POR FIN!!!! Buah, ya tenía ganas... Por fin tenemos disco nuevo de Amaral!!! Bueno, por ahora tenemos solamente el single de presentación, pero bueno, algo es algo... El 27 de Mayo estará entre nosotros!!!!
Por ahora, y después de escuchar "kamikaze", creo que me va a gustar. Me gusta el título y el diseño, los colores, el sonido... (uff, me estoy leyendo y me siento un poco grupie)
Los que más o menos me conozcáis sabréis que me encanta Amaral. Los descubrí hace años, cuando casi nadie sabía quiénes eran, escuchando la canción de "Rosita" en la radio (es de su primer disco). Si tengo que ser sincero, lo que más me llamó la atención de este grupo fue la voz de Eva, cuando canta y cuando habla... Y es que las voces son mi debilidad, para lo bueno y para lo malo. Supongo que en mi ideal de belleza la voz ocupa un lugar privilegiado, o al menos es un indicador que puede marcar la diferencia... Me encantan las voces suaves, un poco graves, con personalidad, que hablan y casi te acarician...
Tengo una pequeña perversión (no debería contarlo pero bueno), que consiste en intentar imaginar a las personas que me hablan por teléfono. En realidad es una perversión porque solamente me pasa con las chicas (me estoy imaginando a mi amiga S. diciéndome "eres un guarro" con acento francés). Pero me pasa, es así, no puedo evitar que, cuando hablo con alguna desconocida por teléfono, su voz me sugiera una cara... Y además, no creo que sea al único al que le pasa!!! Venga, a ver quién lo reconoce...
Supongo que todo esto tendrá que ver con aquello de que es mucho más sexy lo que se sugiere que lo que se enseña. Una voz tiene muchísimos matices, sugiere muchas cosas. Además, la imaginación es libre no?? Cómo era esa frase que leí hace poco en un blog... Ah, sí, ya recuerdo... "...el enamorarse ha sido reprimido por la sociedad, ya que se tiene la idea de que si una persona tiene pareja estable no puede enamorarse de otra, porque siempre se piensa que ese enamoramiento debe acabar en algo y no es así, puede ser simplemente un ejercicio de placer para la imaginación..."
Duermo mal porque el gato de mis amigos madrileños ha decidido que sería divertido dormir conmigo, pegado a mi cara. Y como el cabrón sabe abrir puertas, no he conseguido enganchar más de dos horas de sueño seguidas.
Me despierto con el tiempo justo, no desayuno, me ducho con agua helada porque por algún motivo extraño no salía agua caliente. Afortunadamente eso me ha servido para despertarme del todo...
Pillo el típico atasco de la M-30 dirección norte, atasco que por lo general aguanto impasible, pero con el principio de día que llevaba me ha sentado ligeramente mal (solo ligeramente. Al menos pude hacer una fotillo y todo)
Llego, me bajo del coche, recojo mis cosas y me voy hacia la ofi. En ese trayecto de apenas 100 metros me tuerzo dos veces el tobillo derecho, y no entiendo el motivo. A veces pisas mal y te haces daño, vale, pero dos veces en 100 metros...
La llave del portal no abre. Se me ha caído la carpeta y la agenda intentando abrir. Curiosamente, justo cuando se me ha caído todo la llave ha abierto perfectamente...
Se me rompe el conector del cargador del ordenador, así que me ha tocado irme a comprar uno. Eso significa que me he comido otra vez el atasco de la M-30... Como se me hacía tarde, he aprovechado y me he ido directamente a una cita que tenía con unas personas, pasando de comprar el cargador. He pensado que total, cuando acabase, me acercaba a algún centro comercial y ya lo pillaba luego, antes de volver a la oficina.
Como la cita era en una obra, me he llenado los bajos de los vaqueros y las botas de un polvo blanco finísimo que no consigo que desaparezca, y además se extiende por todo lo que toco. (Cazadora, blanca. Carpeta y agenda negros, ahora blancos...)
La reunión acaba tarde, así que me voy, echo un cromo, a buscar el puñetero cargador aprovechando la hora de comer. Nuevo atasco y pequeño problema, me ha costado un poquito encontrarlo (he ido a dos centros comerciales y no tenían... a la tercera...). He comido una hamburguesa en el coche, mientras volvía a la oficina...
Me cuesta media hora aparcar
Me dicen que tengo que volver hoy a Pucela porque mañana viene una persona a la oficina de allí y quieren que esté, así que acabo corriendo unas cosas que tenía pendientes y me vuelvo a casa de mis amigos para preparar la maleta e intentar pillar el último AVE.
