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	<title>├♦ hipersalomas garitas ♦┤sergio e. malfé.</title>
	<tagline type="text/html" mode="escaped">=poesia, poesia concreta, ensayos, novelas, cuentos, estudios literarios=&lt;strong&gt;Ver los Posts&lt;/strong&gt;.</tagline>
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	<modified>2008-05-09T03:48:44+00:00</modified>
	
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	<dc:subject>Arte e historia</dc:subject>
	
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		<author><name>sergio edgardo malfe</name></author>
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		<id>http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2008/05/09/cucarachas-y-ciencia-premiada-separata</id>
		<title>Cucarachas(!) Y Ciencia premiada. -separata-.</title>
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		<issued>2008-05-09T03:48:44+00:00</issued>
		<updated>2008-05-09T03:51:11+00:00</updated>
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&lt;p&gt;&lt;font face=&quot;arial narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;...&quot;Si llegas a adoptar este método cucarachicida, algún vecino oscurantista podría tildarte de antisocial&quot;...&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;El tramo corresponde a un Artículo Breve Subido a&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://www.holaquetal.es/participa/?seccion=nota&amp;nota=370&quot;&gt;&lt;br /&gt;
HolaQueTal/Participa, Clicka para leerlo&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;/b&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#00008B&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
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&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
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&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;

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		<id>http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2008/05/05/neuronazo-jorahkanu-relato</id>
		<title>NEURONAZO en Jorahkanú -relato-.</title>
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		<issued>2008-05-05T00:01:52+00:00</issued>
		<updated>2008-05-05T00:01:52+00:00</updated>
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&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#00008B&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
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&lt;div&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;
...Neuronazo...&lt;br /&gt;
&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;small&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;
&quot;Es idiota no abrigar esperanzas, pensó. Además, creo que es un pecado(...). Es demasiado tarde para eso y hay gente a la que se paga por hacerlo. Deja que ellos piensen en el pecado&quot;.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Ernest Hemingway, en &quot;&lt;i&gt;El viejo y el Mar&lt;/I&gt;.&quot;&lt;br /&gt;
&lt;/b&gt;&lt;/small&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Estando en una región indiferente, frontera entre varios hemisferios distintos, con tiempos saturados de fuerzas en gran gama, donde hay danzarines dardos azules en ronda con escudos; desde esa región saetal surge una órden del día. Una consigna, un reparto de roles, y la ilusión de un hogar que está a la espera. La ilusión también de todo aquello que nos toque, que nos una; no a &quot;mi-mio-mismo-uno&quot; con tu &quot;yo-yo-y-nadie-más&quot;; sino uniendo a los escudos bermellones y a los dardos de las fuerzas que confluyen, o sea a &quot;nuestro-nos&quot;.&lt;br /&gt;
Y el cerebro latiguea entre parches de lugares comunes y retratos, retratos de recuerdos generales. El cerebro latiguea y anda haciendo sus defensas. Así el soñar del fondo será bueno. Y hacer una siesta de vez en vez.&lt;br /&gt;
Es un territorio propio. Quiero decir que el cuadro es lo que soy, mi mundo quiera ser. Y ahora es tu nuevo espacio, para juntar &quot;nos querramos&quot; y &quot;lo que quieras&quot;.&lt;br /&gt;
&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;La redacción puesta aquí arriba es de hace unos meses, cuando estuve en Jorahkanú, en plena temporada estival. Fuí yo quien, de alguna manera, había elegido ir a vacacionar ahí. Ciertamente es un lugar paradisíaco pero tal vez poco recomendable. Yo paseaba en moto por la playa, se hundía con arrebatos el sol, corría una brisa deliciosa y tras de ella todos los zánganos playeros. Un instante tan bello, ...tan definitivo e irremediable. Sentí la necesidad de registrarlo. Cometí ese error entre tantas otras fantasmagorías. Fue así como escribí &quot;Neuronazo&quot;, no sin antes detener la moto, para nunca más recuperarla ni recobrarme. Cuando salí del trance inspirador, la moto ya no estaba ahí, ni yo tampoco. Eso lo pude comprobar después, porque yo estaba a buena distancia de mi, estaba intentando atrapar truchas con las manos. Pero esa es otra historia concomitante; vamos a ver...&lt;br /&gt;
...Fue un tiempo ese cargado de irreales aspiraciones idealistas, pero bastante nítidas y prometedoras ilusiones. Como se ha visto, al receso vacacional en Jorahkanú, me lo acompañaban la voluntad y el sentimiento, sobre que estaban ahí nomás, al cabo de pocas jornadas, las convivencias armoniosas y razonables, la plenitud de una integración a un mundo munificente, en donde aquello necesario se iría a obtener pero bien, contenido en marcos pacíficos. Mis lecturas se correspondían y estimulaban con el que yo pensase y actuase para concretar ese proyecto de conocimiento respetuoso. En unas páginas sobre vida autosuficiente, había encontrado las instrucciones que aquí estoy citando:&lt;br /&gt;
&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;
&quot;La persona que quiera bastarse a si misma debe aprovechar toda oportunidad que se le presente; y el pescado debe estar a la cabeza de su dieta natural, sana y variada&quot; (...) &quot;Se tiende uno en la orilla. y se introduce muy despacio la mano en alguna cavidad que haya debajo de la superficie, moviendo los dedos como si estuviera haciendo cosquillas. Cuando se toca una trucha con la punta de los dedos, se le hacen cosquillas muy suavemente en la tripa durante un minuto aproximadamente, luego se agarra el pez y se saca del agua&quot;.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;John Seymour, en &quot;La vida en el campo&quot;.&lt;br /&gt;
&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;
...En Jorahkanú...&lt;br /&gt;
&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;...Así eran las cosas que me habían motivado a deslizarme con mansedumbre junto al arroyo de las serranías costeras. Cuerpo a tierra sobre las piedrecillas de la ribera, después de algunos tanteos en ese buceo manualista, ya me había vinculado con un especímen de tamaño regular, cercano al metro y medio de cabeza a cola. Las cosquillas a la trucha daban resultado. Ya me sentía realizado como pescador al tacto. Fue la fortuna del método sedente lo que me salvó la &quot;vida&quot;, gracia'Dió. Por estar así tendido boca abajo, ninguno de los proyectiles llegó a impactarme. Los sentí pasar muy cerca, con su silbido estridente y áspero. Tuve que abandonar el cosquilleo de la trucha. Con las manos me cubrí la nuca. Los tiros eran distantes, pero las balas me pasaban bien cercanas. Pude ver como el pececillo se alejaba.&lt;br /&gt;
Cuando terminó el tiroteo, me incorporé agazapado y trepé a un promontorio lateral del cañadón que bajaba hacia la costa. Desde esa altura ví como el deportista guardaba en su auto la carabina automática. Habría estado, quise suponer, en una práctica del manejo del arma. Me erguí con los brazos en jarras y una fuerte actitud reprobatoria. No pareció conmoverse el sujeto, y se fue en su coche.&lt;br /&gt;
Fue así como no pude verificar totalmente la eficacia del método acariciador para pescar. El incidente había sido sólo el índice inicial del comienzo de un desbaratamiento de proyectos e ilusiones. Por entonces me era de creer, que por la buena brega y uniendo voluntades, íbamos a mejorar nuestro existir. En pocos meses me di cuenta, que sigue siendo necesario unirse, pero para evitar que el estado de cosas empeore. Por eso, ya ni soñar con mejorarlo. Desde estas vacaciones de Jorahkanú, comenzó eso.&lt;br /&gt;
Quizá quien lea este relato pudo agarrar con los cosquilleos a su trucha. Podrías contármelo, ¿eh?. Y quizá tu mundo se te haya integrado, y sean tu territorio el hogar, las fuerzas confluyentes, la ronda de una unión. Pero esto último mejor cúidalo, y no lo cuentes mucho.&lt;br /&gt;
&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/font&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;big&gt;&lt;/p&gt;
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&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/big&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;big&gt;&lt;font color=&quot;#00008B&quot;&gt;&lt;br /&gt;
...Y ver del Blog las &lt;a href=&quot;http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/tags/hipersalomas&quot;&gt;&quot;Hipersalomas&quot;(!?).&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/big&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/i&gt;
		</content>
	</entry>
	
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		<id>http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2008/04/23/marketing-email</id>
		<title>Marketing por email (!). </title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2008/04/23/marketing-email" />
		<issued>2008-04-23T16:48:43+00:00</issued>
		<updated>2008-04-23T16:52:25+00:00</updated>
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&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;&lt;FONT face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
Nota: Este aviso de correo-e es para mi suficientemente curioso. Quise compartirlo y aquí lo copio, pero sin dar mayores detalles, por la sencilla razón de no haber encontrado yo el tiempo, para una experiencia directa con con esa empresa y su oferta.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;
&lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;big&gt;&lt;FONT face=&quot;Arial Narrow&quot; size=3&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
Marketing por email que me ha llegado:&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/big&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;FONT face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
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║Corte a lo largo Nanupelu® ║Alta Tecnología Capilar.║&lt;br /&gt;
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&lt;p&gt;&lt;big&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#00008B&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
...¿Ver &quot;2006&quot;?...&lt;a href=&quot;http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/tags/2006&quot; title=&quot;http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/tags/2006&quot; id=link_0&gt;\Click aquí/&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
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&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/big&gt;
&lt;/p&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;
		</content>
	</entry>
	
	<entry>
		<id>http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2008/04/15/brote-del-momento-mullido-relato-cuentistico</id>
		<title>Brote del Momento Mullido –relato cuentístico-.</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2008/04/15/brote-del-momento-mullido-relato-cuentistico" />
		<issued>2008-04-15T21:28:36+00:00</issued>
		<updated>2008-04-15T21:28:36+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#00008B&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
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&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Hola, Internauta.&lt;small&gt; Con esta notica te comento como viene mi publicación para estas fechas. Tengo que minimizar mi dedicación en fabricar textos, y también la edición va a estar puesta de la manera más sencilla. Creo que no está tan mal este Postín; y que lo puedas disfrutar al blog. &lt;/small&gt;Bienvenid@.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Brote del Momento Mullido.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;2&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;”Si supiese que es lo que estoy haciendo, no le llamaría investigación&lt;/i&gt;...&quot;&lt;br /&gt;
