Me vuelvo pequeñita observándote los milímetros de bella normalidad. Como si fuese un microscopio, me quedo pendida en una pestaña. Meciéndome en ella.
O acurrucada en una pequeña cicatriz de viruela que a mí se me antoja sexy.
Me encanta quitarte las pelusas del ombligo. Ese remolino de piel perfecto, casa del día a día.
Tus canas incipientes sólo me auguran más años contigo. Hasta que seamos los dos dulces pasas, desdentadas, grises y encorvadas.
Y aún con esas, tu belleza normal, cotidiana, simple, seguirá asombrándome, y mirarte con lupa cada milímetro de piel ajada, de surcos, de arrugas del tiempo, continuará siendo uno de mis pasatiempos favoritos.
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Sobre Rojo Ingrávido
A lo lejos, llueve. Aquí explota un universo de miles de colores, vibrantes, sonrientes, furiosos. Todo tú estás repartido en lo que ves. Y ni Tú ni Yo somos más que Nosotros. Una masa extensa de plenitud que abarca firme la forma de la vida. Ingrávidos, múltiples, individuos de forma extraña... Allí, hace frío, gotea el cielo. Se emborrona de gris. Aquí, el rojo flota sonriente.Estadísticas
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zahira
17 Abr 2008 | 01:03
La belleza de lo simple.
Precioso micro relato.
guerreroincoherente
17 Abr 2008 | 10:06
Disfruta antes de que las nieves del tiempo aparezcan.
peterpain
17 Abr 2008 | 10:33
hasta las pequeñas grietas del antiguo jarrón realzan todavía mas su belleza
la imperfección tiene lo bello de hacernos mas cercanos
Gracias por tu visita Shenka
Marilia
19 Abr 2008 | 09:31
Sí, claro, es que hay cicatrices sexys.
Qué bonito es leer cómo se quieren y llegarán a viejos juntos. Arrugados pero felices.
Besitos, guapa