Por fin, para todos los que lo esperáis con ansiedad, la segunda parte de mi mini post sobre La paz perpetua, que ya parece que toca. Os recuerdo que es un "corta-pega" de un trabajo, porque, de momento, el tiempo no da para mucho más (aunque pronto lo hará, como ya os dije).
Aún así, me parece importante considerar que la propuesta de libertad que hace Kant se da en pleno siglo XVIII, cuando aún rodaban cabezas por disidencia. En fin, que ahí va una rapidita de rasgos del Republicanismo, salteada con un poquito de otras cositas:
¿Cuáles son las condiciones para llegar a la comunidad pacífica que busca Kant? En primer lugar, es necesario un Derecho de gentes basado en un federalismo de Estados libres que conduzca a una república mundial y la libre circulación de ciudadanos entre los países. El Derecho Cosmopolítico es la aspiración máxima de la razón práctica republicana: es necesaria una sociedad cooperativa internacional con base en la interdependencia económica. Ésta garantizará que los Estados no se lancen a gastar innecesariamente, ni a destruir los bienes de otros Estados que le pueden ser necesarios algún día: La libertad entre los Estados es, sobre todo, y como ya se ha dicho, libertad económica.
Por otro lado, es necesaria una Constitución republicana. Por esto, para entender la propuesta kantiana hay que mostrar los rasgos del Republicanismo: éste aboga por una transformación de la sociedad en una sociedad civil abierta, no cerrada por la herencia y en cuya base está el individualismo (en el sentido de que cada individuo construye su propio destino y se hace a sí mismo).
Es importante su transformación, entre otras cosas, porque será en ella en la que descanse la soberanía en forma de poder constituyente del que manan los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, que, pese a estar separados, son "inter- cooperantes". El pueblo, como poder constituyente, se convierte en co-legislador, lo que hace que el legislador se identifique con el que obedece la ley.
Las bases del Republicanismo están en el consenso y en la libertad e igualdad jurídica de los ciudadanos: en cuanto hombre, en cuanto fin en sí mismo, todo miembro de la sociedad civil es libre (también ha de serlo para poder legislar).
Estaba yo haciendo mi trabajo de la filosofía política de 