Albert Einstein&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Era de no creer. Me había encontrado con una tal proliferación de almohadones en ese altillo… Fue entonces cuando casi me dió un vahido, al encontrar esta parte del legado. Con una maniobra de esfuerzo evité el desvanecimiento. Porque no sólo me hago cargo de las cosas legadas por mi familia; sino que tengo asumida la tradición científica y técnica de todos ellos. Es un cuerpo de conocimientos muy prácticos, que incluye a la manera calisténica para salir de un mareo.&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Comencé, ya repuesto, a desaltillar los almohadones, docenas de ellos, algunos de raso negro. Supuse que estos serían buenos inductores para una siesta profunda. -Pero, ...no se ría; no vaya a creer que nunca va a necesitar almohadones. Hay modelos actuales muy cómodos para llevar al cine, rellenos de copos de maíz inflado... Me enteré de tantas otras cosas similares después-. Pero retomemos, ...estábamos en el hallazgo.&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;En esa parte vieja de la casa legada vivía el Tío Cayetano. Nunca se supo nada más de él; porque se desvaneció en los años de posguerra. Las historias sobre Cayetano que me habían contado mis hermanos, hablaban de cuando daba clases de dibujo náutico, y de su capacidad innovadora -cosa que en el hallazgo se me se confirmó-.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Lo más importante estuvo en los biblioratos, donde en cuidadas páginas ahí archivadas, el Tío Cayetano había acumulado bocetos, descripciones del proyecto, recordatorios sobre sus distintos aspectos. Había recomendaciones para el uso de distintos cojines con vista a distintos propósitos. Cayetano aspiraba conseguir clientes.&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Para usar como almohadón &quot;custodio&quot;, el Tío aconsejaba en sus escritos al futuro usuario, que portase el modelo de loneta azul, relleno con crines. Fuí a buscar, por si hubiera alguno escaleras abajo, entre la abundancia de colores y formas que había yo desaltillado necesariamente. De esta forma me había posibilitado el paso al pequeño cuarto, encontrar estos escritos: &lt;i&gt;&quot;Es conveniente llevarlo envuelto en papel de estraza&quot;&lt;/i&gt; (Cayetano así se refería al &quot;Modelo Custodio&quot;): &lt;i&gt;&quot;Mucho más inofensivo que una mascota canina, especialmente relleno con crines animales, es efectivo amortiguador y bloqueador para cualquier exceso afectivo en calles y plazas, con sólo dejarlo interponerse entre el vecino y uno, acción para la que el cojín está debidamente entrenado&quot;&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;--Tío, realmente te pasaste--. Ya estaba yo conversando a través del tiempo con Cayetano. Y ciertamente me encontraba, ahí donde los había arrojado, en el piso del patio, con un atado de almohadones azules, redondos, un botón en el centro, con unas cabuyas doradas.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
IMG': La figura del Tío en una dramatización actoral, es de &quot;&lt;i&gt;Scientifik Familie&lt;/i&gt;&quot;, fuente: &lt;a href=&quot;http://www.pattern.tv&quot; title=&quot;http://www.pattern.tv&quot; id=link_0&gt;www.pattern.tv&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;
&lt;img src='http://www.lacoctelera.com/myfiles/sergio_e_malfe/cayetano.jpg' width='336' height='341' ALT=&quot;Un señor con puro aguante por el avance de la ciencia&quot; class='imgDer'/&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Tenía a la vista tantas formas y colores encimados. También telas enfardadas, ya cortadas, listas para el relleno. El material para este relleno era decisivo -como lo iba columbrando con mis miradas a los biblioratos-, para el funcionamiento y la vinculación entre el almohadón y su usuario. Al continuar revolviendo este batiburrillo mórbido, pude dar con un atado de planchas, que fueran de flexible y elástico caucho. Ya la goma se había puesto quebradiza, sin propiedades, se me deshizo al manipularla.&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;--¿Qué querías hacer, algo impermeable, Tío?--. Revisé las páginas y el Tío pronto me lo aclaraba:&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;i&gt;”&lt;u&gt;Inflables&lt;/u&gt;: Sugestión de pneuma evocado por personalidades sopladoras. Funda estampada con el retrato del auspiciador. Negociar con ellos. Pistas:&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;u&gt;Deportes&lt;/u&gt;: Obdulio Varela – Jacobo Bolbochán -  Ettore Bugatti&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;u&gt;Espectáculo&lt;/u&gt;: Niní Marshall – María Félix – Clark Gable&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;u&gt;Arte - Pensamiento&lt;/u&gt;: Antoine de Saint Exupéry – Roberto Arlt – Quinquela Martín -&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Válvula-Tapón: ¿a presión o a rosca?. Pegamento-Sellado: Averiguar”&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Esto era lo máximo. En ese momento busqué donde sentarme. Lo hice en la escalera del altillo. Sin dejar de mirar los almohadones y las telas. Ni tampoco abandonar la observación de las páginas. Llegó a ocurrírseme una semejanza, como para hablarlo al brote con el Tío Cayetano:&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;--Entonces, tío, podría ser que nuestros gobernantes actuales, si no me equivoco, estuviesen apoyando sus cabezas, sobre cojines insuflados por las emanaciones de dirigentes, banqueros de otras tierras. Sino; ¿cómo se podría entender esto que se rumorea: que quieren tender un “Tren de Alta Velocidad”?--.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Para mi pregunta, Cayetano no iba a poder darme respuestas, pero, …¿quién podría?. Porque en un país con este desequilibrio poblacional, con un amontonamiento obsceno en la Ciudad Grande, un país donde cabría tender ferrocarriles normales, para ayudar a que la gente permanezca en los campos, o vaya hacia ellos; ¿para beneficio de quienes en otras tierras, beneficio de cual proyecto desigual, se puede delirar así con hacer ese TGV, en una contra absurda de nuestras necesidades globales, en contra nuestro?. Pero es muy posible que haya de ser un rumor, esto del Tren Bala, algo que seguramente no ha de estar presente en la buena voluntad de nuestros gobernantes. Un rumor sólo existente dentro del relleno gaseoso de unos almohadones que se desinflarán. Habría de ser sólo palabrerío.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;…Y ahí estaban, frente a mis meditaciones, las cosas de Cayetano, aficiones que tuvo que abandonar. Una serie auriverde representaba enormes hojas festoneadas, como de árbol Ginkgo.&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;--¿Para soñar con paseos campestres; no es cierto, Tío?--. No comprobé la endo-aparición de estas imágenes. Pero al tocarlos, pude sentir el relleno, de fibras vegetales.&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Había muchos otros, unos en forma de corazones, los que al abrirles la costura, vi que tenían como relleno cordones de lanas rosas y celestes.&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Y ahora, en medio de esta “legación”, tengo que conseguir donde meter todo esto. Lo más normal sería en un guardamuebles, …pero esto no me trae buenos recuerdos. O un container, y así llevarlos a la Sierra Dominica, por desesperación. Porque la casa pronto se va a demoler.&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Ya pasó mucho tiempo, pero quizá el Tío –cada uno con su almohadón-, quien sabe, de alguna manera pueda Cayetano volver, sino él, sería en otra forma. Cada uno con su almohadón. Planearíamos para los malos mandantes un modelo especial, un almohadón dramático, para que lo lleven a sus psicoterapias.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;2&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;&quot;Cosa una es ser el pato por las plumas, / cosa otra ser las plumas desde el pato&quot;&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;
Julio Cortazar.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;big&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#00008B&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
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&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/big&gt;
&lt;/p&gt;

		</content>
	</entry>
	
	<entry>
		<id>http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2008/04/08/aquella-isla-tambien-vii-novela</id>
		<title>Aquella isla también (VII) -novela-. </title>
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		<issued>2008-04-08T18:12:34+00:00</issued>
		<updated>2008-04-08T18:12:34+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#00008B&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
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&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;2&quot;&gt;&lt;br /&gt;
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&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Aquella isla también (tramo VIIº, final).&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;18 ...te asombrará todo...&lt;br /&gt;
En la ciudad, Greyú despertaba otra vez del sueño químico, dentro de la Clínica. Hasta allí la habían guiado desde una casa en el Delta. Ella había aceptado las indicaciones razonables de su familia. La internación había llegado como algo necesario para su descompostura.&lt;br /&gt;
Le había acometido después de varios días en la casa familiar del Delta. Greyú se había encerrado en su dormitorio. Había terminado con echar por la ventana todos sus libros. Además de romper con dedicación objetos familiares, junto a los dibujos y pinturas que Lici Sáez le había dado. Todo arrojado por la ventana.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src='http://www.lacoctelera.com/myfiles/sergio_e_malfe/frag--duchamp-luxflux-net.JPG' width='243' height='202' ALT=&quot;Rose Selavy&quot; class='imgIzq'/&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;small&gt;&lt;strong&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;
...&quot;obedecen a un principio de densidad oscilante&quot;&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;
Marcel Duchamp.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/small&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Cuando Greyú había partido a pasar algunos días con su familia en la casa del muelle, tenía pensado dedicarse de lleno a un trabajo. Había bajado de la lancha completamente mentalizada para su futura tarea. Las conversaciones y las comidas con su familia, habían estado llenas de afecto y de tranquilidad. La cosa había comenzado cuando intentó dedicarse a hacer el trabajo que tenía pensado.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
El proyecto de Greyú incluía testimoniar acerca de un nuevo abordaje para entender la corriente del pensamiento por la Diversidad Cultural. Ella iba a establecer distinciones sectoriales para ese movimiento. Greyú creía que iba a poder comparar las distintas tendencias dentro de la corriente. Creía que iba a poder sumarizar los objetivos liminares del movimiento. Creía que iba a poder echar algo de luz sobre los motivos, las relaciones internas, las periféricas y las exteriores, de la actividad que enfocaba.&lt;br /&gt;
Al ponerse a concretar sus intenciones, Greyú no había podido juntar dos ideas. Cuando se puso a pensar con la lapicera en la mano, sólo balbuceos incompletos llegaban a su entendimiento. Greyú entonces había dejado el trabajo. Y por varias veces se acercó a las aguas en el muelle, intentando conciliar su corazón agitado, con la pasividad de su mente que no podía producir lo que buscaba. Creyó que por el movimiento del río -observándolo y meditando en ello-, aparentemente calmo, que ella sabía por debajo llevaba corrientes y turbulencias; que por observar la tranquilidad de los residentes, la que ocultaba actividades y esfuerzos permanentes; creyó que así, sondeando en su mentalidad apagada, iba a poderla recuperar en agudeza y fluidez. Comparaba la languidez del rio con su estado mental similar, bajo el cual ella conocía sus capacidades.&lt;br /&gt;
Después de sus paseos por el muelle, Greyú volvió a intentar redactar su trabajo. Para eso había llevado consigo obras de fundamento, documentos, apuntes tomados, conferencias, recortes de publicaciones. Entonces consultó, buscó, hizo listas con las referencias, borroneó un flujo de trabajo. Pero todas las construcciones le resultaron inútiles. Cuando quiso juntar los ladrillos, no había con que darle cuerpo a sus intenciones. No le encontraba ni el sentido ni las posibilidades a la intención de hacer ese trabajo. Lo había llevado al Delta como una vía para reconstruirse emocionalmente, fortalecerse en ese aspecto, que esa fuerza luego se volcase para el lado de la vinculación truncada y reparar su capacidad de afectos.&lt;br /&gt;
La primera noche se había encerrado en su dormitorio con la mente flaca, cuando el problema arrancó. Y ni había querido salir después a comer algo en el día siguiente. Se le había despertado hacia el lugar, que antes le había encantado con su paisaje y pintoresquismo, un disgusto de aborrecerlo, por lo que ella estaba sintiendo como un monótono correr del agua, que colaboraba en su dispersión. Ese clima húmedo, que la llenaba de insidiosa melancolía. Volvió a encerrarse, y ya comenzó a odiar todo lo que le había pasado y todo lo que la rodeaba y la hundía. Y esto siguió con el despelote, la rotura, las voces destempladas, la locura de tirar todo, los mil pedazos de ella misma.&lt;br /&gt;
En la cama de la Clínica, despertando otra vez del sueño químico, Greyú Areclio se daba cuenta de que estaba triste. Y su tristeza no llegaba a vivirla totalmente, porque no le daba llanto ni quería otra cosa, nada. Sólo en el entresueño, que no llegaba a hacérsele buen descanso, algo se le conectaba totalmente; y le surgían palabras e ideas vibrantes, que luego no iba a recordar. Seguía sin poder conciliarse consigo misma. Pero en el entresueño había apuntada una posibilidad a descubrir.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;19 ...aunque quizá alguien...&lt;br /&gt;
Fuera de la casa habían encendido un fuego. Todos los vecinos y algunos recienvenidos rodeaban las llamas. Y estaban a suficiente distancia de Lici, como para que el pudiese escuchar las voces. Sin embargo las palabras no hacían ningún sentido para él. Parecía que sus amigos habían comenzado a hablar en una lengua extraña. Lici escuchaba y distinguía nítidamente las distintas entonaciones que rodeaban el fuego.&lt;br /&gt;
