Después de una semana, aún no he conseguido resolver nada de todo lo que tenía que hacer. Eso sí, la culpa no ha sido mía, sino de una "instancia superior" que ni lee los correos electrónicos que le mandan desde la secretaría de mi facultad ni atiende al teléfono. Volveré a ir el lunes (sí, volveré, porque ya ido en persona sin tener que ir) a ver si está en su despacho de una vez, porque parece ser que estas instalaciones no le resultan nada cómodas.
El problema es que dependo de esta instancia para poder matricularme de todo, y estoy empezando a mosquearme de verdad. Llevo ya tres semanas esperando su respuesta y na de na. Como le ataque con mi pulgar radiactivo se entera.
Putos burócratas. Tienes que pagar por cualquier papelajo que te hagan, o por cualquier sello que te pongan, y, encima, te lo hacen cuando a ellos les sale de sus santos cojones las narices.
Estoy más cabreá que un mono.




Kundele
1 Oct 2007 | 07:08 PM
En este tipo de situaciones hay que ser un auténtico obstinado, insistir, insistir e insistir. Es absolutamente inconcebible que esté uno más de tres semanas para una solicitud (¡que es sólo una simple solicitud, vaya!). En estos casos hay que ser por obligación un absoluto pesado y no tener remordimientos ni complejos por ello, pues es el "silencio administrativo" el verdadero "pesado pasivo" en esta historia.
piluky
1 Oct 2007 | 09:42 PM
Lo mejor es que hoy he vuelto a ir y la persona que tiene que hacer ajustes académicos en mi expediente para que pueda matricularme de todo me ha dicho (literalmente) que intentaría hacerlo hoy, porque si no se le olvida. ¡Que se le olvida hacer su trabajo! ¡Ése por el que le pagan!
Tendré que ir mañana a recordárselo de nuevo. Bueno, eso esperando que vuelva a estar allí, porque fijo que si se hunde el despacho no le pilla dentro. ¡Qué cruz!
Gracias por el consejo. ¡Me lo quedo! [guiño].
Kundele
2 Oct 2007 | 10:49 AM
A mí a veces me ha funcionado lo siguiente: pregunto de forma bastante asertiva a la persona ineficiente quién está por encima de ella; cual es su superior o superiora con el fin de comunicarle lo sucedido. Si no lo da insisto y si no sigue dándolo lo intento buscar por otras vías. Se suelen acojonar porque es una forma de denunciar a otra persona la ineficiencia de su trabajo, y como consecuencia de ello, se ponen al día en relación al curre que le pides. Supongo que quizá también funcione la edad y las tablas, y es que yo ya tengo 42 añitos. Esto me funcionó con un intento de cambio de optativa que me coincidía con otra asignatura en el horario y que no me quiso hacer una secretaria porque "le iba a complicar la vida y le iba a dar mucho trabajo"; inmediatamente fui a preguntar por el secretario responsable del negociado pero estaba desaparecido. Después redacté una carta de queja explicando el asunto y solicitando el cambio de optativa; lo envié al secretario en la propia facultad con registro de entrada, hice otra copia y al final encontré al dicho secretario. Le expliqué y aproveché también para enseñarle la carta y al final la cosa se resolvió en treinta y ocho segundos.