial devoción por estas tierras.

Pero eso no es lo que más importa, pues en lo que respecta al diseño de fondo, tengo total libertad y autoridad, así que dispongo para tu conocimiento y sobre este lienzo que la estructura principal de la obra que vamos a acometer, sea como aquí aparenta ser.

Víctor, se dió la vuelta y comenzó a dibujar el boceto mientras le explicaba: "el retablo estará asentado sobre un banco y constará de tres cuerpos organizados en cinco calles con sus correspondientes zócalos. Si Dios nos da fuerza, será coronado por un ático. La altura pues, alcanzará unos veinticinco metros y tendrá una anchura de quince.

Juan que estaba atónito, se levantó diciendo: ¡pero Maese!, tardaremos años, muchos años en terminar los dos sólos está obra tan gigantesca.

Victor avanzó hacia él haciéndole frenar el paso en seco. "No Juan, tardaremos alguno más, porque los relieves que llenarán esta emblemática obra, serán denominados en un futuro como prodigiosos, y es en este aspecto donde yo cuento con tu ayuda.

Deberemos acostumbrarnos a vivir juntos, pues probablemente así lo estaremos lo que nos queda de vida. Si lo logramos, pasaremos juntos a la posteridad y nuestra amistad continuará en las mentes de aquellos que por esto nos recuerden.

No estaría demás - Exclamó Juan Refranero-, que ya que hemos de pasar juntos toda la eternidad, nos conociésemos un poco mejor.

¿De dónde procede el Maese? . -Preguntó-

Vengo del Sur, .-Dijo Víctor- pero no es de eso de lo que quiero hablar. He cerrado la ventana del pasado y una vida nueva quiero comenzar.

¿Hay algo que le atormente Señor? Si es así, debería contarlo pues las penas compartidas son más livianas. Mal que se caya, queda sin consejo y aquel dolor que se oculta permanecerá sin remedio.

No Juan, no hablaré de mi pasado, el olvido es herencia de la distancia, en el espacio y en el tiempo. Por eso puse tierra de por medio y para ello evitar mencionar mis desdichas es lo que quiero.

No se hable más -aceptó Juan sumiso-, pero sé que al final algún desliz tendrás y una vez abierta la caja de los truenos, esta será imposible de volver a sellar. Aun así me pregunto ¿Qué es un hombre sin pasado?, ¿Es acaso como un libro con las páginas en blanco?

Continuará...

Tags: yuste

servido por Peter 12 comentarios compártelo favorito

20 Julio 2007

Soledad

¿Cuanto amo? ¿Cuanto odio? ¿Cuento me alegro? ¿Cuanto lo siento?

¡Son horribles! ¿Verdad? Los incontables son horribles, porque no sabes si es más o si es menos que ayer, si avanzas, o retrocedes, o si simplemente permaneces.

Pensaba, en que me gustaba estar sólo, pero que no debía abusar.

Me preguntaba cuánto de apartado estaba, y si lo mío era una virtud placentera, o una faceta a mia a rectificar. Pero no sabía cuantísimo o cuantipoquísimo, pues me era imposible ponderar.

Iba camino de la endiablada Extremadura, yo sólo, ¡Si Señor! Un Duende solito conduciendo un coche lleno de cascabeles, hasta que en un repentino instante, "Soledad" me acarició con sus plumas de sueño y decidí parar en el primer pueblecito que encontrase.

Así fue como subí al Castillo de Maqueda en una tarde de calor infinito, y allí la encontré. A las cuatro de la tarde, cuando el pueblo entero sesteaba y ni un alma se atrevía a desafiar la calima que caia como una manta sobre la ciudad, me encontré con la persona más sóla del mundo.

Ella, miraba un horizonte de futuro incierto, mientras recordaba un pasado de gentes que sabes Dios dónde fueron. La sierra de Gredos, le devolvía generosa, una mirada entre cómplice ylástimera desde allá, muy a lo lejos.

Hoy, al rescatar esta fotografía de mi cámara, me he acordado de esta anciana mujer y al final deseé, que con sólo un poco de nuestro pensar, la acompañariamos un ratillo en su quizás deseada soledad.

servido por Peter 16 comentarios compártelo favorito

13 Julio 2007

La Manzana

Si tú tienes una manzana, y yo tengo otra manzana, y las intercambiamos, cada uno tendrá una manzana.

Si yo tengo una idea y tú tienes otra idea y las intercambiamos, cada uno tendrá dos ideas.

Publicidad: Cambio manzana por idea. ¿Alguien tiene una buena idea?

servido por Peter 15 comentarios compártelo favorito

26 Junio 2007

La misiva de Santa Úrsula

La baronesa Delfina de Gasteiz, abrió el sobre lacrado que le entregaron y la leyó en voz alta ante la presencia del Obispo de Vitoria y el Doctor Jeremías.

En Toledo, En el año de la Encarnación del Señor de 1.243.