El descubrimiento de la incomprensibilidad de lo que otros hablaban, se sumaba a la incomprensión sobre él mismo, en su novedad como fraguada, la de un despertar recién hecho. Ese caos de afuera, y la desvalidez por dentro, lo llevaron a Sáez a quererse aclarar y a poder entender. Por lo cual agarró un libro. Allí en la cocina no pudo llegar a leer las páginas. Pero quería pensar, comenzaba a reorganizarse.&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;--¿Qué hacés acá adentro?--, lo interrogaba un niño de voz atiplada.&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;--¿Y vos de donde viniste?--, repreguntó Lici. --¿Qué me querés, convencer de algo?--.&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;--Ah... Nosotros vinimos en una visita guiada. ¿Pero vos qué hacés; te vas a cocinar algo?--.&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;--No; estaba pensando en prepararme un té, mirá--, le decía Lici, al tiempo que encendía una hornalla. --¿Querés tomar vos también?--.&lt;br /&gt;
El niño no le contestó y volvió para la sala. Unos segundos pasaron y de repente entró el torbellino de una mujer protestando. Tomó al niño de la mano, y en medio de retos por haber dejado el fogón, lo fue conduciendo de vuelta a la reunión. Lici se puso más tranquilo, aunque no había tenido ninguna relación con sus propias palabras. Su voz le salía a borbollones y altisonante. Le había querido contestar bien al niño; pero le parecía que sólo había estado gritándole.&lt;br /&gt;
El Pintor terminó de prepararse el té, y pudo llegar con equilibrio hasta la mesa de la sala. “...Voy a sentarme para organizarme un poco. Escribiré más de esto que me pasó. Escribiré acerca de la disgregación. Construcción y la realidad. Voy a poder pensar mejor escribiendo”... En forma tardada, sin dejar de mirar a la manifestación de tanto en tanto, ya que le llegaban voces y movimientos desde el grupo colorido alrededor de la hoguera, el pintor Sáez comenzó a anotar: &lt;i&gt;...”Apuntes para un Manifiesto Popular Iniciativo”&lt;/i&gt;... Le parecía un buen título, y continuó:&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;...“Dentro y frente del tiempo aliciente superado; Estos visitantes toman del aliento y la monserga; Corista infinita con su pasado inacabable; Elogia ella previamente la escucha; Y aquellos clavecines ardorosos aclamados”&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;“Junto al pasto el escocés se ha quedado comentando; La lucidez precipitada; Y guarda y pliega; En la arena, en la noche; Otra promesa y llueve; Sobre la tripa lisa, entre queridos habitantes”&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;“El ángel rival alrededor olfatea señales; De pequeñas cosas agregadas importantes; Tantos plexos dados vuelta de contacto; Y cuando la corteza del vivir; Revele con lugares blanqueados; Ante nuestra vista y por arriba; De tantas cabezas la plenitud; Habremos llegado a destino; Y que algo se nos cuente del hogar”...&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src='http://www.lacoctelera.com/myfiles/sergio_e_malfe/Panoramica.jpg' width='409' height='104' class='imgCen'/&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Había terminado con su escrito, pensó. Se distendió en la silla. Lici miró hacia el mediodía luminoso afuera. Se demoró un rato observando al grupo de los visitantes reunidos en el campito al frente. Con decisión y rapidez repentina, Lici se levantó, fue hasta la cocina; y metió su cabeza bajo el chorro del agua fría.&lt;br /&gt;
Aguantó la sensación, de lo que para él eran como agujas de hielo, durante minutos. Y las nubes de colores luego comenzarían a retirarse de la interposición entre su mirada y los espacios. Aguantó algunos minutos; y el ardor vibratorio de su pecho también comenzó a desaparecer. Lici respiró hondamente, sentándose por otros minutos más. Volvió así refrescado hasta la sala.&lt;br /&gt;
La gente reunida en el fogón del jardín estaba cantando. Otros se dedicaban a retirar las cosas que fueran para la comida del grupo. Lici Sáez salió al patio delantero y se encaminó al vivac. El niño que había entrado antes en la cocina lo veía acercarse.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;small&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
Imgs': Fragmento del &quot;grand verre&quot; de Duchamp, fuente: http://www.luxflux.net&lt;br /&gt;y un lugar en el mundo, cerca de la boca del río.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/small&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;center&quot;&gt;
&lt;blockquote&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;5&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;small&gt;&lt;u&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/u&gt;&lt;/small&gt;&amp;nbsp;~&lt;i&gt;fin&lt;/i&gt;~&amp;nbsp;&lt;small&gt;&lt;u&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/u&gt;&lt;/small&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;2&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/categoria/novela-aquella-isla &quot; title=&quot;http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/categoria/novela-aquella-isla &quot; id=link_0&gt;Click aquí para la Categoría, el hilo de la novella.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;2&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
Hola, Internauta. &lt;small&gt;Con esta notica te comento como viene mi publicación para estas fechas. Tengo que minimizar mi dedicación en fabricar textos, y también la edición va a estar puesta de la manera más sencilla. La novella que terminamos de poner aquí, ya había tenido 2 breves fragmentos de muestra dentro del Blog, los que fui poniendo adelante e insertándolos en la historia completa, puesta entonces por primera vez a tu consideración. Creo que no está tan mal &quot;Aquella Isla...&quot;; y que la puedas disfrutar.&lt;/small&gt; Bienvenid@.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;big&gt;&lt;/p&gt;
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&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/big&gt;
&lt;/p&gt;

		</content>
	</entry>
	
	<entry>
		<id>http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2008/04/03/aquella-isla-tambien-vi-novella</id>
		<title>Aquella Isla También-(VI)-,Novella.  </title>
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		<issued>2008-04-03T15:53:14+00:00</issued>
		<updated>2008-04-03T15:53:14+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
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&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;2&quot;&gt;&lt;br /&gt;
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&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Aquella Isla.... (VI)&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; 17 ...truena y no dice...&lt;br /&gt;
Los siseos y zumbidos de los bichitos subían de intensidad; iba creciendo la mañana. Lici Sáez tuvo que eliminar, comiéndolas por necesidad, a las rebanadas restantes del budín con sirope. El que había estado lastrando al cónclave en el desvelo. No le iba a quedar a la fauna aleteante y cantora, ni una miguita. A Greyú le repugnaban los pájaros; decía ella que les veía una calidad de víboras.&lt;br /&gt;
En su observación desinteresada de los anaqueles con libros, reparaba el pintor en tantos colores como de acuarela que tenían. Un último trago del café le arrastró las migas del budín bodega adentro. Estas cosas dulces se conllevaban con sus ganas de repasar las escenas de la convivencia con Greyú. Se encontró recordando una derivación de pocas semanas atrás, donde había estado Firo, el hermano de ella:&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
“Nos encontramos como casualmente, en Vicente López. Yo venía de comprar repuestos para la moto; y él se me cruzó por la avenida. Todo el tiempo caminando rápido él. Entró a contarme de sus historias. Trataba de convencerme en cuanto de cierto tenían sus averiguaciones en el espíritu anterior, el de los orígenes ocultos. Esa vez enfatizaba en los méritos de convocación y soporte, los que atribuía a un elemento de anticuario que recién había rescatado. No me decía de donde lo había sacado. Era una espada de longitud peculiar. Conseguía disimularla bajo el sobretodo. Al mostrármela en la calle cuando no había gente, Firo me dice de la espada, que era la de un verdugo; había servido para cortar cabezas”.&lt;br /&gt;
“Después entramos a conversar en la chocolatería alemana. Firo estaba esperando a un amigo. Y al momentito se nos presentó ese personaje, al que yo había visto en el taller de Firo. Traía un bulto envuelto en una bolsa de arpillera. Este señor, David Jakiguán, no hablaba casi. Firo le oficiaba de comunicador. Y así me mostró el hermano, que bajo la arpillera había un tucán en una jaula. El tipo traficaba con fauna silvestre. Es una actividad punida, por muchas leyes que se dejan de lado. De todos modos, el Jakiguán no dejaba de observar la entrada de la chocolatería y la mirada de las gentes en ese local de Vicente López. Esa tarde, con la intermediación de Firo, le compré al sujeto una botella con jugos de la selva. Aquella vez quedó guardada en la heladera, hace semanas. Salí de la chocolatería lo mejor que pude. A Firo no lo volvería a ver. Me desaparecí para acá; hoy es un buen día; y voy a ver que viaje tiene esta botella”.&lt;br /&gt;
Entonces, Lici bebe de la poción selvática. Recorre con pasos lentos a la sala. Mira atentamente por debajo de revistas y en los montones de papeles, hasta dar con un anotador. Y entonces se ubica para escribir informadamente sobre lo que puede pasar:&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;“...Esta conexión con la palabra, construye castillos, desenvuelve arenales. Los arrancadores aún viven, sumergen y rescatan los gritos de furia. Los arrancadores enuncian, son papel de diarios en un linóleo”&lt;/i&gt;... El Lici escribe silencioso; diciéndose pintar su futuro cuadro que imagina. Y recomienda a su propio pincel futuro los pasos a proseguir: &lt;i&gt;“...Muslos de contorsión; delinear perfumes; raíces que estallan; pasos de cian circulan lejos; ¿y como es continuar, corazón pavimentado?”&lt;/i&gt;...&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src='http://www.lacoctelera.com/myfiles/sergio_e_malfe/chanda_edited.JPG' width='314' height='338' ALT=&quot;Achala es figura de ferocidad en su mambo&quot; class='imgIzq'/&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;2&quot;&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;
Namah samanta vajranam chanda maharoshana Sphataya hum traka ham mam.&lt;br /&gt;
&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
El pintor, dentro de la cabaña, dejó de inclinarse sobre su escrito, tomó una revista donde unas fotos mostraban la minería de los garimpeiros. Centenares de hombres mezclados en el barro, con la cosa. &lt;i&gt;“...Los borrachos en tanto discutían dentro de los patios con eco”&lt;/i&gt;... El Pintor comenzó a darse cuenta. &lt;i&gt;“...Tu gorra con el estampado de bebé...”&lt;/i&gt; Desde el campito junto a la casa comenzó a entrar un crepitar con humo de maderas. El Pintor veía el ruido y el humo de la hoguera encendida por los vecinos. Hablaban contra él mismo. Lici quiso desentenderse de aquellas voces. Pero se dedicó a completar el vaciado de la botella con la selva adentro.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt; &lt;/font&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
En el humo que entraba por la puerta abierta, Lici alcanzaba a notar granos de amarillo brillante. Las burbujas se le iban desmemorando en pequeños pececillos que nadaban en un mar de sémolas. &lt;i&gt;“...El interior del borracho que habla con violencia de si mismo, se transforma en una gran maraca”&lt;/i&gt;... En la mirada imaginaria de Lici hay unos tipos haciendo surf; uno de ellos es David Jakiguán.&lt;br /&gt;
Avecillas y abejorros; confusión de los días. &lt;i&gt;“...Las aves domésticas engordadas ya atacan a los borrachos de la película incendiándose”&lt;/i&gt;... Desde los anaqueles en la cabaña, los conceptos de los libros se brotan en forma de númenes gesticulantes. &lt;i&gt;“...Es todo alrededor un disparate de beodo. Lenín arenga con equipo deportivo a los alcohólicos, metido en un pantalón corto. Arenas, aguas, inmensidad del carón de piedra y manifiesta le hunde”&lt;/i&gt;...&lt;br /&gt;
Lici tiene sólo oídos. son los coros de muchas voces que entran por las puertas. Ya no podría distinguir él si de las sátiras se trata; si viene el coro arrollador de la gente de afuera; o si es su propio vozarrón el que bromea. Un gusto de otra cosa, algo amargo en su boca, lo siente al mismo tiempo cuando diferencia las 120 voces, que salen del golpeteo de un pajarito carpintero; un lindo día. Suena el teléfono. No puede recordar él si ya atendió. Pero sabe que es un llamado equivocado.&lt;br /&gt;
--Yo soy este espacio. Este espacio le oyó otro número. Le diré: el número no brota de mis palabras; ¿entiende--. Lici cree haber dicho esto, y que del otro lado cortaron.&lt;br /&gt;
Entró Beto. Se detiene un instante en observarlo a Lici; y se sienta en una sólida silla a contemplar la alteración. Lici después contaría: ...&lt;i&gt;“Todos los objetos de la casa, tenían los colores salidos, en fluidez pastosa. La misma cara de Beto cambiaba de colores, como si distintos líquidos le corriesen bajo una piel de vidrio”...&lt;/i&gt; Javier Lescano se agregó a la observación con Beto. &lt;i&gt;“...Escuchaba ruidos muy fuertes, golpes de trueno. La barriga me estaba doliendo. Me vino un vértigo. Como estando a las puertas de un abismo pulsátil que se abría y cerraba. Los muebles de la casa empezaron a herirme, con aristas y puntas hostiles. Me quería levantar del piso donde estaba, con la espalda apoyada en la pata de la mesa. Detrás de mi la mesa me sacudía con temblores. Un fragor latiente que aumentaba”&lt;/i&gt;...&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
--¿Notaste cómo le cambió la cara?--. Javier se dirigió a Beto, y le decía a Lici: --Vamos a ayudarte a salir de eso. Tranquilo que te vamos a ayudar, Sáez--.&lt;br /&gt;
