A la hora del almuerzo -narración (2)-.
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A la hora del almuerzo(2):
"...por otra parte, no es aconsejable dejarse extasiar en un coloquio". Søren Kierkegaard.
"Bien que la situación se encarriló, para que yo me encontrara sentado en una mesita contigua... Esta
vez la camarera atendió a mi pedido. El muchacho volvía a su mesa, cumpliendo funciones de autoservicio. Volvía llevando un par de platos con una pasta gelatinosa roja burbujeante -el postre Saltamartí, helado gaseoso de frutillas alcoquinjas , que da prestigio al Restaurante Korova a lo largo y a lo ancho de nuestra pequeña ciudad-".
"Yo estaba mirando al muchacho como distraidamente; y esta vez el sujeto me hizo un gesto de salutación al sentarse, abanicando los dedos. Yo le contesté, siempre desde mi nuca, con una nueva inclinación de cabeza, una sonrisa, y un golpecito de discreción con los nudillos sobre la mesa. La muchacha ponía miradas entre curiosas y divertidas".

"Habitualmente soy llevado a creer, por méritos propios y los de mis amigos, que opero bien simbólicamente y desde mis entrañas. Esta vez también, como para lograr adhesión en la pareja de estos sujetos. Ya terminaban su postre, mientras yo hacía como que miraba un catálogo con materiales de electrónica. Iba también mordisqueando unos damascos, mientras atendía severamente encubierto, con mi nuca atenta, a como ellos terminaban su postre. Entonces pulsé el mecanismo de la cajita gris oculta en el bolsillo de mi saco. Y rogué para que alguien en la oficina del Responsable, él o alguien del Grupo, viniera con la respuesta. Que esto sucediera antes de que la pareja se alejase, despidiéndose con previsibles sonrisas de candor gentil, pero para mi fatales muestras risueñas".
"Vino mi camarera con la sopa crema de apio con yogur, hongos y gérmen de trigo, la que le había pedido. Y yo seguía rezando desde las puntas de mis pies hasta por encima de mi cabeza, porque me contestaran desde la Oficina. Pero la nuca seguía enfocada sobre los movimientos de ellos , que ya se estaban levantando".
"--Bip...--".
"--Un radio-llamada--, dijo sueltamente la muchacha, creyendo saber de que se trataba. Enseguida cambió de idea y de seguridad. Los dos se habían quedado en suspenso mirándome. Y yo había sacado el dispositivo Urypod, colocándolo encima de la mesa".
"--Es algo bastante más enrevesado--, les dije yo; el catálogo de electrónica desplegado... --Esto es aviso de una comunicación internacional en trámite--".
"--Bip...--, el aparatito seguía sonando cada nueve segundos, hasta que yo tecleara ordenando la respuesta, o desconectase la señal".
"--No me digas señor, que estás anillado en una Red--, dijo el muchacho; con proyección reservada de su anhelo por conocer lo que estaba pasando".

"--Tengo un pequeño equipo; tengo amigos en casi todo el mundo--, contesté yo. --Sino tienen apuro; ¿por qué no se sientan?--".
"--Bip...--".
"La muchacha se sentó frente a mí; se interesó por el catálogo; y me lo solicitó para mirarlo. Yo seguía enchufado en mi propia nuca, que me iría diciendo lo que debía hacer. Y me ocupaba de mi sopa, que como todas las cosas del Korova, resultó una delicia. El muchacho atlético, que tampoco pasaba de los 25 años, se me había despatarrado atento sobre la izquierda; los tres alrededor de la mesa redonda de cristal. Entonces inicié una explicación para ellos, sobre los funcionamientos que arribaban a través de la cajita Urypod".
"--Por la hora; esta emisión debe ser de una amiga que vive en Buravao--".
"--Bip...--".
"--Llaman siempre a estas horas, porque más tarde atienden un restaurante-bus, como un carrito--, expliqué".
Martín pergueñaba su relato entre cucharadas de sopa deleitosa. Fue notable como, al empezar a hablarse de una mujer, el interés de la chica pasó desde la dispersión y la mirada sobre el catálogo, hacia atender vívidamente lo que se decía. Toda la cosa era tan increíble , que habían de ser sintomáticos y desesperados, fervientes y anhelantes, quienes pudieran creer en ese argumento.
