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Silvio Rodríguez, el placer de la vida

El hechizo eterno del Aprendiz de Brujo

6 Agosto 2007

La tonada inasible (3)

Wichy Nogueras Las quince mil vidas del cisne salvaje
Fidel Díaz Castro

Tomada del Fraterno “El Tintero”, les traigo esta entrevista que engloba a dos admirados intelectuales cubanos: el trovador Silvio Rodríguez y el escritor Luis Rogelio Nogueras, de imborrable memoria:

Varios correos electrónicos y una tarde bajo las yagrumas del Centro Pablo de la Torriente Brau hicieron posible la entrevista que ahora ofrecemos a los lectores de El Tintero, a propósito del cumpleaños 60 de Luis Rogelio Nogueras, que se celebrará en el mes de noviembre. Una vez más, a 20 años ya de su muerte, regresa Wichy, invocado por Silvio Rodríguez, con humildad y pasión de amigo, como para atenuar esos 15 siglos de notar su ausencia.
—A mediados de la década del 60, al calor de los primeros grandes combates y transformaciones de la naciente Revolución Cubana, se vivió una efervescencia ideológica en la que la intelectualidad cubana trajo grandes debates y contradicciones. Por entonces, un grupo de jó­venes, entre ellos Wichy, fundan, como suplemento cultural del periódico Juventud Rebelde, la revista El Caimán Barbudo, alrededor de la cual aparecen estrechamente vinculados trovadores como Vicente Feliú y Silvio Rodríguez. ¿Cómo recuerda Silvio aquella ebullición y qué luces aportaba Wichy Nogueras dentro de ella?
—Creo que yo estaba todavía en el ejército cuando se fundó El Caimán Barbudo. Así que no tuve que ver directamente con ese hecho. Con lo que tuve que ver fue con el primer recital de poetas y trovadores que organizó El Caimán en la salita de Bellas Artes, evento en el que Nogueras estuvo. Fue en 1967, un mes después de yo haber debutado en Música y Estrellas, o sea, que fue muy al principio. Mis vínculos con aquellos escritores venían de que había conocido a algunos en el semanario Mella, entre 1962 y 1963.
«En 1967, cuando me estaba desmovilizando, las FAR pedían, como requisito para darte la baja, la constancia de que tenías un puesto de trabajo en la vida civil. Yo acudí al periódico Juventud Rebelde, donde se encontraban muchos de los antiguos trabajadores del Mella y, en una de aquellas visitas, el gallego Posada me mostró la oficina de El Caimán, que quedaba a unos pasos de su mesa de dibujo. Ahí me reencontré con Víctor, quien había sido redactor del semanario, y con Guillermo, que había sido colaborador. A Wichy y a Jesús los co­nocí a partir de entonces.

Cover Art for Silvio: Que Levante La Mano La Guitarra

«No recuerdo bien si fue ese día u otro cuando Wichy me hizo una entrevista en la que hablamos incluso de poesía, pero recuerdo haber estado con él en uno de los cubículos de aquella redacción. Lo que sí tengo claro es que antes de conocerlo había llegado a mí el prestigio de buen poeta que tenía entre sus compañeros. Creo que fue el primero de la generación que ganó un premio, en este caso el David».
Luis Rogelio Nogueras se dio a conocer como poeta con libros tan renombrados como Cabeza de zanahoria (1967), Las quince mil vidas del caminante (1977), e Imitación de la vida. También es conocido como narrador y guionista de cine. ¿Cómo era Wichy el creador?
—Creo que, además de la poesía, necesitaba explorarlo todo. Por eso incursionaba en diversas formas de expresión, empezando por el Periodismo, ya fuera en entrevistas o en esas significativas crónicas que escribía a propósito de sus viajes. Su creatividad también se manifestaba mucho en la plática. Wichy era un imaginador constante y eso lo dejaba de manifiesto en los intercambios más triviales. Jugaba constantemente no solo con las palabras, sino con las ideas, de forma que conversar con él podía ser tremendamente divertido. Era tan listo, tan rápido de mente y tan esclavo de esos juegos, que había que estar alerta, porque en un pestañazo pasaba de la realidad a la invención.
La obra de Wichy Nogueras se caracteriza por lo ilimitado de su imaginación —llegando al punto de inventarnos poetas y escritores, con sus historias y obras— y por su elevado sentido del humor. En la dedicatoria del álbum Causas y azares, dices sobre Wichy: Por hacernos creer que jamás partirías, y además demostrarlo. ¿Cómo recuerdas a Wichy el ser humano?
—Él era de esas personas que son tiernas pero que no les gusta que se les note. Quizá por eso podía dar la impresión de ser demasiado ordenado y quizá también por eso su tendencia a las bromas, para no parecer encartonado. Pero yo lo vi completamente vulnerable y amoroso al pie de la cama de enferma de su hijita. Es una imagen de él que me persigue.
Le dedicas a Luis Rogelio Nogueras el álbum Causas y azares. Inspirado en él compones La tonada inasible y la Canción del trovador errante termina mencionando un cisne salvaje, en clara alusión a Wichy. ¿Qué influencias pudo ejercer Luis Rogelio Nogueras en Silvio Rodríguez?
—Puede que no tenga un verso para demostrarlo, pero la actitud rigurosa de Wichy respecto a las letras y a la cultura era ejemplar. Cuando en Oda a mi Generación canté: «Ahora quiero hablar de poetas, de poetas muertos y poetas vivos», no sé por qué, pero estaba pensando en él. Debe ser que cuando leí El entierro del Poeta, o aquel otro poema en español antiguo, me parecieron sencillamente asombrosos. Tenía la sensación de estar leyendo Gran Poesía, algo como Whitman o Neruda. Y me resultaba increí­ble ver que conocía y era amigo del tipo que había escrito aquellas maravillas.
En la canción La tonada inasible escribiste:
Hace quince segundos/ que se murió el poeta/ y hace quince siglos/ que notamos su ausencia. ¿Tras ese eterno tiempo, 60 de su llegada y 20 de su partida, qué importancia tendría para las nuevas generaciones la obra y el sentido de la vida de aquel cisne salvaje?