Sintió ira Lici entonces, se irritó; y quiso mandarlo al diablo a Javier, pero la ira paralizante le impedía hablar o levantarse. No supo cuanto tiempo pasó. Al desaparecer la sensación de terremoto, levantó la cabeza, y notó que otra vez se había quedado solo. Por suerte, Javier no había cumplido son su papel de guardavidas. Se sentía más liviano ahora. como si las desventuras fueran totalmente un pasado. Se sentía blanqueado por dentro, pero absurdamente débil y embotado, en una novedosa extrañeza sobre sí mismo. La luz, la casa, algunas voces que le llegaban de afuera, eran totalmente interrogantes, cosas raras. Pero su interrogante mayúsculo seguía siendo él mismo.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;2&quot;&gt;&lt;br /&gt;
IMG': ACHALA, Deidad del Panteón Budista, de fuente &lt;a href=&quot;http://www.wildmind.org&quot; title=&quot;http://www.wildmind.org&quot; id=link_0&gt;WILDMIND.ORG/&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
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Hola, Internauta. &lt;small&gt;Con esta notica te comento como viene mi publicación para estas fechas. Tengo que minimizar mi dedicación en fabricar textos, y también la edición va a estar puesta de la manera más sencilla. La novella que estoy trayendo aquí, ya había tenido 2 breves fragmentos de muestra dentro del Blog, los que voy poniendo adelante e insertándolos en la historia completa, puesta entonces por primera vez a tu consideración. Creo que no está tan mal &quot;Aquella Isla...&quot;; y que la puedas disfrutar.&lt;/small&gt; Bienvenid@.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
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Puedes ver otros Posts(?!). Click &lt;a href=&quot;http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/posts/archive&quot; title=&quot;http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/posts/archive&quot; id=link_0&gt;para &quot;Archivo&quot; aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;
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		</content>
	</entry>
	
	<entry>
		<id>http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2008/03/31/aquella-isla-tambien-v-novella</id>
		<title>Aquella isla también(V), novella.</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2008/03/31/aquella-isla-tambien-v-novella" />
		<issued>2008-03-31T22:11:49+00:00</issued>
		<updated>2008-04-30T13:59:27+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
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Hola, Internauta. &lt;small&gt;Con esta notica te comento como viene mi publicación para estas fechas. Tengo que minimizar mi dedicación en fabricar textos, y también la edición va a estar puesta de la manera más sencilla. La novella que estoy trayendo aquí, ya había tenido 2 breves fragmentos de muestra dentro del Blog, los que voy poniendo adelante e insertándolos en la historia completa, puesta entonces por primera vez a tu consideración. Creo que no está tan mal &quot;Aquella Isla...&quot;; y que la puedas disfrutar&lt;/small&gt;. Bienvenid@.&lt;br /&gt;
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Aquella isla también (V).&lt;br /&gt;
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&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; 15 ...coloquio de crisis...&lt;br /&gt;
Loli y Beto iban a salir para una caminata nochera de ellos dos. Alguna respuesta quisieron, en los preparativos, sobre los asuntos personales del amigo. Si Greyú estaba tomando exámenes, y como andaba. No habían preguntado hasta entonces, pero fue evidente que lo suponían, se la venían venir. Sáez pudo contarles, sin mucha entrega a la melancolía, que Greyú y él ya no necesitarían fugarse juntos hasta la Isla. Ya no intentar zafar de la vulnerabilidad frente a la ciudad. El castigo por amarse no los iba a perseguir más, o su auto inculpación. Acorralados, refugiándose en ellos mismos, ya no se llegarían juntos como antes. Ni celebrar la cercanía, el paralelo hacia el futuro con ellos, los isleros, ya no más. Claro, el proyecto los había abandonado, el de establecerse en la Isla Greyú y Lici . “Pero prometenos que vas a seguir viniendo a visitarnos como siempre”, le dijo Loli.&lt;br /&gt;
--Ahá; ustedes no se quieren perder “el comisionista”--, respondió Lici risueñamente. Pero al hacer su broma, compulsaba a Beto, en una búsqueda de entendimiento y de acuerdo.&lt;br /&gt;
Lici vió que Beto asentía con tristeza y simpatía a la vez. Les hacía compras Lici, trámites en la ciudad, a los isleros, por la facilidad del sidecar. Con recomendaciones de no tomarse toda la botella, lo dejaron a Lici solo.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Parecía que seguirían ayudándose a ser mejores personas, con los de la Isla, aún estando Sáez sin Greyú. Pero ya sabían, les quedaba un remedo de alegría; y por buena voluntad ya se estaban esforzando algo. Así que, ...”alguna compra, ...algún negocio, ...alguna visita más”; antes de que los lugares y costumbres se volvieren malditas recordaciones de una frustración.&lt;br /&gt;
“A poner en órden los nervios, lograr desenchufarme de ella, ocuparme de las cosas sencillas, agarrar bien la onda con mi pintura. ¿Pero por qué pienso sin embargo que no es nada de eso?”. Sentado, con su copa en la mano, rememorante fluir voluptuoso de la mlancolía: “una bailarinita impresa, ese cuadrito en el cuarto de un hotel en Parque Maciel, ...la calle adoquinada junto a un hospital, las ventanas cercanas y abiertas”. Suenan fuera unas campanillas de viento.&lt;br /&gt;
Un señor mayor, un islero ya conocido de vista, que entró suavemente por la puerta batiente, “vecino y amigo de Beto y Loli”, se presenta. Y si no le molestaría a Lici, “escuchar mis poesías; soy Javier Lescano”, se introduce. Y quiere hacerse entender por Lici: “Debería de hablarle de las inundaciones. Eso sí es importante. el agua sigue subiendo, y comienza a llevarse las casas. Toda esa pobre gente abandonando árboles, pastos ahogados, el barro”.&lt;br /&gt;
El señor mayor, desde unos papelitos, comienza a leerle con amable lobreguez: &lt;i&gt;“Aquí estás lleno de hambre. Cuando te transfigures serás en plenitud. Sólo eso, ninguna carne, ningún hambre. Sólo serás vibración. Serás una perla perfumada de cambios y vacíos. Quizás serás serrezuela, serrucho y aguijón”&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;
El señor había terminado de recitar. Su mandíbula estaba en proyección interrogante. Ya es noche oscura en la Isla. Entre las montañas se hace más palpable la oscuridad. Las palabras le parecían difíciles para esas horas a Lici, que intentaba devolverle al lector, energía, espacio, sensaciones; se le quedaban en la punta de la lengua. “Trata de fugarse, ...yo también, que si no fuese tan mal educado, podría decírselo”.&lt;br /&gt;
El televisor daba noticias ahora sobre el estado del tiempo, la transitabilidad de los caminos. “Le diría que me extraño por querer simplificarme”. Lici veía que la mandíbula de Lescano continuaba expectante; fue así que llegó a decirle:&lt;br /&gt;
--¿Acaso no comenzamos todos en cada despertar?. Comenzamos el mismo viejo circuito hacia la plenitud. Todos en cada mañana. Un primer mordisco a la aceituna, por caso, y no podemos fugar, nos confundimos con lo material--.&lt;br /&gt;
--Ojalá así te sea, por mucho tiempo, para cada nuevo día, muchacho. Pero tu ánimo esté nutrido de nuevos conocimientos. Cada compromiso con lo material, sea de mayor sabiduría--.&lt;br /&gt;
--Pero; si tuviera que entrar en el taller a las 6 de la mañana cada día; ¿de qué sabiduría me iba a ocupar; eh?--.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src='http://www.lacoctelera.com/myfiles/sergio_e_malfe/sin_pan_350_edited.jpg' width='350' height='260' class='imgCen'/&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
Ernesto de la Cárcova, &quot;Sin pan y sin trabajo&quot;.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
--¿Acaso tu problema es ese?--, reinterrogó Lescano.&lt;br /&gt;
--Yo soy pintor. De todas maneras, cada día debo comenzar algo para el día. Usted sabe, que el comprador pueda simpatizar; que me pague contento por mi trabajo; es una lucha que no hago por gusto - estar actual-, sino porque me es necesaria--, dijo Lici conclusivo; y terminaba de vaciar su copa.&lt;br /&gt;
--No; para mí vos traés la conciencia social por orgullo. No es tu caso. Podrías simplificar. No sos de la gente que está enroscada con la fábrica todos los días. Sos un individuo como yo. Tenemos la moral y el arte para cada día enriquecerlas. Y ahí está, ...cada día nuevamente, como individuos, .. no hay que olvidarlo--.&lt;br /&gt;
--Somos arte y moral--, busca agregar Lici con agudeza: --Me inclino a pensar que los del taller a las seis de la mañana cada día, esos sí que llegan a conocer la sabiduría del arte y la moral. La fabrican--.&lt;br /&gt;
--Somos conocimiento y caridad. Anotalo para los del taller. Si no fuera por la caridad, esa energía, la vibración, la plenitud de la moral y de la belleza, no se realizarían. No es posible olvidarlo. La caridad es el cemento que une las actitudes, los trabajos--. Lescano empulpaba la conversación hacia una bonhomía de convivencia.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Convivencia de la discusión dentro de las maderas de la cabaña. La noche está cristalizada para una mañana futura -un poco más allá, con libertad y necesidad unidas-. Loli y Beto se agregaron. Vuelven de la caminata acompañados de una vecinita para todos los espacios. Así son sus ojos. Loli se ocupó de hacer café y de rellenar las copas. La piba que traían había llegado cantando. Beto comenzó a hacer sonar su trompeta. Encantados sentidos de Sáez con la linda jóven, quien luego se dedica a encender sahumerios. Se llama Sara.&lt;br /&gt;
Todos en la grey de esa noche burbuja cálida estable, café caliente, trompeta, algo de sus copas; colocados en la serenidad vibratoria de la Isla.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; 16 ...¿qué le pasa a este muchacho?...&lt;br /&gt;
Después más tarde se desencadenó la lluvia. El sístole y diástole dentro de la cabaña, se inclinó todo junto sobre los planos y copias de documentos. Entre las tazas de café estaba la historia sobre antiguos guerreros sublevados, que hacía muchos años se habían reunido en las colinas. Sobre la mesa, mapas de caminos, planos municipales, de todos ellos había una gran cantidad en casa de Beto y Loli. Los inspirados de la Isla, los de la quebrada y el arroyo, habían hecho un programa de actividades para esos próximos días.&lt;br /&gt;
Los planes involucrarían a otras personas grandes que estaban por llegar. Pero también se les sumarían luego algunos jovencitos. Iban a conformar una serie pintoresca. Y serían como diecisiete coloridos personajes humanos, en ese recorrido diseñado por ellos cuatro en la cabaña, que otros les habían delegado sus ideas para la tarea. Pero sería injusto no agregar como responsables del proyecto, a las horas de la noche y la madrugada; a las ruidosas gotas de lluvia, a las copas de brandy sumamente concisas, a las brutales cantidades de café, a los bastoncitos de quemar perfume, a los brazos estrujados como fortalecimiento del espíritu, del que no no se sabe bien como había llegado, para que los inspirados pudieran culminar los planes de esa intentona rememoradora.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Cuando fueren a llegar los demás que estaban en el trato, Beto y Javier los llevarían por los antiguos pasos del Comandante de los Clanes, el que había organizado tiempo atrás la reunión de sublevados en las colinas. A través de los senderos, la gente conocería &lt;a href=&quot;http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2006/08/17/-las-letras-eso-ocultadas-cuento-sandwiches-manos&quot; title=&quot;http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2006/08/17/-las-letras-eso-ocultadas-cuento-sandwiches-manos&quot; id=&quot;link_0&quot;&gt;los lugares históricos&lt;/A&gt;; y se sumaría al lugar, y el lugar se sumaría a ellos. Se iban a desplegar las actas guardadas por Javier, precisamente en los lugares donde se habían firmado hace tantos años. El paseo de varias horas iba a poner a los amigos y sus familias, por entre naturaleza, acacias, lugares de batalla; por entre aceros desenvainados para avivar la imagen del pasado. Shamanes entre arroyos y piedras, en apelación a la desencadenada energía y a la historia del lugar.&lt;br /&gt;
Los planes fueron detallados por escrito. Lici se encargó de las actas. Pero la noche no podía pasar tan ordenadamente. Tenía que sazonarla Loli hablando de sus pasionales empastes:&lt;br /&gt;
--Tenemos tiempo para ver un cuadro mío. Me estuve dedicando a los pinceles. Lo vamos a ver; pero no lo van a tocar, porque está todavía fresco--. Loli dijo así y produjo desde bajo el bargueño una tela con pintura.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src=&quot;http://www.lacoctelera.com/myfiles/sergio_e_malfe/Teddy_a_1_edited.JPG&quot; id=&quot;img_0&quot; align=&quot;left&quot; height=&quot;342&quot; width=&quot;256&quot;&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Y para qué molestarnos hablando sobre los cuadros de Loli. Ya han sido garrote para muchos que se han quedado sin aliento, muchos sin hígado por cuatro semanas; al enfrentarlos. Sara se agachó como para buscar algo que se le hubiese caído; y desde las cuclillas, sin mirar de nuevo al cuadro ni a nadie, comenzó a recitar una jaculatoria budista. Todos se quedaron en silencio claramente.&lt;br /&gt;
--Creo que voy a comenzar con un ayuno--, decía Sara al rato. –Comeré frutas hoy; y entraré en un ayuno luego, dos o tres días--.&lt;br /&gt;
