Tu recuerdo dormido habita aún en mí. Sereno y apagado... ya no es aquella chispa que antaño me estremecía. Ya no es mi destino, ya no es mi razón... ya no. Pero tu recuerdo descansa en mis adentros. Sólo muy de vez en cuando despierta, asustado. Como si tuviese miedo de lo que pudiese pasarle. Como si no quisiese salir de mí. Yo no mataré tu ...
Creí que te había olvidado. Como los árboles creen olvidar cada año, cansados, ese otoño que tanto daño les hace; pero que, irremediablemente, acaba volviendo a desnudarles. Yo intento vestirme de otras hojas, de otros labios, con otros besos. Pero en cualquier momento me desarmas. Sin estar aquí, sin tener noticias tuyas, sabiendo que ni siqui...
El sueño del deseo
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