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Tribulaciones de un guionista

15 Octubre 2008

UNO DE LOS NUESTROS

De vez en cuando, alguno de ustedes me escribe preguntando por talleres de guión que merezcan la pena. En general, desaconsejo la enseñanza "reglada", en plan anual, y en particular, todas aquellas opciones que prometan rodar un corto al final.

Por dos cosas: no hace falta ser un genio para calcular la calidad que puede tener un corto escrito, producido, dirigido y postproducido por estudiantes. Apliquen el concepto a otras áreas de la enseñanza. Por ejemplo, una audición de fin de curso en una escuela municipal de música. Digamos que el público no suele pedir bises. Salvo honrosas excepciones, con los cortos de academia pasa lo mismo: el resultado es tirando a chungo.

Ya puestos a gastar, me parece mucho más sensato invertir el dinero en rodar un corto, sin aguantar un año de clases impartidas por indocumentados, sin tener que someter el guión al juicio de nadie, y sin verse obligado a trabajar con un equipo de inexpertos.

Siempre me ha parecido más aprovechable el formato de taller corto, práctico, impartido por un profesional, y que no pretende guiarte paso a paso en el proceso de hacer una peliculita. En abcguionistas hay bastantes de este tipo, la Fundación Autor suele tener alguno también... y hoy acabo de descubrir un buen taller de guión que no conocía: el que imparte Joan Álvarez en AFILM.

Digo que es bueno sin conocerlo, porque sí conozco a Joan Álvarez (no confundir con el director de la Fundación para la Investigación del Audiovisual), y puedo decir que no es precisamente un indocumentado: es un profesional de verdad, un currante. Un guionista todoterreno que lo mismo escribe ciencia-ficción que adapta una novela histórica para Giménez-Rico. Además, es un tío simpático, muy dado a contar anécdotas ilustrativas, y con una capacidad de comunicación enorme.

Si hubiera un "sello de garantía del Pianista", este curso lo tendría. Hagan click.

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13 Octubre 2008

CIEN RAZONES PARA EMIGRAR / 2

Como ustedes saben, porque se lo han repetido hasta lo emético, el otro día Rajoy, sin saber que los micrófonos estaban grabando, manifestó desprecio hacia el desfile del Día de la Hispanidad.

Esto, que no tendría la menor importancia en un país maduro, ha infectado las portadas de todos los diarios. (Sobre todo, porque les ha permitido reproducir una palabrota, cosa que produce mucha sensación de libertad a los niños.)

A mí, la noticia me resbaló. Hasta ayer. Ayer se convirtió en una razón para emigrar. Ayer, Esteban Gónzalez Pons, vicesecretario de comunicación del PP, le disculpó así:

Está claro que si (Zapatero) hubiera tenido este desafortunado desliz, estaríamos criticándolo como nos están criticando desde el PSOE, que está aprovechando la oportunidad de desgastar la imagen pública de Rajoy.

En una pálida imitación del genial post del Guionista Hastiado, voy a traducir las palabras de González Pons al castellano que hablamos usted y yo:

Nuestro cinismo ilimitado y nuestra soberana estupidez nos impiden comportarnos con la mínima decencia exigible no ya a un dirigente político, sino a cualquier ciudadano que merezca ese nombre. Eh, pero nuestros rivales no son mejores.

No es que yo esperase de ciertos políticos la más mínima decencia. Pero sí contaba con un poco de disimulo. Si ya no nos queda ni eso...

Voy haciendo las maletas.

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5 Octubre 2008

MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA GUIONISTAS / 16

Todo guionista profesional ha vivido el incómodo momento de llamar a un productor para recordarle que... en fin, que va siendo hora de pagar. Todos hemos tenido experiencias con productores que, a la hora de pagar, empiezan a... cómo decirlo... a renquear.

No estoy hablando de productores piratas que sugieren al guionista que trabaje sin cobrar. No hablo de bienintencionados productores primerizos que calculan mal la pasta y, en el momento de pagar, resulta que están sin blanca.