Beto abrió las cortinas para dejar entrar la luz del día, porque ya había amanecido. Javier pasó por la puerta para afuera y entró, para afuera y entró. Beto le dijo:&lt;br /&gt;
--Quedate con nosotros un par de horas. Ya va a venir la gente--.&lt;br /&gt;
--Tengo que afilar el hacha--, se excusó Javier en sus idas y venidas.&lt;br /&gt;
--Tenemos que arreglar la hélice, Javier, casi nos olvidamos--, agregaba Beto: --No te vayas que enseguida traigo las herramientas--.&lt;br /&gt;
Beto se metió para adentro de los dormitorios; y fue provocando más luz al descorrer las cortinas. Y las hojas mojadas y la arena entraron a pleno en los ojos de los inocentes, desplazando así aquella impresión. Pero no se lo olvidarían jamás.&lt;br /&gt;
 &lt;a href=&quot;http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2006/07/19/hipersalomas-poesia-ocurretos-vericuencias-&quot; title=&quot;http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2006/07/19/hipersalomas-poesia-ocurretos-vericuencias-&quot; id=&quot;link_2&quot;&gt;Lescano se acercó a los planes&lt;/A&gt;. Y siguió tomando medidas y consultando el reloj, para después enseguida agregar alguna otra indicación; que Lici la anotara especialmente en los papeles.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Los cuatro se instalaron descansadamente a beber más del café surtido que los había inundado hasta salírsele por los poros, todo a través de la noche. Ya se había llegado a la hora de las subjetividades para los cuerpos, que no podían más. La mente se desembarazaría con el olvido, de aquello funesto que pudo haber comenzado a apuntarse en las emociones de alguien. Así sucedió; y las cabezas refrescaron un estado de alerta y atención concentrada, con toda plenitud. Desembotadas y tan afloradas con el café, como para que Beto se pusiese a cantar con moderación: “No esperemos nada de quien / todo se lo toma en serio. / Si reparas tu velámen ve / cómo estan tus entrañas. / Mira al reparar las velas / de cuidarte bien las manos”.&lt;br /&gt;
Terminó de entonar esto Beto y levantaba la mirada. Sonriente para la serenidad de Sara, cruzó para todos un anuncio:&lt;br /&gt;
--Ya me voy preparando para cantar canciones de cuna. Dentro de pocos meses tendremos gente recién hecha, Loli y yo--.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Lici se tuvo que levantar para posibilitar los abrazos femeninos. Ellas necesitaban el espacio libre alrededor de la mesa. El señor Lescano sacó con ceremonia, de adentro de su morral, un pequeño modelo de barco, en madera tallada y ahuecada. Donde en su cubierta dos marineritos lo gobernaban. Procedió a ponerlo en manos de la futura mamá, ya suelta Loli del sofocón afectivo que se habían asestado con Sara.&lt;br /&gt;
--Para la futura gente navegante--, le decía Javier a Loli: --Objeto de mis propias manos--, agregaba emocionado; mientras le estampaba un rotundo beso nada patriarcal.&lt;br /&gt;
Casi como un un festejo donde faltase el papel picado; y para suplir la deficiencia, Lici colocó música de CiberJazz en el pasadiscos. Beto y Javier salieron dándose mutuamente empujones, con la tarea al frente. Y Beto cargando las herramientas, para reparar las hélices. Lici estaba silencioso, se perseguía: “Debí de haber dado más de mí frente a tal noticia. Estuve como ausente. Loli y Beto no podrán estar contentos conmigo. Los debo de ayudar mejor sin molestarlos. Ellos se merecen más que una musiquita”.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Sara se había estado apoltronando un lugarcito; y se echó a dormir. Loli entró para los dormitorios también. Lici tenía tiempo nuevamente para la nostalgia.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;1&quot;&gt;&lt;br /&gt;
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Sergio Edgardo Malfé.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
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	</entry>
	
	<entry>
		<id>http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2008/03/28/aquella-isla-tambien-iv-novela</id>
		<title>Aquella isla también (IV)-Novela-.</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2008/03/28/aquella-isla-tambien-iv-novela" />
		<issued>2008-03-28T09:45:22+00:00</issued>
		<updated>2008-03-28T09:45:22+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
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Documento © GPL, regístrese.&lt;br /&gt;
Sergio Edgardo Malfé.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; 12 ...acallaron etapa rodante...&lt;br /&gt;
Quieren decir que hay algo, pero se lo callan. Que hubo un silenciamiento cómplice. ”No es así; es algo que te parece”. Había que decir que algo había. Hubo una contemplación silenciosa para el silencio. “No es así; es como a mi me parece”. Y contemplaban eso que pasaba. El relator podría también callarlo. “Así es como parece”. ¡Compañía del silencio; qué compañía!.&lt;br /&gt;
Andrés, Greyú y Yoli, llegaron al Parque Beltrán. Se habían refugiado y sentado a conversar en las galerías del Museo de la Biósfera, porque se desató el aguacero. Así articulan dichos, mientras contemplan como las ráfagas de viento llevan ondas de agua a través del Parque. Firo y Paula habían ido a desayunar en la Terminal de Trenes. Andrés y las dos chicas salieron luego, y pudieron observar las palomas por las calles casi desiertas. Caminaron por la ciudad en el presagio de la tormenta. Habían llegado al Parque. Conversar acerca de las hojas, su envés aterciopelado. No se acordaron del nombre del árbol. Eso es comprensible. El ruido del tránsito veloz que pasa por las circunvalaciones se los impidió.&lt;br /&gt;
Greyú, Andrés, y Yoli, veían también a un grupo de muchachas y chicos, caminando casi en hilera. Bajo los inicios de la lluvia, caminaban descalzos sobre las losas del piso. Mientras se producía el desfile en fila india, Andrés aprovechó para observar, ya no sus manos, sino la piel transparente, los pómulos importantes, la nariz recta, la mandíbula pequeña, las guedejas de distintos colores; todo ello perteneciente a la chica Areclio.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Por las avenidas de circunvalación, el tránsito arreció después de la lluvia. El día continuaba normal, hojas y ramas caídas por el chubasco. Yoli se había estado explanando acerca de la corriente musical del CiberJazz, en una conversación más de esa mañana. Los temas, mientras la tormenta se descargaba, se habían ido estirando después de cada comienzo. Cada uno se había referido a sus experiencias en el asunto. Luego también surgían los comentarios y las innovaciones. Como por ejemplo, las predicciones clariaudientes, relacionadas con el CiberJazz.&lt;br /&gt;
Los tres ahí sentados en la galería del Museo de la Biósfera, mientras parecía que el sol iba brillar. Y entonces ahí va Sáez montado en su sidecar. Pasó cerquita de todos ellos que lo conocen. Ninguno de los tres se movió. Salvo Yoli, que señaló la avenida, luego de darle unos toquecitos a la gente. Y Greyú muy quieta y después sonriente. Cuando fue que Sáez pasaba en una partida, cerca de ella, que lo veía motorizado en la avenida de circunvalación. Y ellos tres todos sonriendo apagada y silenciosamente.&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2007/01/31/palabras-danza-poema-comprimido-concreto-comprimido&quot;&gt;Justo a tiempo&lt;/a&gt;. Ellos tres tomaron este haber visto a Lici con su sidecar, como fruto de su desvelo. Partirían, cada uno justo en cada tiempo cumplido por su lado. El adiós de haber hecho lo que podían en sus brillantes miradas.&lt;br /&gt;
Quizá una pequeña luz tuvo existencia en el parque Beltrán. Lici no la vio.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Conduce. Sáez va en la subida con el sidecar despacio: ...el cambio de velocidades, y doblar hacia la montaña. Y va pasando el puente. Entra junto al arroyo. Y otra vez doblar; y arriba hacia la quebrada.&lt;br /&gt;
El sidecar había salido del asfalto al camino de tierra. Pasó suavemente por el camino de tierra junto a la escuela. Ahí había grupos de gente, sentados, parados. A Sáez le dio por pensar que esa gente era de otro tiempo: “Que están junto a una iglesia, no junto a la escuela. Son religiosos. Acaban de presenciar una boda”. Otra vez doblar y arriba. Detrás de los eucaliptos se siente el ruido de agua del arroyo.&lt;br /&gt;
Se abre delante una limpia recta después de pasar por los eucaliptos. Sáez levantó velocidad; y pasaba raudo entonces, por entre las plantas de zarzamora a los lados del camino; que aquí está más elevado, sobre un terraplén. Dobla otra curva; y ya tiene roca en uno de sus lados. De un lado la pared de la quebrada, y del otro lado una pendiente hacia el arroyo. Y allí en lo bajo se ve un viejo Buick abandonado. &lt;a href=&quot;http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2006/05/28/senales-adecuadas-2-7-&quot;&gt;Cerca de la chatarra, un hombre alto&lt;/a&gt; en ropa azul que está mirándola. No toma en cuenta al sidecar que pasa. Dobla otra curva Sáez, que lo lleva a descubrir a otros dos personajes vestidos de azul, subidos a un poste, trabajando en unos cables. Se intercambian gestos de saludo. Y Lici dobla. Y esta vez hacia abajo: Cruza el arroyo entre las costas con retamas, por sobre un vadén con alcantarillas.&lt;br /&gt;
Doblando subiendo la suave pendiente junto a las hileras de álamos, ya casi al final de su viaje. El traslado de Lici ha dado lugar al traslado metafísico por los pensamientos a través de las ideas. ¿Cuál de los dos traslados nos resulta más importante?. Nos hemos movido en un mundo de signos. Hemos contemplado contingencias. ¿Qué se nos ha dado, junto a la pertinencia de las transformaciones, junto a los acontecimientos y a los temas?. &lt;a href=&quot;http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2006/05/31/poesia-material-poesia-concreta-introduccion-&quot;&gt;Quizá sean sólo arbitrarieidades&lt;/a&gt; por donde peregrinan nuestros seres, y nuestro Sáez, ya en el final de su viaje.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;2&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Img': De la co-coctelera &lt;a href=&quot;http://www.lacoctelera.com/monica-ferreyra&quot;&gt; Mónica Ferreyra&lt;/a&gt; es la Fota.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src=&quot;http://www.lacoctelera.com/myfiles/sergio_e_malfe/OTO_O_MZA.1_edited.jpg&quot; id=&quot;img_0&quot; align=&quot;left&quot; height=&quot;334&quot; width=&quot;216&quot;&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Lo hacemos cruzar el pequeño puente con troncos y tablas, para dejar el camino y entrar a la isla del arroyo. Encontrará el recién llegado un cartel de ciudad, marcando en una broma lugareña al prado abierto junto a los árboles: “Estacionamiento Exclusivo De La Legislatura”.&lt;br /&gt;
En la costa de aquella isla, lugar paradojal de espíritu telúrico y futuro, deja de ronronear, arbitrariamente, el motor del vehículo. Para que nuestro personaje Sáez se encuentre en completud de contingencia. Ya veríamos si es una completud de vacío o de alguna otra cosa.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; 13 ...parecía salvaje la oscuridad...&lt;br /&gt;
Sendero de cemento escalón a escalón, el Lici se dirigió hacia la casa medio oculta detrás de la arboleda. Entre la casa y el borde de álamos, pasaremos junto al niño entregado a su infantil oficio ahí. Con un breve saludo que le murmuraremos, dejaremos sin molestia a sus inocentes años, volcados a la tarea de apretar babosas y caracoles con una tabla. Entre la tabla y el escalón de cemento el caracol estalla crujiendo. Y el niño va a buscar otro. Y nosotros seguiremos acercándonos con Lici al ...”olor a frituras”, cosa que se produce en la percepción del hombre del sidecar, que seguirá mascullando sus enojos. Porque repite ahora Lici, repronuncia esas palabras: “olor a frituras, olor a frituras”.&lt;br /&gt;
Pasa frente a la casa. sigue en tránsito corriente abajo, en el sendero hacia el Este. Algunos hilos flotantes de su alma, van quedando enganchados en las ramas bajas del sendero, bordeado de laureles, por cada vez que dice esas palabras: “olor a frituras”. Se le había venido el crepúsculo, sobre los pasos que lo llevaban hacia el tinglado de chapas. Andanzas nocturnas, algunas aves sobre su cabeza, crujiente la espesura en los bordes del caminito. Andanzas nocturnas sendero abajo, también dentro de su cabeza.&lt;br /&gt;
Luego de atravesar Lici los matorrales obstruyentes junto al tinglado de chapas alquitranadas, llegaban en la visita sus pasos junto al Arbol. El que tiene paquetitos y hatillos colgados de sus ramas; desde donde ya podemos ver la otra casa vecina. La casa está consonantemente rodeada por los movimientos de alguien que camina alrededor; y entra y sale por la puerta batiente. Desde el Arbol la podemos oír, con una mantilla sobre sus hombros.&lt;br /&gt;
La dueña de casa es Loli, a quien Lici conoció de la mano de Greyú. Ya está pisando otra vereda de cemento Lici Sáez; y le responde a Loli con firme entrañamiento una salutación, para la pregunta que Loli estaba haciendo, de quién venía. Los mosquitos ya comienzan a estorbar. El visitante pasa junto al cartel con el nombre de la casa. Todavía lo podemos leer en la oscuridad: “Iriguará Papihué”. Lici saludando prolongadamente continuó acercándose. Entraron a encenderse luces amistosas.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
En el interior de la cabaña, Loli y Sáez en un buen recibimiento, así de suave, el que prodiga la casa a sus amigos. También había un televisor encendido y en voz baja. Keagan contaba en la pantalla de su travesía por el desierto lleno de víboras: “Es un verdadero infierno el Kalahud, con todas las sierpes en actividad”. Tal era la sentencia del periodista de naturaleza al finalizar la nota. Las luces vestidas daban tibieza a la salita. Lici acariciaba con su mirada evocadora a las cortinas estampadas. Loli lo invitó a sentarse. Y los dos se ubicaron en sus sillones. Conversando estaban, sobre la Manifestación Popular Iniciativa.&lt;br /&gt;