Convento de Santa Úrsula

A quién pueda interesar y a petición de su eminencia, el Obispo Catedralicio de Vitoria, describiré a continuación los hechos más relevantes de la vida de Sor Paula de Rodrigo, que convivió para la gracias de Dios en nuestra vecina congregación del Convento de Santa Úrsula durante dos años y ya hace más de seis.

Sor Paula, llegó una tarde de invierno, acompañada de su padre. Llovía muchísimo. Era como si trajera tras de sí un nuevo diluvio Universal. Recuerdo que cuando yo abandonaba el convento después de mi visita semanal a la congregación me topé con ellos al ser yo mismo quien abrió el portón.

Les hice pasar y les acompañé a una de las salas del convento. Su padre me pidió hablar a solas conmigo, así que pedimos a Sor Inés que llevase a la joven a la cocina a tomar un caldo caliente y secar sus ropas.

Nada más marcharse, su padre colocó una bolsa llena de monedas de plata sobre la mesa.

Debe quedarse con mi hija y guiarla por los caminos de Dios, me dijo muy nervioso.

Yo le llené la copa del licor que hacemos en la abadía y le agarré del hombro tratando de reconfortarle, mientras él agachaba la cabeza sollozando.

“Venimos del norte de Cáceres – me dijo- donde tenemos una hacienda fruto de la herencia recibida de nuestros antecesores. El origen de la misma, reside en la familia Fernán Calvo. El anterior Marques de Yuste la donó a nuestra familia por motivos que nunca fueron explicitados.

Mi hija, no quiere vivir allí de ningún modo, pues clama a Dios que esa tierra está manchada de sangre. La intentamos convencer por todos los medios de que eso no tiene razón de ser pero cada vez que nos descuidamos ella escapa del lugar. A pesar de estar viviendo bajo tutela y vigilancia extrema y que dos doncellas la siguen continuamente, ella suele escapar, aún durmiendo en sus aposentos, custodiada por cerrojos nada ligeros. No sabemos cómo consigue huir todas las noches de luna llena para ir a parar a un mismo lugar en los montes de la Sierra de Gredos. Mis hombres siempre la encuentran rodeada de manadas de lobos que milagrosamente no la dañan y hasta la protegen de otras alimañas”.






Yo, continúe escuchando al hombre hasta que al final me apiadé de él y convencí a Sor Inés para que le diese cobijo en el convento, a cambio de la generosa dote que su padre nos entregó para el monasterio. Bien sabe su Santidad que el dinero aunque lo despreciemos, es en este mundo de estrecheces un hecho real, de necesidad vital.

Sor Paula, se comportó de manera excepcional, deslumbrando a las demás adoratrices en todas las virtudes que Dios pide a una hija suya que se pretenda beatificar.

Es cierto, que era una persona esquiva, fría y sus palabras parecían guardar un significado oculto. Por eso llamó enseguida la atención, porque siempre que hablaba, las demás o no entendían o las obligaban a pensar para descifrar esa retórica que a todos nos hacía cavilar.

Cuando Sor Paula pidió inesperadamente y sin grandes motivos su traslado hacía el norte, yo estuve leyendo alguno de los textos que todas las noches ella escribía, y confieso que éste que a continuación transcribo, aún me hace pasar noches en vela.

´Para que la vergüenza no permanezca impune

Para que la venganza no sea débil

Para que la justicia no quede aplazada

Y dejada en manos de un Dios de perdón

Conjuremos al ángel caído

Y aquél que más coraje dispense

Nos libere de nuestro dolor.

¿No es acaso un Dios misericordioso en exceso un Dios menor?’

Que Nuestro Señor me perdone por haber repetido sus herejes palabras, pues de no haber sido porque Sor Paula ya partió hacia el norte y con carta de recomendación, este texto hubiese sido suficiente para expulsarla de la congregación. Pero al final todo quedó en agua de borrajas.

Nunca más se habló del tema.

Ahora, su Santidad debe excusarme y abandonaré aquí la historia. Si necesitase de más detalles puedo proveerle de toda la información que se camufle entre estas paredes.

Sin querer extender en exceso mi misiva y esperando que esta información le sea de utilidad, se despide de vuecencia este un humilde servidor de su Ilustrísima y de Dios.

En Toledo, 1243
Fray Berlamino Rojas

Continuará…

Tags: yuste

servido por Peter 9 comentarios compártelo favorito

3 Junio 2007

Miedo

Es verdad. Hacía mucho frío. Era febrero y estábamos en el norte de una España antigua. Eran los años en que los hombres no tiritaban. Apretaban los dientes y hacían un gesto de desdén, ignorando el helado viento mistral, que soplaba desde el norte.

Sin embargo, esta no fue la mejor de las noches para Ciriaco. el hombre que lloraba, comenzaba su nuevo trabajo echado adelante, arrepentido de sus vaivenes anteriores y con gran voluntad de enmendar sus errores, mantenía su inquietud entre las barreras del sentido común y la lírica de los héroes circundantes.

Noche solitaria, soledad inusitada.

Triste vida la del guardián de la esperanza.