No. Es algo mucho peor.

Hablo de un productor con cierto curriculum, que ha firmado un contrato como Dios manda con el guionista y que tiene el dinero necesario para pagarle. Pero, a la hora de la verdad... renquea. No es que no tenga intención de pagar, es que... le cuesta aflojar.

Es el típico productor que, cuando organiza una reunión de desarrollo de guión, va posponiendo la hora de irse a comer, pensando que si la cosa termina a las tres y media, y no hay que volver por la tarde, igual se libra de apoquinar. El típico productor que, cuando hace viajar al guionista para una reunión, le pregunta si prefiere quedarse en casa de algún colega, a ver si hay suerte y se ahorra el hotel.

Cuando un productor entra en esa dinámica, suele disponer de una batería de excusas para evitar la más inefable de las vergüenzas, que para él sería decir a la cara al guionista, impasible el ademán:

PRODUCTOR RENQUEANTE
¿Te importa que retrasemos un poco el pago, que me viene fatal pagarte ahora?

Realmente, es una cuestión de hidalguía, porque nueve de cada diez guionistas de este país agacharían la cabeza, sonrojándose, y balbucearían algo parecido a:


GUIONISTA
Buenocomotúveas...


Pero en la mente de este tipo de productor no tiene cabida pedir algo por favor cuando puede, sencillamente, agarrarlo. Como dice el viejo chiste, ¿para qué vamos a discutir si podemos arreglarlo a hostias?

De manera que el rol que acaba adoptando un guionista bienintencionado ante un productor renqueante se parece bastante al del cobrador del frac. Es humillante y descorazonador. Aunque realmente, el problema es sólo de tiempo -el productor renqueante suele acabar pagando- en el proceso se puede llegar a pasar mal. Porque los guionistas, malditos seamos, tenemos vicios incorregibles que, como todos los vicios, cuestan un dineral: nos gusta comer tres veces al día, dormir sobre colchón y bajo techo. Algunos, especialmente ambiciosos, nos creemos incluso con el derecho de formar familias. Y algunos blasfemos incluso pretendemos tener -Dios perdone mi lengua pecadora- VACACIONES.

A continuación, y para mitigar (o al menos prever) el sufrimiento de guionistas y otros clientes de productoras, el Pianista en un Burdel pasa a listar el Top 5 de las excusas (léase trucos) más usadas por el productor español a la hora de renquear en los pagos:

5. Había un error en la factura. El IVA estaba mal puesto, el CIF tenía una errata, las dietas no cuadraban con los tickets... Cualquier cosa. El truco consiste en no darle importancia al hecho de que el productor no avisó de que había ese error cuando lo vio. Sencillamente, se le pasó.

4. No me ha llegado la factura. Este truco lo conocemos todos. Está en la línea del "he cambiado de móvil y he perdido tu número" o del legendario "yo había hecho los deberes, pero se los ha comido el perro". Tiene miles de variantes: problemas en el servidor de email; inundación en la oficina; esta secretaria mía qué despistada es, un día va a haber que despedirla...

3. Todavía no me han activado la póliza de crédito. El truco consiste en darse importancia con la jerga y la especificidad. El subtexto es: sí, nuestro contrato dice que te debería haber pagado hace seis semanas, pero ¿te has fijado en lo mayor e importante que soy? Yo ando por ahí activando pólizas de crédito mientras tú juegas con el Final Draft. Deja de molestar.
2. Eso tienes que hablarlo con Conchi. Enésima variante del clásico español "eso es en la otra ventanilla" o el inmortal "vigila aquí hasta que pase un gamusino". Normalmente, la empresa de un productor español renqueante tiene un organigrama muy básico. El truco, en este caso, es fingir que la estructura es tan grande y compleja que si una factura se traspapela, resultaría normal tardar en cobrar. Ni que decir tiene que Conchi es imposible de localizar. O está de baja un par de días, o no puede ponerse, o acaba de salir a tomar café. ¿Hace falta aclarar que Conchi ni siquiera existe?

