Tito tirorirorito tirorirorito tirorirorí III y racismo en el fútbol
Hoy mezclaremos dos géneros: la noticia surrealista, como ésta o ésta, y la sesuda reflexión, como... por ejemplo... bueno, eso, sesuda reflexión.
La noticia es vieja, pero es taaaan buena (de mala, claro). Además sucede allende nuestras fronteras, lo cual le añade la moraleja de que en todas partes cuecen habas.
Adebowale Ogungbure es un jugador nigeriano del FC Sachsen Leipzig, club de la cuarta división alemana. Como muchos otros, está hasta los cojones de que los nazis gilipollas (valga la redundancia) de toda Alemania se pongan a imitar a un mono cada vez que toca el balón.
Un día le tocaron especialmente los cojones al acabar el partido y Adebowale, al que intuyo más cerebro que a todos los nazis del mundo juntos, tuvo una reacción provocadora y cargada de humor e inteligencia. También de valentía, con los tiempos que corren.
Se dirigió a la grada, colocó sus dedos bajo su nariz imitando el patético bigote de Hitler, levantó el brazo derecho en saludo fascista, y se rió en la puta cara de los nazis. De sus rostros pálidos, de sus cabezas rapadas, de sus ridículas ideas. De su ignorancia.
La simbología nazi es delito en Alemania. Abedowale fue acusado de "comportamiento inconstitucional". Tito tirorirorito tirorirorito tirorirorí.
El racismo apesta tanto en el fútbol como en cualquier otro lugar. Lo que pasa es que el fútbol tiene una extraña capacidad para atraer a los subnormales que nunca deja de sorprenderme, y que a veces me hace avergonzarme de pertenecer a ese circo, por (casi) todo lo demás tan bonito.
Como bien dice Dadan Narval en Diarios de Fútbol, el problema del racismo en el fútbol no es que insulten a Eto'o o a Roberto Carlos. Desgraciadamente, uno de los precios de la popularidad es que los idiotas hablan de tí. Si eres negro porque eres negro y si no porque no.
Pero hay miles de jugadores como Abedowale jugando en categorías inferiores que tienen que soportar esa mierda todos los domingos, pero sin policía, sin millones, sin prensa que les defienda, sin que se entere la gente normal, sin ferraris, sin modelos. Yo lo he visto hasta en la liga municipal, que anda que no tiene cojones la cosa.
El racismo apesta, porque es profundamente injusto. Y en el fútbol no pega ni con cola, porque el fútbol va justamente de lo contrario. De que no importa el color de la piel, sólo el de la camiseta. Y sólo durante el partido. Cuando un racista dice que le gusta el fútbol, es que no se ha enterado de nada.
A ver si se enteran algunos: los negros descienden del mono. Como todas las personas. Excepto los nazis, que descienden de la babosa. Iros a la mierda, fuera del fútbol, fuera de todos lados.
(vía Diarios de Fútbol)
Por cierto, si os gusta el fútbol pero no os gusta cómo lo suelen cubrir los medios (50% Real Madrid, 40% Barcelona y 10% todos los demás, y al estilo crónica rosa), no os perdáis ese blog.
P.D.: A Abedowale no le pasó nada. Un fiscal cabal archivó el procedimiento.




Dadan Narval dijo
Gracias Sergio, por la cita y por la reflexión. Es cierto que lo de los racistas en el fútbol ya apesta.
22 Noviembre 2006 | 07:18 PM