Red Shoes
Érase una vez un niño muy delicado, pero tan pobre, que en verano andaba siempre descalzo, y en invierno tenía que llevar unos grandes zuecos, por lo que los piececitos se le ponían tan encarnados, que daba lástima.
En el centro del pueblo habitaba una anciana, viuda de un zapatero. Tenía unas viejas tiras de paño colorado, y con ellas cosió, lo mejor que supo, un par de zapatillas. Eran bastante patosas, pero la mujer había puesto en ellas toda su buena intención. Serían para el niño .....










ser_anonimo dijo
si me lees te diré:
"Si vas emprender el viaje hacia Itaca, pide que tu camino sea largo, rico en experiencias, en conocimiento"
Itaca, de Cavafis
6 Marzo 2008 | 03:42