Hagamos una pausa. Antes de presentarles al ganador, al campeonísimo de los trucos, debo aclarar que la verdadera genialidad de todas estas excusas consiste en no preocuparse lo más mínimo por su manifiesta falsedad. Cuando un mago mete a un tipo del público en una caja y lo hace desaparecer, todo el mundo sabe que no ha desaparecido de verdad. Todos sabemos que se trata de un truco. Pero si se hace bien, y con mucho morro, todos disfrutamos del proceso.

De acuerdo. Con todos ustedes, el truco de los trucos:

1. Te pago la semana que viene. Sólo eso. No hace falta más. Cada vez que un guionista reclama el pago, el productor contesta "la semana que viene". Parece demasiado fácil, lo sé. Pero en su sencillez está la clave. Hace tiempo, en un proyecto en el que yo trabajaba, el productor empezó a renquear. Cuando le reclamé el dinero, me soltó lo de "la semana que viene". Yo, que no conocía El Gran Truco, me lo creí.

Veinte días después, aún no había cobrado. Así que decidí hablar con uno de sus coproductores, para que hiciese de intermediario. El coproductor habló con el productor renqueante y esto fue lo que pasó:


COPRODUCTOR
Oye, que me dice el guionista
que todavía no ha cobrado.

PRODUCTOR RENQUEANTE
(Indignado)
¡Pero si ya he hablado con él y le he dicho
que le pago la semana que viene!

¿Comprenden? Eso es exactamente lo que me había dicho. "La semana que viene".

Para el común de los mortales, esa expresión significa la semana que viene inmediatamente después de ésta. Pero el productor español no ha dicho eso. Sólo ha dicho "la semana que viene". No ha dicho qué semana, ni tampoco cuándo viene.

En otras palabras: Who's on first?


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30 Septiembre 2008

CIEN RAZONES PARA EMIGRAR / 1

La apertura del año judicial se celebra con una misa católica.

En la de este año, concretamente, el recién nombrado presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Dívar, besó la mano al Cardenal Arzobispo de Madrid, Rouco Varela.

Voy a repetirlo por si alguien todavía no se ha enterado: el juez más importante de España hizo una genuflexión, estiró los morros y besó la mano a una autoridad eclesiástica.

No era una gran sorpresa, cierto. Previamente, este señor había publicado un par de artículos en una revista de la Hermandad del Valle de los Caídos. Ahí van algunas perlas sacadas de un artículo del Diario Público:

"(...) los católicos, obedeciendo al Papa, nunca nos equivocamos".

"Sólo Dios, el Bien Supremo, es la base inamovible y la condición insustituible de la moralidad".

"Sólo en Amar a Cristo y hacerle Amar, en una vida coherente y cabal, se encuentra la única y verdadera Justicia".

Por cierto, Carlos Dívar había sido propuesto para el cargo por el Partido (pausa) Socialista (pausa) OBRERO Español.

Que alguien traiga mi pasaporte, por favor.

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28 Septiembre 2008

MEDIOCRES CON ÍNFULAS

Visto en el Tablón de Abcguionistas.

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26 Septiembre 2008

MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA GUIONISTAS / 15

Chico Santamano se ha desmarcado con un post imprescindible sobre los contratos de guionista, que ya me gustaría haber hecho yo antes. Pero no pasa nada, el orgullo para los nobles: lo hago después y listo.

Como ya tengo una edad, y no me gusta andarme con el bolo colgando, hace años que presento todos mis contratos a la supervisión de un abogado especializado, quien me advierte con gran perspicacia de qué falta y qué sobra en cada contrato, y me salva de graves meteduras de pata.

