Simpatía
"Los hombres no saben por qué consagran una obra de arte. Pese a no ser, ni mucho menos, conocedores, creen descubrir en ellas cientos de cualidades para justificar tanta aceptación; pero la verdadera razón de sus favores es un imponderable: es simpatía."
(Thomas Mann; "La muerte en Venecia")
¿Acaso lo dudaban? Las razones de peso son algo huero; la sinrazón de la atracción es mucho más importante. Simpatía sospechada, simpatía intuída o simpatía consumada: simpatía al cabo, que nos sitúa en la proa de la nave que realiza este o aquel afán -que confirma este secreto pensamiento al que quizá no supimos dar la forma cuya perfección, ante nuestro embelesamiento, desvela amoroso el nuevo compadre.
Ay de los desmemoriados, que olvidaran todas sus simpatías y afinidades en noches de estrago y brumas alcohólicas, pues de ellos no quedará ni la sombra de lo mediocre.
[No me gusta la imagen de la nave. Sí me gusta el viento contra mi rostro. El aroma a salitre. El rumor del agua. La disgregación mía.
"...casi todo lo grande que existe, existe como un "a pesar de", y adquiere forma pese a la aflicción y a los tormentos, pese a la miseria, al abandono y a la debilidad física, pese al vicio, a la pasión y a mil impedimentos más." (Ibídem)