En el armario
Entre los muebles de mi cabeza hay un armario con retazos de memoria; de tardes como la de hoy, de lluvia, contigo a solas, cuando dejábamos a la noche entrar por la ventana, apagando nuestras voces, encendiendo los susurros. De ese tiempo en el que —como en el bolero— una palabra tuya hubiese bastado para dejarlo todo. También conservo los reproches, los "no está bien" y "no puede ser" apagaban tu rostro al encender la lámpara. Guardo tanto que, si abro las puertas, por la presión, saltan por los aires como si estuvieran vivos. Ya sé que no los quieres, que no les das importancia. Los voy llevar al trastero de la evocación.