Durante las supervisiones que mi abogado ha hecho de mis contratos, he aprendido algunas cosas, y se me han ocurrido posibles cláusulas que intentaré incluir en futuros contratos. Nada más lejos de mi intención que hacerme el entendido en literatura jurídica. Mi lema para casi cualquier situación es "dejad que los especialistas se hagan cargo", y en lo tocante a contratos, lo tengo claro: hay que recurrir a un abogado. Sin embargo, me molesta que hablar de dinero y de contratos sea un tabú en nuestra profesión, y por eso quiero comentar algunas de mis impresiones al respecto. No se trata de iniciar una sesuda reflexión sobre jurisprudencia audiovisual. Al contrario, sólo quiero anotar algunas de mis manías.

El tema da para mucho, así que probablemente, como Chico Santamano, haré varias entregas (o no), procurando ser breve en cada una. En esta primera, empezaré por lo más importante: el dinero.

Hace unos años, tuve un pequeño contencioso con un productor por una cuestión de pagos. (De hecho, los únicos problemas que he tenido con productores en toda mi carrera han sido a la hora de cobrar.) Esto es lo que decía nuestro contrato:

CONTRAPRESTACIÓN

Como contraprestación por llevar a cabo los trabajos citados en este contrato, y por la cesión de los derechos establecida en el mismo, el GUIONISTA percibirá la cantidad total bruta de XXXXXX EUROS (XX.XXX €), que se verá afectada por los impuestos y retenciones que legalmente resulten aplicables,previa presentación de la correspondiente factura extendida de conformidad con la legislación fiscal vigente. Dicha cantidad será abonada de la siguiente forma:

a) XXXXXX EUROS (X.XXX €) a la firma de este contrato.

b) XXXXXX EUROS (XX.XXX €), en el momento de la entrega de los trabajos a realizar durante la FASE 1 (tratamiento).

c) XXXXXX EUROS (XX.XXX €), en el momento de la entrega de los trabajos a realizar durante la FASE 2 (guión).
Con el apartado a) no hubo problema. Le pasé una factura y me hizo una transferencia. Pero cuando le pasé la factura del apartado b), de repente dijo que me enviaría un cheque.

Éste es el tipo de detallitos que conviene incluir en un contrato para hacerle a uno la vida más fácil. Porque la Ley de Murphy dice que el productor nunca tendrá el mismo banco que nosotros. Y si alguna vez han ingresado en su cuenta un cheque de una entidad distinta a la suya, sabrán que hay unas comisiones que le dejan a uno temblando. No me interpreten mal, no me quita el sueño pagar una comisión de 15€ cuando me están ingresando XX.XXX€, pero en mi lista de pecados capitales, uno de los primeros sería regalarle dinero a un banco. Ni 15 céntimos, vaya.

Incluso aunque Murphy anduviera despistado, y el productor tenga cuenta en nuestro mismo banco, un cheque no deja de ser un engorro. Hay que ir con él al banco, y eso implica -horror- vestirse. Salir de casa en horarios de oficina. Esperar colas. Me estoy mareando.

La primera de mis manías, que intentaré reflejar en mis siguientes contratos, sería: en el apartado de pagos, no basta con consignar las cantidades y las fechas de pago. Hay que especificar también que el pago se realizará mediante transferencia bancaria.

Otro consejo sobre el pago, y esto no es una manía, sino un matiz fundamental, es especificar sin género de dudas que el pago se realiza a la entrega del material. Algunos productores pueden intentar que la cláusula diga "en el momento de la aprobación por parte de la productora". No cedan. Es un truco para demorar el pago. Si al productor no le gusta lo que hemos escrito, siempre puede mandarnos reescribirlo (por norma general, se suelen contratar dos versiones adicionales de tratamiento y otras dos de guión, aparte del first draft). O, a malas, puede despedirnos. Pero el trabajo está hecho, y hay que cobrarlo. A ningún productor se le ocurriría decirle a un director de fotografía "este plano no tiene contraste, te quedas sin cobrar".