Logró rápidamente Martín que la parejita se dispusiese atenta para que él contestara pronto. Resultó el fabulador presentando a aquella (ficticia) gente de Buravao, como atendiendo su despacho callejero nocturno de comidas y bebidas, montado en lo que fuera un ómnibus, ya fijo en un paseo de la villa turística. Pero Martín les fue dando indicios de que Frieda Aalbeikrox, la amiga que emitía junto con su marido; y ahí una pandilla de vecinos, estaban todos algo locos , metidos en un círculo vicioso. Razón por la cual Martín estaba algo cansado, "de darle pábulo a las historias de Frieda, que me transmite sus mensajes desde esa compulsión histérica y adictiva que tiene". Fue como si a un borrachín que toma de cierta marca, le hablaran de alguien que consume del mismo producto. Y el fabulador sabía de productos y de consumos, desde los otroras previos a su conversión. La parejita de sujetos lo instó a Martín a contestar pronto la llamada, a que venciera su cansancio con Frieda; y fuera a atenderla.
El trabajo de la nuca de Martín comenzaba a dar buen resultado. La ficción pactada funcionaba: Trama del Grupo que ya se largó a dar frutos; en camino la recuperación de los envenenadores, tan entusiasmados.
"Ellos, tomando confianza al ver que yo manejaba con soltura y complicidad, al subcódigo de la adicción; se 'ofrecieron', para acompañarme hasta el equipo. Esto quería decir que yo había representado bastante bien hasta entonces, esos gestos y maneras como los de un templado renunciante a ciertas cosas, y acostumbrado a todo. En este bolsillo del saco, donde yo había puesto la cajita gris, para así asordinar algo el insistente sonido; apreté el pulsador correspondiente para disparar la emisión de respuesta . Y me imaginé la buena sorpresa y la alegría en la oficina del Responsable, cuando los compañeros G'evangélicos se enterasen, así fue; de que mis actividades progresaban: --...en la cocina bruñida, ...preparando una tortillita de toallas, ...me precipito al equipo, ...aquí 52MAN - LVC123, ...recibiendo indicación de transmisión clave, ...estoy en la cocina bruñida, ...tortillita de toallas"....
Hay que decir que Martín tuvo que ser internado; no todas las cosas terminan como debieran. Ya pudo hablar y su condición clínica es estable. El Grupo se recapacita ahora de la falsa idea que tenía sobre la pareja, que no eran así de chulengos. Por fortuna, la mamá de Martín les pudo avisar. A ella no le hicieron nada . Estaba en su siesta; y acostumbra siempre cerrar con llave, cuando se retira, la puerta al patio de su dormitorio. A Martín lo ataron con el cablerío del equipo. El golpe en la cabeza fue despues que le dijeran: "Rati"(*). Eso es lo último que él recuerda. Destrozaron todo. Al Urypod los médicos tuvieron que extraérselo, con la intervención de un especialista gastro-intestinal. Tuvo que dar explicaciones el Grupo, sobre sus actividades, en las sedes de seguridad y judiciales. No están nada tranquilos, se sabe, por las infidencias. Pero por lo menos, el Responsable pudo encaminar rápido para Buravao a toda su familia.
(*): "Rati" es un término despectivo que se emplea en ámbitos violentos y delincuenciales para denominar a un policía.
Imgs': "The Two" es animación de Gograph.com; "The 2.25 hs. en el BigBen" es un .gif de "dicenews"; y la "chatarra (edtd)" pareciera salir de Wikimedia, ñ.
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Mónica dijo
Pobre Martín !. Él tenía las mejores intenciones.
Mi hija naturista quiere probar urgente la sopa de apio con yogur, hongos y germen de trigo, anda en busca del Restaurante Korova porque yo la tengo a arroz integral, ni que hablar del postre Saltamartí.
Te cuento Sergio que no conocia el término "RATI", ya le voy a preguntar en el ámbito de la seguridad.
Me gustó, me mantuvo expectante, un final inesperado.
SALUDOS, MÓNICA
12 Marzo 2008 | 01:52 PM