Unas palabras, de desilución

Cuando la apuesta es grande, la presión que se ejerce sobre los hombros del luchador, más de una vez, lo obliga a traicionarse.
Cuando los apostadores son fuertes, nunca lo dejan a uno quedarles debiendo.
Por eso ésta sensación de desilución, ahora que acabo de errar el cross izquierdo, y en segundos voy a estar en la lona.
Este caso de igual manera es particular, solo me dedico a defender la corona, y hace tiempo que deje de ser la joven promesa. Es el sentimiento de podría haber entrenado más, en las artes que me tocan (como la de escribir), pero a cambio de eso, recibo un reto como si fuera un niño, solo para demostrar poder.

Aunque peor es saber, que ni yo apuesto por mí.
Desde hace tiempo.

El Mono (Gatica) dijo
Cuando me enteré que un tipo como Alterio empezó a hacer teatro de muy grande y que fue reconocido más grande aún, cierto alivio de esas crisis que traen los años se produjo en mí. Parece un consuelo de tontos (y tal vez lo sea) porque uno no es Alterio ni un actor de reparto. Pero me sirvió para salir del desconsuelo y seguir practicando y aprendiendo mi arte sin pensar en términos de edades o exigencias externas e internas. Igualmente, y como corresponde a todo buen boxeador de la vida, cada tanto me encuentro noqueado y con ganas de tirar la toalla. Pero suena la campana y la mejor parte de uno vuelve a dar pelea, sintiéndose campeón.
15 Octubre 2005 | 05:57 AM