¿Qué pretendes Ciriaco?

¿No ves, que de tu vida la tristeza del Universo se ha cebado?

La lechuza enmudeció con los escalofrios...

Ha escuchado el alarido de un ser de ultramundo

Entre las frías piedras su eco ha dejado

El miedo de nuestras mentes se ha apoderado.

Nunca más quiero pensar que serás un cobarde

No te marches, no mueras,

No abandones, Ciriaco.



Huimos del miedo, sin saber que el temor es nuestro aliado.

Tags: yuste

servido por Peter 20 comentarios compártelo favorito

28 Mayo 2007

El Diablo campea por la Salina

Las Salinas de Añaga, estaban formadas por un conjunto de eras o plataformas de madera sobre las que se extendía el agua salada. Esta, se dejaba evaporar al sol hasta dejar el residuo salino someramente seco y listo para ser retirado a los almacenes donde seria finalmente pasada por la criba y el tamiz.




Había decenas de eras, cada una para una familia y el agua circulaba para todos igual distribuyéndose a través de un laberinto de canales también de madera, los cuales tenían al lado de cada era un pequeño orificio tapado con arcilla fresca. Para dejar entrar el agua a la era, se retiraba la masilla y cuando estaba llena, se volvía a sellar el orificio de modo que el agua continuase su curso hasta la siguiente plataforma. Así sucesivamente.



Nadie podía retirar mas agua de la que cabía en su era y nadie podía bloquear el paso del agua hasta la siguiente. Del cumplimiento estricto de estas normas se encargaban los llamados “Hombres Buenos”. Hombres respetados en el pueblo por su honestidad y buen gobierno.

Nicanor Beltrán era uno de ellos, y esa mañana llegó a la plaza de Haro, galopando veloz sobre su alborotado caballoy voceando por doquier en busca del Doctor Jeremías.



Daniel, la criatura que hacía progresos con su vista pero que aún no distinguía bien las figuras, si que conseguía discernir luces y colores aunque fuese a duras penas. Se encontraba en casa del doctor jugando con el caleidoscopio que Héctor el zapatero le fabricó con cristales y espejos coloreados e introducidos en un tubo de caña.

Ambos, Jeremías y Daniel saltaron como un resorte alarmados por las voces de Nicanor.

¡Doctor!. - Exclamó el Hombre Bueno -. Ha habido un accidente en la Salina. Uno de los pilares de la era cedió y ésta se derrumbó para caer en el río. En ella trabajaba Teresa de Añaga extendiendo la sal como siempre. Al caer una de las tablas se partió astillándose peligrosamente. Teresa cayó sobre ella y se la clavó en el hombro. Sufre un profundo corte y se encuentra muy grave. Ha perdido mucha sangre. Debéis acudir de inmediato.

Jeremías cogió su maletín, se dirigió a la posada y llamó a Víctor de Yuste. Le pidió que cogiese a Daniel y que le acompañase. A toda velocidad tardarían al menos tres horas en llegar.

El posadero, le dejó otro de sus caballos pues ocho patas corren más que cuatro. Engancharon las acémilas y partieron siguiendo el rastro del caballo de Nicanor por el largo y tortuoso camino que bordea las montañas hasta Añaga.



¡Válgame Dios¡ dijo el Doctor llevándose la mano a su boca al ver la herida en el hombro de Teresa. Está muy feo el asunto, parece obra del Diablo. Hay que desinfectar rápidamente. Tráiganme, paños, fuego y aguardiente, no pierdan un segundo. Entretanto -dijo a las mujeres que se apiñaban arrodillladas ante el siniestro suceso- sigan taponando la herida con paños como sabiamente hasta ahora hicieron.


Daniel, trémulo, se coló entre las piernas de los hombres que formaban el corro alrededor de Teresa y se acercó a su madre. El instinto le hizo adivinar el lugar donde estaba su frente. Sobre ella posó su mano y entre mares de lágrimas le susurraba al oído: ¡madre! no te morirás ¿verdad?...no me dejarás…tienes que esperar a que yo pueda ver. No te irás sin que contemple tu rostro. Necesito el recuerdo de tu imagen para vivir…


Teresa, casi inconsciente, sacó fuerzas en medio de su delirio, para responderle: no hijo, no lo haré. Te lo prometo. Te esperaré. No me dejaré ir sin que veas mi rostro con vida.

Continuará…

Tags: yuste

servido por Peter 5 comentarios compártelo favorito


Sobre mí

Avatar de Peter

DESDE ENTRE LOS ARBOLES

Madrid, España
ver perfil »
contacto »
Llámame Peter. Me hice pasar por una persona más, pero en realidad soy un duende y sé que se me nota. Vivo entre los árboles de los bosques de Madrid y sólo salgo de allí por las noches para ponerme en contacto con vosotros en este lugar. Os contaré las historias y leyendas que se oyen por allí y me llevaré vuestras palabras para que mis asilvestrados congéneres se diviertan y emocionen con ellas. Con vuestro permiso. Hit Counter
Web Counters

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera