Augurio impresionante en un cuento. Se mueven líneas, lechuga y Grullas.
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Cuento: T H E ' F I N A L ' G R U L LA .
Unos cuervos que se les aparecieron fueron sus conductores, poniéndose delante de la fila y acelerando el vuelo cuando los seguían, y parándose y aguardando cuando se retrasaban. Pero lo maraviilloso era, (...) que con sus voces y graznidos llamaban a los que se perdían por la noche, trayéndolos a las huellas de la fila. -PLUTARCO, en "Vida de Alejandro".
“Irán de vuelta a sus tronos las grullas, con sus trofeos ellas. No es de perturbarlas; porque sino reclamarían desde sus corvos pescuezos. Y sus gruídos atraerían un atronador escarmiento; el que descenderá sobre quien sea el atrevido perturbador”. –Así dice el maestro KohChihChan-. (Ya antes derrotaron las grullas a un pequeño y nutrido ejército de infantería: No te atribuyas de apropiarte sus trofeos).
Sigue diciéndonos KohChihChan: “Para el momento del paso, entonces es necesario que pueda hacerse el vaticinio; el del culto con las lechugas. Para esto: Promediar del total de las hojas una cantidad. Promediar también las distintas instancias de conteo. Al operar con ambos resultados, se nos señalará la fecha oportuna para el evento”. -Hallazgo, descubrimiento, triunfo; o la ola-. (Día de la lechuga, ola posible, que nos tape y abisme, o un bello 'hola' de la chula). De todas formas habremos de cobijarnos, bajo el tapiz de las acordonadas plumas de grulla. –Con esta certidumbre; ¿cómo continuar abominablemente?-. Se mueve esta línea, hacia donde las grullas quieren atracarse con la lechuga. Pero… observemos un man-grullo en la línea en curso, línea 12. ¡Oh el mangrullo!. Al avistarlo se detendrán; no continúa el atracón de las grullas.
“Para grullas, lechugas y la lechuzeada, está supuesto el mangrullo como algo superior, de altísima jerarquía inferior repudiada; así lo consideran y admiran. Mirador del man-grullo, en su elevación abominable de renegar. Que pueda debajo del mangrullo la grulla señalada salvarse, asolarse con el pero-grullo del renegar. Desde la posiciones anteriores se podrá vivir entonces una tranquila desesperación. No buscar ya la lechuga vigilada del man-gru-sho”. (La mansa grulla, con no abrumarse juega).
“Porque en tales conflictos, sin lechuga, buscan las grullas pasarla bien con las lechuzas. Por ello, noblemente miserables, ascenderán al campanario; deshojándose los grullos de las lechugas, plumas en ristre. Y luego, ya con el buho, lechuzo tañedor de campanarios; la tribu grulle y escribe con sus plumas, de los canutos: Escriben mensajes de invitación para el evento. Estarán congregados allí plantas y plumas, lechugas y lechuzas, grullas, grullos, somormujos, grajos; con el autor del Invhentho. Y estará tu maestro; el que elegiste: KohChihChan. Acontecimiento del grullismo ahí”.
-Desemboque desbocado de los invitados en el hemiciclo; adonde podrían intentar imprudentemente una despedida. Aunque ya no hay corazón para ello. Solamente para una maceración de lexemas entrecruzados, que vienen de sí alegres, con presentimientos aportados por las joviales plumas de invitación-.
Fermenta el evento: Echado a rodar, audible: Rodante la agregación de rodar y sumarse a los lexemas otros más: KohChihChan agregado en la línea del borde: Movediza la línea: -No Ñañe; No Gruña-.
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poesia cotidiana dijo
Le vendrían bien, mil grullas de papel?
27 Noviembre 2006 | 10:55 PM