Viajecito en Cercanías y Metro... Bueno, eso me gusta, para qué nos vamos a engañar. Sobre todo el metro, aunque eso ya lo contaré en otro momento.
Abro la puerta y el gato se escapa, así que tengo que dejar todo en el suelo y salir corriendo detrás de él, que como está juguetón se dedica a tomarme el pelo.
Mi amiga M. está enferma, y el novio está en el trabajo, así que aprovecho y le echo una mano, bajo a la farmacia y demás (seguro que con el día que llevo, me pega el catarrazo)
Hago la maleta bajo la atenta mirada del gato (está muy cansino estos días...)
Me despido de M. y me voy a Chamartín... Tengo suerte, solo quedan billetes de los caros, pero como luego me lo van a devolver, pues me importa poquito... Más cómodo, no??
Ahora mismo estoy en la estación, matando el tiempo antes de coger el tren... Acabo de escuchar esta canción en el iPod, y como evidentemente:
It's Been a Bad Day
Please, Don't Take a Picture
a pesar de todo me encanta venir de vez en cuando...
Enciendo la tele y veo un nuevo programa, "Aeropuertos Hello Goodbye".
Curioso, un programa de aeropuertos... No sé si os he contado alguna vez que me encantan los aeropuertos, son un sitio especial... Me pongo a ver de qué va y me deja un poco indiferente, no es más que otro reality... No sé, tampoco me esperaba nada diferente, o tal vez sí, aunque solamente fuese por el título...
Siempre me han gustado los aeropuertos. Bueno, los aeropuertos y las estaciones de trenes. Me gusta la excitación que se respira en el ambiente, mirar las caras de la gente que se va y de los que les despiden, la mirada perdida de los que llegan, buscando ese rostro conocido que viene a recibirles o simplemente buscando una referencia en este mundo nuevo que se abre ante ellos, o el nerviosismo de los que esperan, dando paseos entre la puerta de salida y las pantallas donde se anuncian las llegadas. Me encanta cómo va aumentando su grado de excitación según pasan los minutos hasta llegar al máximo en el momento en el que en las pantallas aparece ”landed” junto al número de vuelo correspondiente, y a partir de ahí un extraño compás de espera, casi neutro, como la calma después de una tormenta, hasta que finalmente se abre la puerta y aparece el viajero esperado. Ya veis, qué cosas, será que siempre fui un poco voyeur. Pero es cierto, esos momentos previos al inicio de un viaje son geniales, con niños correteando en torno a padres a punto de perder la paciencia, parejas que se despiden con los ojos húmedos de lágrimas contenidas y personas serias, meditabundas, tan sumidas en sus pensamientos que si pasas a su lado puedes escuchar el bullicio interior de su cabeza, muy similar al ruido que produce una vieja máquina al funcionar, con sus engranajes, válvulas y ruedas dentadas. Y como la mayor parte de las veces que he viajado en avión me ha tocado viajar solo, supongo que me he acostumbrado a que mi pasatiempo favorito en estos casos sea observar a la gente que me rodea. De hecho, es curioso, me doy cuenta de que, en este tipo de viajes, paso la mayor parte del tiempo callado, dando vueltas a cosas en la cabeza, leyendo o escuchando... Al final voy a ser uno de esos meditabundos con máquinas de vapor en lugar de cerebro…
Y aunque me suele gustar eso de ir solo cuando voy a salir de viaje, lo de volver y que nadiei me esté esperando suelo llevarlo peor... Eso debe ser porque enfoco los viajes como momentos de cambio, de tránsito, casi de reflexión. Ya he hablado alguna vez de mis experiencias en los trenes, incluso os he contado algún recuerdo especial. En general, siempre que inicio un viaje estoy taciturno, callado, sumido en mis pensamientos. Y cuando llego al destino no me importa tanto que no haya nadie esperando, es como un ritual, una forma de estar más receptivo a esa novedad que se abre ante mí... En cambio, al regresar, el hecho de llegar y que no haya nadie para recibirme me produce tristeza. De repente te ves rodeado de tanta gente feliz, abrazándose y besándose, y pasas entre ellos como si nada de eso fuese contigo, como si fueses un fantasma, procurando no tropezar con nadie, no tocar nada, como si fuesen de fino cristal y el más mínimo roce hiciese añicos la magia del momento...
Hasta entonces nunca me habían aterrado de esta forma los aeropuertos.
Lléname de abrazos, lléname de besos, creo que anunciaron tu vuelo.
Y entre lágrimas tu figura es devorada por la gente,
y una fiera malholiente clava en mi alma sus afilados dientes.