Lici, ante la sorpresa por cuanto de enterados estaban los isleros, se había agarrado del telefono silencioso, el de línea; mientras escuchaba las conexiones que Loli le revelaba, entre la Manifestación y la filosofía teísta de la Isla, la del “Libro del Té”. La transfiguración habitual de Sáez ya había comenzado. El hecho con el que entusiasma a sus amigos, es su mimetismo con los tapizados, y sobre todo con las cortinas. A sus anfitriones les dolía verlo partir, cuando llegaba el tiempo de los saludos de despedida. Era como si se les fuese un sillón o un almohadón con bordados. No por esto dejaba de tener sentido su viva presencia. Una persona puede decir cosas valiosas aunque su piel adopte texturas de tapicería.&lt;br /&gt;
Las hojas caídas de los árboles crepitan en las primeras horas de la noche. Alguien aborcegado se está acercando en los alrededores de la casa. Loli se había parado, hurgaba y revoloteaba para dar con lo que encontró: su “Libro del Té”, que lo había metido dentro de una olla. Ella comentó: “Me lo había olvidado dentro de la olla. Siempre ando dejando pajaritos encerrados, como los mapuches del cuento de los dos hermanos”. Entraba Beto, directamente desde sus pasos crepitantes sobre las hojas caídas. La luz de la cabaña se proyectaba desde una ventana, sobre las primicias secas del otoño subtropical. Dentro de la cabaña estaban los frascos, donde ellos guardan las hierbas con que trabajan, las curadoras.&lt;br /&gt;
Ellos tan reales, Loli y Beto, con su vida campestre y feliz. Tan reales y llenos de sentimientos, que hacen pelota cualquier idea que se tenga sobre holganzas vacuas. La onda cordial de Beto abriendo brazos, llenando copas, contando a Loli sobre el nuevo pick-up de los vecinos de más arriba. Esta gente amigable, con sus buenos sentimientos, le hacían pensar a Lici sobre sus sentimientos en la separación con Greyú. La estadía de Lici se tomaba en cuenta como debía de ser, tal como si él hubiese estado allí desde antes.&lt;br /&gt;
--No vayamos a terminar la botella todavía--, decía Beto: --¿Qué hacés con el “Libro del Té”?--.&lt;br /&gt;
--Estaba dentro de una olla--, le respondía Loli a su compañero: --Es parte de la historia que Lici nos vino a contar--.&lt;br /&gt;
--No sabía él que estábamos detrás de los hechos--, agregó Beto, en un beber meditativo.&lt;br /&gt;
Entonces Loli explicó una parte de los acontecimientos...&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; 14 ...ex-cursus ...los dos hermanos mapuches...&lt;br /&gt;
...--Les tapaban el sol. Así que los dos hermanos metieron a los pájaros dentro de una olla, contentos del sol que salía. Que los dejaran salir de la olla; todos los pájaros les ofrecían sus mujeres, para los dos hermanos. Aceptaron el ofrecimiento ellos dos. Y cambiaron el encierro de los pájaros, por la promesa de todos los pájaros, que ofrecían sus mujeres a cambio. Pero para asegurarse que los pájaros cumplirían, los dos hermanos encerraron esta vez al sol, dentro de otra olla. Fue entonces cuando la olla se rompió. Y el sol volvió a brillar. Y así se salvaron los pájaros--.&lt;br /&gt;
--¿La olla cómo se rompió?--, preguntó Lici.&lt;br /&gt;
--Todo el tiempo esta historia es distinta a sí misma. Pero esa vez, los pájaros comenzaron a cantar tan fuerte, ya medio liberados, protestando porque el sol estaba oculto. que consiguieron que la olla de los hermanos se rompiera. Así pudo salir el sol de la olla, y volvió a brillar. Y así fue como se salvaron los pájaros--.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;2&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/categoria/novela-aquella-isla &quot; title=&quot;http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/categoria/novela-aquella-isla &quot; id=link_0&gt;Click aquí para la Categoría, el hilo de la novella.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;big&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#BC00FA&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
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&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/big&gt;
&lt;/p&gt;

		</content>
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	<entry>
		<id>http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2008/03/25/aquella-isla-tambien-iii-novela</id>
		<title>Aquella isla también (III) -Novela-.</title>
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		<updated>2008-03-26T22:40:46+00:00</updated>
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&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;font color=&quot;#BC00FA&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
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&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;2&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Hola, Internauta. &lt;small&gt;Con esta notita te comento como viene mi publicación para estas fechas. Tengo que minimizar mi dedicación en fabricar textos, y también la edición va a estar puesta de la manera más sencilla. La novella que estoy trayendo aquí, ya había tenido 2 breves fragmentos de muestra dentro del Blog, los que voy poniendo adelante e insertándolos en la historia completa, puesta entonces por primera vez a tu consideración. Creo que no está tan mal &quot;Aquella Isla...&quot;; y que la puedas disfrutar&lt;/small&gt;. Bienvenid@.&lt;br /&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Aquella isla también (III).&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;1&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Documento © GPL, regístrese.&lt;br /&gt;
Sergio Edgardo Malfé.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; 9 ...adobos de pucheros...&lt;br /&gt;
Sobre unas puertas, detrás de los cristales, Greyú leía el nombre de la pelicula: “La historia de Adela H.”. Se detuvo a mirar las fotografías; miró los horarios y pensó: “Puedo ir a visitar a Firo, y después me vuelvo para verla”.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Hacia la casa de su hermano se dirigía. Había empezado a recordar: “Yo la he visto esa peli”. Entrando por los portales del pasaje antiguo, que ella gustaba de recorrer, en esa calleja donde su hermano moraba, aquellas imágenes en su memoria se avivaron; y recordó las acciones: “Ella compraba pliegos para escribir, en una librería y papelería. Ya había desembarcado del velero en Norteamérica”. Veía al pasar frente a un zaguán a un pequeño grupo de quizás amigos entre sí: evidentes bajo las bombillas contra un fondo oscuro, incierto, donde Greyú supuso había otras escaleras. “Ella perseguía desde Europa por las calles de Halifax, y después en Martinica, empeñada en hacer comprender a ese hombre, un anterior amante, el error en que él increiblemente reincidía. El no debía rechazarla. Ellos no debían separarse, porque les alcanzaría el amor de ella a los dos; y continuar así juntos”.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Ya llegaba a la casa de su hermano Firo. Pasó junto a las puertas del taller de joyería de él; y subió al piso. Ya en las escaleras podía sentir el perfume de la mirra. Esta vez toleró aquel perfume que siempre le resultaba hartante. Sabía que no era necesario usar el timbre. Firo casi siempe dejaba la puerta sin llave, esperando a sus amigos. Abrió; y la luz de las escaleras alcanzó para mostrarle el ambiente principal. Cerró rápidamente. En un rincón, las velas encendidas frente a los tapices bordados con figuras místicas. La voz de Firo le llegó, que estaba en el suelo, acostado boca abajo:&lt;br /&gt;
--Llegó mi ángel infernal... ¿Cómo te va hermana?... ¿Qué venís a hacer?--.&lt;br /&gt;
Greyú le dio una mano para que se incorporase; y así lo saludó en silencio; mientras él salía de su ceremonia prosternada. Los hermanos intercambiaron las pocas palabras habituales. Y comentarios por sí o por no, sobre la propiedad de esas salmodias y ceremonias, con las que Firo vive en invocaciones cotidianas.&lt;br /&gt;
La chica fue desprendiéndose de libros y carpetas, amontonando todo sobre unos almohadones. Empezó a recorrer el cuarto con livianos giros. Saltarinas de sombra las figuras bailaban en las paredes por la luz de las velas. El interior de ese viejo departamento en la ciudad albergaba algo bastante inusual. Firo acompañaba las evoluciones de la hermana con palabras de una lengua ritual. Celebraban encontrarse, pero enseguida se quedaron quietos, mirándose en un silencio de reconocerse. Greyú había tomado en sus giros un plato de frutas.&lt;br /&gt;
Se juntaban con otra parte de su encuentro, mordiendo lentamente de aquellas frutas. Se fueron hablando:&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
--¿Son sogas esas que pusiste ahí?... Matan. Parece que sostuviesen la casa para que no se derrumbe--. La chica daba mención a una formación con sogas, junto a las puertas de un enorme placard.&lt;br /&gt;
La estructura tensada ocupaba la atención contemplativa de los dos.&lt;br /&gt;
--¿No parece que las sogas; en lugar de colgar, soportasen?. Eso es lo que quería decir--, comentó Firo. –Tensión estructural, las cargas en las cosas. Porque cada objeto puede llevar no sólo su propio peso; sino soportar las tensiones y cargas emocionales. Con los colores decimos algo así. Cada uno de nosotros ve en las formas, las tintas de los colores que tienen que ver con lo que está sintiendo. Cada uno de nosotros está volcado en las cosas. Y retribuyen las cosas, porque nos habitan a su manera--.&lt;br /&gt;
Mientras la chica mordía una manzana, tamizaba la escucha con sus experiencias; y tenía algo que decirle:&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
--Es tan así, como lo dices. Es increíble: una está rodeada de emociones e ideas metidas en cada objeto con el que convive. Yo personalmente tengo tantos sentimientos que quisiera borrar, metidos con sus ondas en tantas cosas. Tantos recuerdos, ...y muchos de los que no quisiera acordarme--.&lt;br /&gt;
--Por eso, cuando uno quiere empezar algo nuevo, conviene empezar de nuevo también con los objetos--, agregaba Firo: --Cuando uno se sana de algún mal, debería de curar también a las cosas que tiene; para seguir conviviendo buenamente con las pertenencias--.&lt;br /&gt;
--Deberíamos; ¿no te parece?, al menos reacomodarlos. Para el caso de no se pueda empezar con cosas nuevas, o no podamos curarlas, reacomodarlas. Para que asuman de nuevo la relación desde un nuevo ángulo, con nosotros. Desubiquemos a los espectros que las habitaban. En un nuevo órden, démosle un aspecto distinto nuestro a las cosas--.&lt;br /&gt;
--Una nueva ronda de objetos alrededor nuestro. Todo lo que se vivió se nos incorporó; y además está en nuestras cosas--. Firo desde el otro lado del cuarto respondía: --Todo lo vivido está metido. Pero, ...me parece que algo te influye. Y que lo estás queriendo sacar de vos... Hace tiempo que no venís con Sáez. No me hablás de su pintura... Venís de repente... Me parece que lo de Sáez, este... Terminaron; ¿no?--.&lt;br /&gt;
--Te diste cuenta. Tengo que limpiarme de esas cosas, aliviarme. ¿Y que ayuda me vas a dar?--.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Firo se puso más serio, más proféticamente pensativo. Estaba tomando del enorme placard tras de las sogas un portafolios. Y se sentó con el frente a su hermana. Ella apartó el plato de frutas. Firo hurgaba dentro del portafolio cuando dijo a su hermana:&lt;br /&gt;
--Haríamos nuestro exorcismo esta noche. Si te animás para eso, voy a buscarlos a los amigos--.&lt;br /&gt;
Greyú se levantó y se acercó al trabajo con las sogas para mirarlo desde cuclillas, en su batista bordada. Firo seguía escarbando en los papeles; y sin mirarlo ella le alcanzó a contestar:&lt;br /&gt;
--Me apena por Lici, porque lo quise; que no pueda más conmigo él--. Se pasó la mano por la frente; parecía como que despertaba, y continuó: --Aah, ...tu ritual. No estoy muy segura, ...exorcisarse... Puede ser; que se yo--.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;Firo iba hasta la puerta; ya estaba saliendo. Se volvió para decirle a su hermana sobre lo que le había estado recuperando del portafolios:&lt;br /&gt;
--Arriba del bául puse unos papeles que escribí, porque a otros papeles los encontré. Ahí están juntos, miralos. Va a ser una pequeña ceremonia Doën. Voy a buscar a la gente. Hasta luego--.&lt;br /&gt;
Al salir Firo encendió la luz eléctrica. Greyú se volvió y miró las grandes hojas plegadas sobre aquel mueble; muy semejantes a los pliegos de aquella peli de Truffaut, la de “Adela H.”.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; 10 ...empezó hace tiempo...&lt;br /&gt;
Greyú se acomodó junto a la lámpara encendida. Ojeaba sobre esos textos, deslizándose aquí y allá. Se oyó la campanilla de un teléfono, en el departamento vecino. Nadie atendía; el sonido se extinguió. Se puso a leer. No alcanzaba a entender el significado de todos los grafismos. Algunos de los garabatos serían símbolos en representación de caballos o guanacos o llamas. Greyú pasó algunas hojas; y vió escritos con otra letra sobre otro tipo de papel: ...”con la apariencia de quien alcanzará la libertad”. Más adelante: ...”Algunos temen por sus vidas y huyen”. Greyú comenzó atrás nuevamente, por lo que evidenciaban ser las notas hechas por Firo, al texto con símbolos, hecho en papeles aparentemente bien antiguos:&lt;br /&gt;