Para finalizar, es fundamental, imprescindible, asegurarse métodos legales para obligar al productor a pagar. Recuerden lo que se decía en la anterior entrada: los productores tienden a renquear. Para ilustrar el consejo, les copio una cláusula perteneciente uno de mis contratos, y que se parece mucho a la que cita Chico Santamano en su post:

El impago de cualquiera de las cantidades precitadas dará lugar a la resolución del contrato, bastando para ello el requerimiento fehaciente de pago por el GUIONISTA al domicilio de LA PRODUCTORA que figura en el encabezamiento del presente contrato y el transcurso de una semana adicional sin que se produzca el pago. En tal caso, EL GUIONISTA recuperará los derechos cedidos sin obligación de reintegrar las cantidades percibidas.

Puede que esto les suene muy contundente. No es un soneto de Garcilaso, cierto. Pero tampoco pretende enamorar a nadie. Es un contrato. No tiene que ser amable. Tiene que ser fiable. Tiene que garantizarle a uno las habichuelas.

David Mamet, que de estas cosas sabe algo, dice en su libro "Escrito en Restaurantes" una verdad digna de ser enseñada en todas las escuelas de cine: los productores suelen juzgar los favores recibidos como muestras de despreciable debilidad.

O sea, que a la hora de cobrar, pocas bromas. Nada de demorar los pagos, y nada de hacer versiones gratis. En este negocio, añade Mamet, el valor de una cosa es idéntico a su precio. Así que si quieren ganarse el respeto de un productor, ya saben la fórmula:

Continuará (si eso).

P.S. Sí, Chico, te estoy plagiando, ¿qué pasa? Yo tenía un blog de guión antes que tú. Yo he visto cosas que tú no creerías. Así es la vida.

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22 Septiembre 2008

URGENTE

Lean el último artículo de El Teleoperador y sigan sus instrucciones.

Hagamos algo sobre lo que Aaron Sorkin querría escribir.

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19 Septiembre 2008

EL PIANISTA ESTARÁ ALLÍ

Pictured above: Paco Rodríguez, productor. No en vano el colega es tocayo de Don Francisco de Goya: cada vez que vean su nombre aparecer en una película de animación, ya tienen un fijo en la quiniela. Ha sido productor ejecutivo de CUATRO ganadoras del Goya a la Mejor Película de Animación. En la Academia ya deben de estar pensando en cambiarle el nombre al premio.

¿Y por qué les hablo de Paco Rodríguez? Porque el caballero ha tenido a bien impartir una master class sobre la técnica del pitching, el próximo sábado 27 en Madrid. Organizan abcguionistas y Ars-Media (léase Valentín Fernández-Tubau), o sea que tiene garantía de NO-TIMO.

El que suscribe estará allí como un solo hombre. A 33 míseros euros, una clase de Sentido Común por ese pedazo de crack... es un chollazo. Y digo Sentido Común porque de eso, en el fondo, va el pitching, ¿no? Hay guiones a patadas, los productores están demasiado ocupados como para leer morralla, y la mejor manera de elegir qué leer es (tal y como los espectadores eligen las películas) hacer La Gran Pregunta:

¿DE QUÉ VA?

Es, pues, de sentido común que los guionistas nos preparemos una buena respuesta a esa pregunta. Una respuesta directa, entretenida, eficaz.

Es de sentido común tener en cuenta que la gente no tiene más de cinco minutos para dedicarle a cualquier desconocido que afirma haber escrito un guión. Con suerte, con mucha suerte, dispondremos de tres o cuatro minutos para vendernos. ¿Cómo? Eligiendo los elementos más relevantes de nuestra historia, los más representativos, los más atractivos para dejar a un oyente, sea productor o espectador, con ganas de saber más.

Sentido común, vamos.

Demuestren que lo tienen y apúntense a la master class de Paco Rodríguez.

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No le digan a mi madre que trabajo de guionista. Ella cree que soy pianista en un burdel.

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