Planes de otra cosa, Cuento: ..."vaharadas, ...mameluco, ...hamacan, ...vacío, ...intencionalmente"...
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“Pero el gato todavía no ha tenido ningún papel, que yo sepa; por lo tanto, sólo se puede tratar de un error...” Alain Robbe Grillet.
“Mi luz anduvo vagando por aquel universo; pero yo no podía alegrarme”. Felisberto Hernandez.
Planes de otra cosa.
No sabemos por este clima lo que podría pasar: si tendremos un tormenta nítida; o si continuará la prolongada indefinición. Poco se puede pensar de cómo prepararse, o para qué prepararse. Sobrevienen ráfagas nubosas y húmedas. Pero enseguida un calor rojizo y solar nos hornea. Caen unas pocas gotas. Hay vientos de una lado para el otro. Vaharadas calientes y celliscas se alternan... Escarcha en los techos y sol en las manos... Entonces mejor nos despidamos del caos.
¿Por qué no entramos con nuestro amigo; por qué no entramos en las escaleras del Subte?. Bajemos a este vacío, donde miraremos lo que se dé, con nuestro guía: nuestro amigo de mameluco; le dicen “El Mono”. Lleva su bolsa de compras. Ahí, nuestro cargamento de trozos de carbón pintado. Carbones dificultosamente policromados. Un destino para los carbones; otra finalidad, que altera los designios rutinarios.
Y ya estamos en los vagones del tren subterráneo. “El Mono” está sentado; su figura se refleja en los espejos; su persona es trasportada por los túneles. Luces intensas, frías y movedizas rodean al “Mono”; junto a los ruidos de los rieles y vagones, con la fricción de los cables y las ruedas.
Ese vértigo subterráneo del movimiento en el túnel bajo el río, se acompaña de un arreglo rítmico, en un transcurrir de planes paralelos, en la cabeza del “Mono”. Simultáneamente, otros tantos trenes se hamacan en corridas y detenciones por distintos túneles. Corre en la sesera del hombre sentado, con su bolsa de carbones pintados, la oscilación de ideas, en una corriente polícroma, pastosa y marmolada. Hace planes para los jardines subterráneos: “Se pondrían unas lámparas que den crecimiento a las plantas; algunas enraizadas en los ámbitos abajo, otras visibles desde la superficie al entrar por las rampas”. Otros planes circulan en movimiento simultáneo; como la disposición de los carbones pintados en hornacinas adecuadas. Carbones pintados que flotarían en cámaras, sustentados por corrientes físicas. “Mono” también planea dormir un poco, mientras el tren corre.
Y el dormir del “Mono” coloca contenidos. aparecen así las Construcciones Subterráneas, bajo el ancho río que atraviesa el Subte. Las construcciones son torres invertidas, completas de maquinaria. Allí están las tuberías de las Torres Invertidas, que inyectan sus fluídos ingrávidos rojizos, en profundidades abismales. Serían construcciones que diesen referencia a intensidades de cierre, con un ritmo gigantesco, percusión silenciosa.

El “Mono” sale del sueño; y se impone al despertar, de que hay grupos de trabajadores, cuadrillas hacia sus tareas. Son varias bandas de pintores, que viajan en el tren. Que ya dejan el tranporte y entran en direcciones dstintas por las galerías subterráneas. Van con sus latas de pintura y sus brochas y pinceletas. El “Mono” baja del tren y los sigue y atiende: a cómo intentan reflejar en los muros sus casas hechas de almidón. Un hombre principal, de barbas y cabellos rojos va supervisando por las galerías, a las distintas tareas de pintura.
Por pasajes y escaleras baja y sube el “Mono” con su observación. Va con su tormenta interior, que se calma cuando marcha un tiempo donde el piso es de espejo. Ahí también pintan y decoran. Y así a un lado entra el “Mono” a un cuarto de vidrio con vasos de colores; cristalería, centenares de vasos de distintos matices... Desde allí puede seguir viendo a las cuadrillas en tareas alrededor...
...Con sus latas de pintura... Ilustraciones litografiadas en las latas... Estampas de coleópteros; que cuando se abren esas latas... Salen tormentas de algüaciles y langostas... Y el “Mono” enseguida planea guardar los volátiles adentro de los vasos de colores... Amortiguar el zumbido de los saltos y vuelos cristalinos... Amortiguar al sonido como de campanillas que despiertan... Que huyen los insectos por los pasadizos afuera a la superficie... De su vuelo oscuro bajo tierra, salen a otras tormentas, a otras incertidumbres.
Una situación incierta que se parece ciertamente a las dudas por las tareas dificultosas. Cuestionables en su sentido: pintura sobre carbones, también sobre muros húmedos. Pintura que terminará descascarándose inútil. Incertidumbre del sentido de seguir haciendo cosas...
...”¿Para qué ha de ser todo tan práctico y asertivo?”; va a ser la pregunta que el “Mono” se formulará. –En una discontinuidad desconectada nuestro guía; se pondrá en reflexión atenta de su propia realidad-. Así que se movilizará realmente. Va a dejar la objetividad; va a poner el centro de gravedad en su propio movimiento... “¿Para qué afirmarse en tantas creencias?. ¿Para qué hacer todo tan cierto?”. Entonces es como si el “Mono” superase al descanso, como si superase al cansancio.
Se vuelve el “Mono” a los andenes para agarrar a uno de los trenes en su ronda. El cuarto de los vasos de colores queda atrás, llenándose de agua. Queda con una inundación que casi cubre la cristalería, pero no totalmente. Detrás del “Mono” lo sigue la cuadrilla y el hombre pelirrojo. Ellos se despiden del cuarto inundado. Se despiden con reverencias, inclinaciones silenciosas que hacen al subir las rampas. Al volverse de tanto en tanto se inclinan y saludan a la inundación en los vasos de colores.
Paredes a medio pintar... Parece como si se hubiera dado una transmisión de pensamiento; como si a la desconexión relativa del “Mono”, los trabajadores y el pelirrojo la siguieran. Para entonces ya tendrán un tren: instalados bien iluminados, todos sentados más o menos cerca. Y el tren silba alucinante cuando arranca; se echa a traquetear intencionalmente con mayor lentitud. Es un tiempo de reposo para todos.
Así entonces el “Mono” va a producir un libro desde el bolsillo de su mameluco... Luego por algunos minutos se ahondará en esta lectura... Lée de su propio transcurrir en un tren por debajo del ancho río... Pasan al tren otras cuadrillas –esto está contado-, cuadrillas densas, inciertas, pesadas y profundas –como la lectura del “Mono”. Hondo también el pelirrojo bien cerca del “Mono”, cuando va a aconsejarnos no hacer despedidas. El “Mono” lée de lo que pasa. Dice el pelirrojo que las despedidas son irreparables. Le dice:
--“Mono”; ya puede terminar con la lectura de las condiciones. Puede volver con lo que ha visto y su lectura a su taller... Puede andar... Puede andar--...
Reconocimientos:Las fotos de instalaciones subterráneas provienen de Wikipedia y del PhotoBlog de Mena Quintero, foto de Oralia. Los monos azules están en una pintura al fresco rescatada por excavaciones arqueológicas en Akrotiri, isla de Tera, Grecia. Datan de hace alrededor de 3500 años ó más. La img' es de dominio público, provista por Wikipedia.

poesia cotidiana dijo
siempre es grato leerte, Sergio...aunque sigan extrañandome algunos lugares poco comunes de tus relatos.
20 Noviembre 2006 | 09:48 PM