“&lt;i&gt;De un modo u otro, a pesar de lo inextricable del sentido de estos manuscritos, lo que se establece al poco tiempo de observarlos, es la recepción de un despertar. Al menos esto fue lo que me sucedió; sintiendo yo con claridad un entendimiento y un despertar a comprender algo; ¿qué?. ¿Se establecerá una sinapsis inusual con el gran cerebro que compartimos?&lt;/i&gt;”. Más adelante: ...”&lt;i&gt;nuestros miedos cambiarán al ser domesticados&lt;/i&gt;”. Y luego: ...”&lt;i&gt;Se acabará el silencio que pesa sobre estos vecindarios&lt;/i&gt;”.&lt;br /&gt;
El escrito de Firo aclaraba como había llegado a sus manos el inusitado documento: “&lt;i&gt;Dejaba la Estación Bengoechea en el tren de las 2.20 de la madrugada; y allí encontré la valija, casi al final del andén, apoyada en un banco; ¡como si alguien actualmente pudiera olvidarse de una cosa así!. Realmente...&lt;/i&gt;”. Greyú continuó leyendo de forma rápida: “&lt;i&gt;Lo que parece una glosolalia escrita, tiene algunas indicaciones en números, que estuvieran señalando orientaciones cardinales, para las ceremonias en que se deberían de entonar los cánticos señalados, que sí llegué a entender son alabanzas a Edón Onik Miskaarominión. Algunas palabras repetidas que conocía de antes, como ‘Batal Echigur’, es aquello que reconocí, en referencia a los estudios bien fundamentados, sobre las ceremonias Azur Döen&lt;/i&gt;”.&lt;br /&gt;
Los textos mismos dicen para todo lector: “&lt;i&gt;Zinai Caquix; salir a la calle con sombrero y paraguas: 165. Miradlos en las felicitaciones de Navidad Acelticada; como que tuvieran las manos para ir robando corazones. Tened la bondad, entre polvorientos tapices y carcomidas crónicas; y perpetuad en vuestros tiempos la Cultura Facultativa. Por añadidura, vestíos de trovador como si el Arco Iris os habitase. -Mantener las piernas calientes; olvidar carril con ruedas-. Girad hacia la derecha y tocad vuestras pestañas. Esperad mirando en las cercanías por las carcasas fluídas. -Intermarán algabí / Baiás zancajh Jurungul / Bojinás da Adabí / Adabí, Adabí-. Ni tú eres el único, diga la gente lo que quiera; ni a nadie le gusta tampoco. Corred, corred hacia 130&lt;/i&gt;”.&lt;br /&gt;
Interrumpía Greyú por un momento su lectura. Se levantó, y dispuso algo de música en el pasadiscos, con Cascabel, Nuevo Sentido, y Arbol Seco. Mientras la música sonaba discreta, ella mentaba un repaso de sus evocaciones, por lo que había leído: “como poética de un cielo para carreteles de vidas verdaderas y caminos”. También recordó al pensamiento del médico Cooper, ya que era llevada su conciencia a unas rememoraciones más que añejas. Y como una regresión, esto discrepaba de la realidad. Por lo que podría llegar a considerarse a la realidad como a un fracaso que está de moda.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src='http://www.lacoctelera.com/myfiles/sergio_e_malfe/chulengos.jpg' width='448' height='139' ALT=&quot;Chulengos de todos los tiempos, estén unidos ante el violento salitral&quot; class='imgCen'/&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; 11 ...un buen rato nomás...&lt;br /&gt;
El grupo atravesó la puerta del jardín y los arbustos adverbiales, correctamente. Salían de esa casa. Andrés y Yoli iban por delante. Firo y Paula los van siguiendo por el suburbio. Así es como llegan al interior del garage, de brillo fluorescente en la avenida.&lt;br /&gt;
Paula, como casi todos los días, ve las puertas tijera blancas del garage. Levanta la vista; y mira si le gusta su propio aspecto arriba, en el espejo tipo ojo de pescado, en la entrada del estacionamiento. Paula se mira un poco y se siente suficientemente satisfecha. Los anteojos le dan un aire como de estudiante gringa; y el poncho le cae muy bien sobre los hombros. Parecía que el grupo intentaba entrar, luego ella también se ubicó.&lt;br /&gt;
Dentro del autito blanco de Andrés, pasaron con algún sacudón por un desnivel con agua, en la noche que se refleja alunada. Si bien el propósito central es llegar al departamento de Firo, quedan siete kilómetros y medio; y se cree necesario en el interior del autito blanco tomar algunas decisiones democráticas: “Hacer un rumbo como de pajarito nervioso”. Así es como Yoli llegó a definir su deseo; con sus ojos negros siempre muy atentos, grandes, abiertos y comunicativos.&lt;br /&gt;
Al transitar frente a la casa de pastas, “Ravioles de Carne Pollo Verdura”, es Andrés quien comunica: “Vamos a doblar a la derecha, por los ligustros, y a la Estación”. Firo mira a una esquina de mesas en la calle, que la cervecería está guardándose, cierran. Al embocar por la calle con ligustros, hay algún tiempo para imponerse que, por el trabajo de cierre en la cervecería, ya estaban en camino al día de mañana. Firo va a decir frente a los comercios en la Estación: “Vamos al Bar. Y a comer una torta de ricota. Pero sin hablar; ¿eh?”. Sucedió una general aprobación jovial. Andrés también asiente. Se divertirán. Presentan la escena de viajeros cansados de un largo viaje, al entrar en el lugar casi vacío.&lt;br /&gt;
La indagación del hombre del mostrador, apuntaba, pero no llegó a producirse. ¡Cómo comieron la torta!. Y luego se fueron con su papel de viajeros cansados, muy seriamente, al automóvil. Yoli llevaba la delantera con su libro en la mano. Al pasar por otra región de la ciudad, las chicas continuaban en una conversación, ya promediándola, y que contiene a “las frazadas húmedas”. ¿Quien podría animarse a decir como comenzó ese tema?.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
En este tiempo de quedarse sola, Greyú allá en el departamento, estuvo yendo y viniendo en la lectura del manuscrito, el encontrado en Bengoechea. Al tiempo de hacer algún órden en las cosas, o de poner otro disco, lo iba revistiendo con algunas palabras que sacaba del texto: “Genturima Jurunga Mianrhabul”. Palabras que susurraba por el ambiente.&lt;br /&gt;
Al llegar la gente, pudo escuchar cuando subían las escaleras. Entonces se puso de pie junto a las puertas; y al lado del mueble biblioteca divisor. Y esperó silenciosa. Dio una bienvenida breve a cada uno y a todos de los recientes partícipes invitados a sanarla. Ellos pusieron sus pies en contacto con la alfombra, y de inmediato se desparramaron por los almohadones, como prestando oídos a la música que sonaba discretamente en las cajas de sonido. Firo se puso a hurgar nuevamente dentro del placard; y salió a la gente luego, con un plato rebosante de cebollitas encurtidas. Se lo dio a Yoli para que lo hiciera circular... “satisfactorias cebollitas”. Y se puso Firo a mover los labios frente a los tapices místicos.&lt;br /&gt;
Hay quienes tienen sus ideas particulares. Paula se recostó de inmediato; y sacándose los anteojos dijo la rubia: “Voy a dormir apenas un ratito. Ustedes despiértenme”. Todos sentados en sus almohadones, comiendo cebollitas y respirando organizados. Una noche para pensar juntos. Los deseos unidos en la búsqueda de la meditación, para que Greyú pudiera desprenderse de su afecto roto. Las cantilenas de Firo ayudarían para que el deseo de recuperación por Greyú se instalara en cada uno. Yoli iba a ojear de vez en cuando dentro de su libro. Andrés es de mirar sus manos más que a la gente cuando dialoga. El había logrado que Greyú especialmente le prestase más atención. Un poco todos lo hacían. Contaría del suicidio:&lt;br /&gt;
--Estaba de mudanza el hombre. Una casa nueva, ahí en el edificio de la confitería. Cuarenta años tenía. El estaba bien ubicado. Se lo veía feliz. Amigos no; por fuera de su trabajo pocas otras cosas, ...conocidos. Con toda la gente se llevaba bien. Nadie se lo explica; se lo veía contento en el trabajo, también con los vecinos nuevos. Podríamos pensar que actuó para así manifestar su iniciativa, la de abandonarnos. Pero bueno, ...en pocos días lo habremos olvidado--.&lt;br /&gt;
--Van a ver que esto que hizo va a seguir en nosotros. Estará en un costadito, como durmiendo. Y de pronto por cualquier cosa, el recuerdo otra vez que se levanta bien presente--. Yoli con su voz sin soberbias colocaba más claras las cosas.&lt;br /&gt;
Quien se despertó fue Paula. Observó la situación; adoptó enseguida la dinámica del ambiente; se organizó y concentró; para pronto contar su sueño. Andrés y todos estuvieron interesados en asimilar la historia del corazón de Paula, que sólo el órgano se le transformaba en otra persona más, aparte de su propio cuerpo. Algo como una partenogénesis en su sueño.&lt;br /&gt;
--...Y el corazón tenía un turbante; ya hecho alguien distinto de mí. Yo no sabía que hacer. Quería irme al principio. Después nos hicimos amigos--.&lt;br /&gt;
La charla de Paula detuvo por un tiempo los cantos de Firo. Pero ya nadie se sentía incómodo. Se fijaron en los dibujos de los antiguos papeles. Andrés mismo se levantó y trajo desde la cocina alguna bebida y otros bocaditos. Greyú le adelantó a su hermano que había descubierto algo en los papeles manuscritos de autor desconocido: “Tienen una marca de agua. Anoté lo que dice en mi libreta”. Firo la miraba con sus ojos ya cansados por el ininterrumpido humo de sahumar. Se cruzó de brazos y le contestó: “No veo que nos pueda servir. Lo importante es que te despegués de lo que no tiene ya que ver”.&lt;br /&gt;
A todo esto, las chicas comenzaron a asociarse para el amanecer, pues estaba saliendo el sol, que entraba en líneas resplandecientes a través de las antiguas celosías. Andrés y Firo también se fueron reponiendo, entre amortiguados campanilleos. Y se recomenzaban las conversaciones ocasionales, pero en las cuales retornaba una frase que habían consignado: “Lo vas a superar”. Se comenzó a ir y venir, a abrir ventanas. La reunión se desvanecía felizmente. Y tenían ganas de seguir como elefantes, juntos viviendo la mañana.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
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Img' del pps &quot;lo que cada uno posee&quot;.&lt;br /&gt;
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	<entry>
		<id>http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2008/03/22/aquella-isla-tambien-ii-novella</id>
		<title>Aquella Isla También (II) -Novella-.</title>
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		<issued>2008-03-22T04:51:44+00:00</issued>
		<updated>2008-04-22T20:37:34+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
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Aquella isla también (II).&lt;br /&gt;
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Documento © GPL, regístrese.&lt;br /&gt;
Sergio Edgardo Malfé.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; 5 ...acuéstese en la heladería...&lt;br /&gt;
Los sueños y mitos, la magia y la infancia; profundidad de la gente... Y las masas con pensamientos de arte, que entran al Bar de los globosos ojos contempladores. Ojos en evocación para mirar la lista de los helados. Y en un rincón sentarse, como farolas encendidas. Los globosos ojos perciben el espacio que hay entre todos y cada uno; hermanos seres humanos para con el otro cada uno. Con ojos para el espacio. Espacio con calidad granular, densidad compacta, tan apretada como piedra dura. Ambito más denso que las burbujas íntimas de los manifestantes, ahora en parte como clientes; que están vueltos hacia su espacio afuera.&lt;br /&gt;
Gotas de aceite caen y caen de las maquinarias fatigadas y olvidadas. Los comensales son atendidos en el Café-Bar y Heladería. Desde la calle aún se dejan oir los televisores en propalación andante. Un grupo de trabajadores albañiles construye algo dentro del Bar y Helados. Se anuncia, por los altoparlantes generales, la movilidad ascendente de ciertas acciones en el mercado de capitales. La caja registradora monumental no deja de traquetear. El traqueteo rítmico le hace recordar a Greyú: ...“un tren eléctrico, con enchufes dentro, para conectar implementos hogareños, ...afeitadoras, taladros, aspiradoras, estufas, desmenuzadores”...&lt;br /&gt;
La gente dentro del Bar y Helados abre la boca para decir cosas muy particulares. Todos concuerdan con ojitos entornados. Los obreros están construyendo una chimenea para leños. Las masas se hamacan en sus asientos; dicen: “Algo lindo, algo estético, algo que conecte, algo logrado, algo con vida”. Arremolina el aire la gente, con sus manos, en gestos coloridos y traslúcidos. Así apoyan sus argumentos. Algunos se echaron boca arriba y se han desentendido. Se quedaron esperando. Aunque las campanillas de la caja registradora son alarmantes a esta altura del transcurrir, dentro del Café y Bar Helados.&lt;br /&gt;
Se producen partidas apresuradas. La caja registradora está frenética. Otros se quedan sentados en permanencia. Así se pueden observar, en sus imágenes por los espejos. Algunos se van. Quienes se observan a ellos mismos, no dejan de observar a otros; por el doble juego de espejos. Pueden verse a ellos mismos y ver a otros al mismo tiempo.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; 6 ...suaves regiones distintas...&lt;br /&gt;
La pareja en quiebre se compuso para salir hacia la plaza del árbol solo. Dieron una mirada para despedirse en el Bar, de aquel peculiar coro de manifestantes, que parecían elefantes marinos mirones. Debieron de pasar por las puertas del Bar Helado, seguir lánguidos, errabundear en su camino al rincón del árbol solo. Otra noche más comenzaba; viaje del planeta.&lt;br /&gt;
Giran los dos amigos en el rincón alrededor del compañero árbol; paso a paso suaves, que resuenan con eco en las paredes del barrio que hace zócalo bordeador de esa plaza. Se van organizando al rondar, para encontrarse en días por delante. Cerrar los tratos en un domingo, sobre el paseo, junto al río de Cautoquidro. Ese futuro es impreciso, pero no habrá incertidumbres sobre el lugar íntimo que cada uno tiene, para lo que el otro tiene posible. Esto ya no dependerá de los dos, sino de cada uno.&lt;br /&gt;