El Camino de Regreso - Ismael Serrano (Atrapados en Azul)
Nunca he contado cómo durante mis primeros años de carrera me sacaba unos eurillos dando clases de física, química y matemáticas a chavales de instituto. Ayudé a preparar los exámenes de fin de curso y la selectividad a más de uno, y tengo que reconocer que tuve resultados de todo tipo. Además, coincidía con los meses previos a mis exámenes, con lo cual tenía que sacar tiempo para estudiar y para preparar las clases particulares... Conclusión final: no sirvo para profesor. Es cierto, por naturaleza soy una persona desordenada, mi razonamiento es muy caótico (seguramente se notará cuando escribo), y eso es un problema muy serio a la hora de explicar cosas a los demás, porque les obligas a seguir tu proceso mental, a ir saltando detrás de tí de un tema a otro, temas que en tu cabeza son perfectamente consecutivos pero que en la cabeza de otras personas son el peor de los laberintos.
El caso es que, con el tiempo, me he tenido que volver más ordenado. Ya sabéis, planificaciones, agendas, fechas de entrega, horarios y todas estas cosas. Y claro, te ves obligado a cambiar, a adaptarte y a volverte un poquito más ordenado (pero poco). Lo que no sé es si con este cambio me habré vuelto mejor profesor... De todas formas, eso lo comprobaré mañana mismo.
Y es que a veces me meto en unos jaleos... Mañana doy una clase en la Universidad Europea de Madrid. El motivo es que la empresa en la que trabajo colabora en la organización de un postgrado y como tal, damos una serie de clases a lo largo del año (la parte más "práctica", la parte de teoría la imparten los profesores de la universidad, claro está) Y como se supone que el tema de la clase de mañana es "de lo mío", pues nada, que me toca ir, enfrentarme a una clase de titulados universitarios que tendrán aproximadamente mi edad (pocos años menos) e intentar no volverles locos, no aburrirles solemnemente y no dejarles con cara de póquer mientras piensan "pero qué nos está contando este tío".
Parece mentira, soy hijo y hermano de profesores vocacionales (sobre todo mi madre) y soy el que peor lleva lo de las clases... En ningún momento me planteé ser profesor, siempre he tenido la firme convicción de que no valgo para ello, y ya ves, de buenas a primeras me toca enfrentarme a ello...
De todas formas, qué queréis que os diga, estoy convencido de que todo va a salir bien... Ya os contaré...
Gracias a la cortesía de "Mamá María" y su servicio gratuito de internet os envío un saludete andorrano...
Tengo fotos, tengo vídeos, tengo las rodillas al rojo vivo, tengo la cara como un mapache pero al revés (los ojos blancos y la cara negra) y sobre todo, tengo un buen rollo encima que lo flipas... Qué harto estaba de todo y qué relajado me estoy quedando...
HASTA EL FIN DE SEMANA!!! Ya os traeré un radiocasette...
Bueno, se acabó mi pequeña visita isleña... La verdad es que Lanzarote es una pasada de isla, es precioso. Un verdadero paraíso... A pesar de haber sido un viaje de trabajo lo cierto es que me ha relajado bastante y me ha servido para cargar baterías...
A pesar de que no he dispuesto de mucho tiempo, he tenido la opción de hacer muchas fotos e incluso de ponerme a escribir... Tenía muy abandonado mi último cuaderno, hasta el punto de que lo compré en julio y solamente tenía escrita una página, una especie de declaración de intenciones que se quedó en eso, en papel garabateado... Y es que este tipo de viajes solitarios, en los que dispones de mucho tiempo para tí, para descubrir sitios y pasear tranquilamente, te da tiempo a revolver todo lo que tienes metido en el coco y a veces, sólo a veces, el azar hace que dos conexiones sueltas se toquen y salte la inspiración, y aquellos problemas que te agobiaban se disipan delante de tí como el vaho de un espejo, y la realidad se vuelve más clara y más sencilla...
Me tengo que despedir de mis amaneceres, de la fantástica vista del mar, de pasear en camiseta, de la playa (mierda, eso sí que lo echaré de menos) y del olor a sal y el ruido de las olas por la noche (no he cerrado la ventana del hotel ni una sola noche, me encanta...). Ya escribiré con más calma, y pondré alguna fotillo (aunque la mayoría están aquí). Pero bueno, tampoco me voy a lamentar mucho, esto no es más que un pequeño paréntesis entre el mar y la montaña, porque el viernes empiezo mis vacaciones y me voy a Andorra...
Yo hago lo mío y tú haces lo tuyo.
No estoy en este mundo para llenar tus expectativas y tú no estás en este mundo para llenar las mías.
Tú eres tú y yo soy yo, y si por casualidad nos encontramos, es hermoso.
Si no, no hay nada que hacer