Entonces, levantarán un planito del lugar. Será un lugar donde cerrar los tratos de la historia en común. Ahí donde se van a encontrar. Lici puntualiza sobre un croquis conversado:&lt;br /&gt;
--Aquí esto quiere decir una escalera. Y estos plumeritos que has dibujado seguro son las dos palmeras. Falta la rampa de los botes. Aquí es la rampa--, la agrega. –Y entonces, ...del otro lado, ...aquí, está la Casa de Té. Y al lado--...&lt;br /&gt;
Ambos continúan sumando algunos datos y dibujos, con triangulaciones de referencia, sobre el complicado plano del futuro. Y cada uno enarbola su lapicera con gesto de conocedor; antes de agregar la información siguiente. Y allí de pie, al escribir sobre esa carpeta haciendo planes, se auscultan con recuerdos del cariño a las almas.&lt;br /&gt;
Los dos impensadamente se colocaron a mirar lo que pasaba entre los vecinos del zócalo. “Sino podés llegar a que nos encontremos, haceme una esquelita pronto”, susurró Greyú. Profundamente Sáez atendió a esto, mientras veía a una distancia de treinta metros, como los animados anónimos salían del cine; y como algún solitario se abría paso ahí, trepanando con andar veloz a la muchedumbre de soledad pública. Alguien más allá, estaba recortándose en la noche, al observar la fuente con las luces. Un grupo de personas, junto al cine y en una confitería, detrás de una vidriera jugaba a los naipes.&lt;br /&gt;
Greyú Areclio y Lici Sáez se miran, con la iluminación pública de las calles en la noche. Seguramente han plantado montones de semillas-pensamientos en todo ese tiempo juntos. Se habían acercado en silencio a un banco de piedra liso, el del rincón. Cada cual se va a sentar en cada extremo del banco, dándose la espalda. Y cada uno, atendiendo a sus propias ideas, se levantará en su propio tiempo. Y silenciosamente, graciados por el actual calzado, cada cual se irá por su propia vida; sabiendo que el otro estuvo sentado en ese banco de piedra; en el rincón del árbol solo, en el zócalo, frente al cine.&lt;br /&gt;
Desde la plaza, Greyú se deslizó bajo los aromos, por la veredita, sobre sus suaves zapatos; y se puso a andar un poco. Se detuvo frente a una galería de arte con vidriera, para mirar un cuadro, solamente por unos segundos. Alguien se le acercase. El señor trajeado sonriente pretende florido amablemente. Greyú se despega con su caminata; y rodea a un puesto callejero, tomando así la transversal. Vé zapatos, zapatitos, cantidad de cordones de zapatos; porque camina con la mirada baja. Mirada absorta con curiosidad, deteniéndose sobre tanto zapatazo que antes ignoraba. El señor de la amable sonrisa se ha borrado.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src='http://www.lacoctelera.com/myfiles/sergio_e_malfe/perseverancia-nor@_edited.jpg' width='268' height='235' class='imgIzq'/&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align=&quot;right&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Greyú alza entonces la cara y ve las letras: “La Unión Democrática llama al voluntariado de fiscalización”. Carteles, locales: “Lasix”, “Planeador de Buceo Tecni-Sub T580”, “Consultorios Externos”, “Despacho”, “Hotel Mediterráneo”, “4S”, “Selsun Azul”, “Muebles para Dormir”. Allí hay un negocio de venta al paso de rosetas de maíz... Greyú elige por bajar al subterráneo.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
La seguidilla de mecánicas compras y pasajes al andén se complementa con pensamientos dentro de ella: “Hasta ahora lo viví tranquila. Este trance no me fue tan difícil. Pero me siento despeñar en una angustia socavante; la angustia la siento venir. Me parece que ni siquiera voy a saber pensar sin su presencia en el momento necesario justamente para saber... Esta ausencia sin saberme viviendo, ...se me recrudecerá sino los recuerdo: toques, momentos, lugares”...&lt;br /&gt;
Greyú se va a acercar a un puesto de venta de artesanías al salir del subte. Hará su primera búsqueda de ayuda. Comprará un sobre de sahumerios, parafernalia que le vaya anidando buenos sentimientos.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; 7 ...aguante tantos ruidos...&lt;br /&gt;
Bajo los pies engomados de Sáez trascurre la vereda blanca. Por encima de su cabeza cambian las copas de los árboles. Y Lici Sáez va abajo por la barranca, por encima los pinos. Dobla a la derecha y otra vez, y sube la misma barranca por la otra calle, y el monumento y los tilos y a la derecha otra vez, la morera y los tilos, la barranca. Quizá debamos decir que Sáez está entrando en uno de esos estados, lector, que debes conocer. ¿Qué te llevó sino a enfrentarte con estas páginas, sino tu probable estado similar?.&lt;br /&gt;
“Es necesario que me ponga a inventar algo. Acelerar mi trámite para sacar algo. Alguna acción necesaria para escapar de este impermeable estado de confusión; y del bajón que se vendrá. Tengo que lograr abrir esta finalización que me encapsula. Algo tiene que empezar ya”. Sáez pensaba así, dando una vuelta más; ahora concentrado en esa búsqueda urgente. Y de pronto tuvo un presentimiento sediento. Cruzó la calle y entró en uno de esos edificios torre con ascensores trepanadores rápidos siseantes. A tiempo para deslizarse en el transporte vertical. Las puertas automáticas se cerraron.&lt;br /&gt;
Ahí dentro Sáez prolongó su mano y tocó un botón; al tiempo que su otra extremidad buscaba otra mano, naturalmente; pero no había tal. “Ella jugándome la opuesta, confrontando, queriendo engancharme en la confrontación”. Buscó un rincón del vehículo gris, esquinando el cuerpo. En los ojos de Sáez, en las neuronas de Sáez –él muy obediente a los mandatos de sus propios nervios-, la necesidad de elegir el rincón como refugio andante, frente a las inclemencias de su propio estado. Como lo mismo transitorio en algunos humanos.&lt;br /&gt;
Finalmente, el ascensor abrió sus puertas en algo así como catorce segundos y 25 niveles sobre el suelo. Sáez pudo pensar: “Bueno, bueno. Ya estoy haciendo algo. No salió todo tan mal como podría haber sido. Bueno, bueno. Me puedo tomar una cervecita bien”. Salió y dejó atrás un agobio, que como moneda gastada lo había amenazado con invadirlo. La ciudad, como una oscura dama nocturna para esas horas, le ofrecía su cerveza en los altos, en ese piso bohemio y mirador, cargado de arte y de rumores elegantes. Lici bebió en el Bar Mirador su cervecita, observando con neutralidad esas pinturas escandalosamente feas. “Algo que le hiciese ganar el juego que creyó yo jugaba; pero yo la quería y la veía en todo, aunque no mirase sus intentos”. Oteó colocándose por encima por encima de fijarse mucho, ver quizá una cara conocida. Pero nuevamente tuvo que optar por andar en la noche todavía dama. Ya podría tornarse en pesadilla; Lici no quería ayudar en tal cambio. ¿Qué le ofreciera esta vez?.&lt;br /&gt;
Sáez comenzaba a sentir la pena floculándole el corazón. Se decidió a caminar por la Zona Azul. Fue por esto que subió al transporte de recorrido público con otros pasajeros, hacia la Plaza Garibaldi. En el interior del coche, Sáez ya va sabiendo del futuro opuscular de sus próximos días. El cree que podrá dedicarse a sus pinturas. Se promete que saldrá a ver la ciudad poco a poco, sin tanto retiro dentro de sus obras. El futuro; y el actual paisaje bajo la lente de la ventanilla. Los árboles del Botánico. Y pagar otro embarque en la Plaza, adonde están llegando. “Elite, Heladería, Bombonería”; El Monumento; “Prohibido Estacionar Entre Discos”. Al detenerse el ómnibus bajo los árboles del Botánico, Sáez pensaba: “Todo el mundo está en silencio”. Se desciende. “Mire Atrás Al Bajar”.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;3&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; 8 ...cercanos y distantes...&lt;br /&gt;
El transporte continuaba en su trayecto. así entraría al barrio de la Zona Azul. También el nuevo macadám, la amplia avenida. Algún paseador nocturno lo vió doblar. Apareció sobre el adoquinado cerca de la vieja Estación. Vimos como doblaba velozmente bajo los plátanos casi sin hojas. Vieron como traqueteaba el transportín por frente de la Terminal de Omnibus. Actores de la Zona Azul pasaron al interior del coche. Y el transparente ómnibus alegre reanudó su marcha sobre los adoquines. Una muchacha se preparó a descender mientras su mente se ocupaba con tareas:&lt;br /&gt;
“Las sábanas del ribete floreado ya está planchadas. Hay que limpiar en los rincones el cuarto de estudio. Y poner el limpiapisos al baño. Tengo que pegarle los botones en los guardapolvos del nene. Mañana traigo ramas de durazno del mercado, le gustan a la señora, para la mesa del comedor”. El pensamiento en módulos de la señorita acompaña a su descenso.&lt;br /&gt;
El coche de la línea continúa andando sobre las cunetas de las bocacalles. Pasa el micro con sus números y filetes, a través de la avenida. Allí donde hay una plazuela. Que la frecuenta la muchacha, esa última en bajarse. Llega acostumbradamente, compra los folletines en el kiosco de diarios, vuelve en sus tacos altos. Estará ahora recorriendo los últimos metros de su día de descanso, llegará a la casa de sus tareas.&lt;br /&gt;
Los pasos de esos tacos altos, que parecen de altos ser el preludio de una caída, la llevan a la muchacha sobre las baldosas ranuradas y amarillas, bajo los árboles nocturnos, junto a la verja del colegio religioso. Pasos con tacones que resuenan a través de las ventanas de algunos departamentos vecinos. Donde algunos residentes beben sus mates aún a esas horas. Y los que matean, escuchan. Esos pasos de una mujer andando sola a su edad, en una noche zonificada. Noche que se quedará escondida detrás de las piedras, y en las paredes con cerraduras.&lt;br /&gt;
Las calles, las verjas, y las hojas de los árboles que caen; están casi solas. Pero hay quienes pueden escuchar los pasos, en el barrio, en la zona aún acometida por cinereas pasiones.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;2&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Img': Nor@, en pps &quot;perseverancia&quot;.&lt;br /&gt;
&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face=&quot;Arial Narrow&quot; size=&quot;2&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;a href=&quot;http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/categoria/novela-aquella-isla&quot; title=&quot;http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/categoria/novela-aquella-isla&quot; id=link_0&gt;Click aquí para la Categoría, el hilo con la Novella&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;
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	<entry>
		<id>http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2008/03/17/aquella-isla-tembien-i-novela</id>
		<title>Aquella Isla Tembién (I) -Novela-.  </title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.lacoctelera.com/sergio_e_malfe/post/2008/03/17/aquella-isla-tembien-i-novela" />
		<issued>2008-03-17T10:16:55+00:00</issued>
		<updated>2008-04-07T06:57:27+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;
Hola, Internauta. Con esta notita te comento como viene mi publicación para estas fechas. Tengo que minimizar mi dedicación en fabricar textos, y también la edición va a estar puesta de la manera más sencilla. La novella que traigo aquí en un primer tramo, ya había tenido 2 breves fragmentos de muestra dentro del Blog, los que voy trayendo adelante e insertándolos en la historia completa, puesta entonces por primera vez a tu consideración. Creo que no está tan mal &quot;Aquella Isla...&quot;; y que la puedas disfrutar. Bienvenid@.&lt;br /&gt;
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Aquella isla también(I).&lt;br /&gt;
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Documento © GPL, regístrese.&lt;br /&gt;
Sergio Edgardo Malfé.&lt;br /&gt;
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&lt;p&gt;&lt;img src=&quot;http://www.lacoctelera.com/myfiles/sergio_e_malfe/remedios_varo_farewell_20070605.jpg&quot; id=&quot;img_0&quot; align=&quot;left&quot; height=&quot;422&quot; width=&quot;292&quot;&gt; &lt;/p&gt;
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1 ...debió de haber perdido pie... &amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;Los dueños de casa, los comerciantes que cerraban sus locales en el mediodía, los repartidores de las panaderías, los trabajadores municipales de obra, algunas muchachas con consternación y rostros encendidos, desencajados. Una pequeña laguna de inquietud y de impotencia en el mediodía del centro de la ciudad. La dotación acostumbrada con sus corpachones y correajes; la detención en el tráfico. Por el suicida. Su cuerpo en el pavimento, de lo que fuera un hombre, apañado por papeles de diarios.&lt;br /&gt;
En la esquina cercana llegaba una pareja tensa, discutiendo. ¿Qué discutían; quienes eran; qué tipo de conflicto?. Siguieron en su avance por la calle, donde el suicidio, por la mitad de la cuadra, allí cruzando. Y no podían estar tranquilos. Sentían que todo les era contrario. Les iban muy mal las secuencias inenganchables, de un convivir desarmónico en el que habían reincidido. Pero muy mal.&lt;br /&gt;
El hombre, revestido de un ropaje por fuera de cualquier tiempo, se detuvo, junto a un macizo de flores azules. Y tomaba del brazo a la muchacha:&lt;br /&gt;
--Escuchame; no sigamos así--. Soltó el brazo de la chica y se entretuvo unos segundos con las plantas de flores azules.&lt;br /&gt;
Ella cruzaba sus brazos, después de mirar hacia la escena congelada donde fue el suicidio; y se dirigió francamente a Sáez:&lt;br /&gt;
--No te importa nadie; no te importa nada; pero yo estoy aquí. Mirá; la gente se muere todos los días. ¿Y por qué no te das cuenta?. La vas a definir. Cortamos... Y ahora; ¿esto que significa?. Ya ves como sos. Ahí estás, mirando las plantas. Yo te hablo, te respondo; 