—Toda la obra de Luis Rogelio Nogueras está signada por la lucidez y el compromiso. Él escogió y ordenó sus palabras no sé si para eso, pero al menos es una de las impresiones que dejó. Él se las ingenió para inventar lo que no tuvo a mano. Lo que necesitó rehacer lo rehizo y de esos reciclajes alumbró realidades alternativas. Creo que a propósito uno de sus libros se llama Imitación de la vida.
«Era un convencido de que, luego de andar ‘las quince mil vidas del caminante’, la invención era necesariamente una acumulación, un resumen de posibilidades. Cuando él decía que no le interesaba tener un estilo, era porque era capaz de pasearse por todos los estilos conocidos y además, como pasatiempo, de ser capaz de inventar algunos más. Sobre ese tema hablamos a veces y creo que coincidíamos bastante, yo lejos, por supuesto, de su ilustración.
«Creo que las nuevas generaciones, en la poesía de Nogueras, tienen mundos fascinantes que explorar. Sus novelas también son bellísimas, llenas de misterios, combates y sueños de nuestra generación. Para mí, aunque no haya tenido tiempo para escribir una obra extensa, Luis Rogelio Nogueras es un clásico de nuestra literatura. Eso lo garantiza la profundidad de sus ideas y la forma impecable que usó para expresarlas».

Fuente: Librínsula. La isla de los libros. Número 85. 19 agosto 2005

Canción del trovador errante

Fui un trovador errante
sombra por caminos sin almas
Mis riquezas
fueron aquellos sitios
donde aprendían mis canciones
quienes me las mostraban
vagabundos alrededor de sus hogueras
iluminaciones de cirqueros y perros
donde me convertía en una chispa transitoria
disuelta en las remotas
antífonas que saben las cigarras

Mi patria era la intemperie
los acosados campos de clorofila elemental
y fauna en eclosión
pero también era ceniza
miércoles de lloviznas masticando
la hogaza sucia y nutritiva que comparte
el proscrito ordinario
risueño y colosal
entre las tibias ocasionales
piernas de un cisne amaestrado

Fui un trovador errante
y ahora
tras el paso del tiempo
soy quien enciende las hogueras
quien convoca luciérnagas
y sabe el nombre de la chispa que salta
de la crepitación
hacia la noche cometa
de un universo diminuto
donde mi mano es la de Dios,
quiero decir,
la de un colosalmente viejo vagabundo
con la mirada puesta en los senderos
con la memoria abierta a la única
riqueza que le espera
Susurraré mi historia a un trovador errante
sombra en busca de almas
para que la reparta junto a los fuegos
ocasionales tibios que depara el camino
a todos quienes sueñan con un cisne salvaje

servido por silviorodriguezpuntog 6 comentarios compártelo favorito

6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Teriurka

Teriurka dijo

Silvio, es que te adoro.

6 Agosto 2007 | 01:51 PM

Anttonella

Anttonella dijo

Sivio es Silvio, sencillamente fascinante, me ha encantado tu post.

Un beso

6 Agosto 2007 | 07:23 PM

Nuriurka

Nuriurka dijo

De acuerdo con las dos.

Yo también lo adoro, y Silvio es Silvio, en fin ...

6 Agosto 2007 | 10:56 PM

tristicia

tristicia dijo

Me encanta leer tu blog, me encanta saber que hay gente con sensibilidad que aún este ruidoso mundo no ha podido deborar y no nos convierte en seres de hielo. Y que puedo decir de mi Ídolo..... ¡SILVIO MAESTRO!

8 Agosto 2007 | 01:52 AM

Ena

Ena dijo

decir que me encantas ya es poco aqui lo espero en Ecuador, tengo 20 años y aun no lo he visto a Silvio en vivo.... Espero verlo.

6 Septiembre 2007 | 10:22 PM

Nuriurka

Nuriurka dijo

Ena,

Ojalá lo puedas ver pronto. Te aseguro que a tus 20 años será una experiencia que te marcará la vida, como me la marcó a mí.

Mientras tanto, puedes seguir visitándonos, será una manera de disfrutarlo, aunque claro, nada que ver con saborearlo personalmente.

De todas maneras eres, como nosotras, una chica afortunada, porque te ha tocado con su varita ...

Saludos.

8 Septiembre 2007 | 01:57 PM

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Somos las Ex-Vírgenes Inéditas de Occidente: Nuriurka, Teriurka, Oliviurka, Marijoseurka y Visiurka, dos catalanas y tres andaluzas (o cinco gallegas, que no es lo mismo, pero es igual), que queremos a Silvio desde nuestra más tierna infancia y juventud. Su voz, su magia, sus ojos, su boca, sus manos, sus ideas, su poesia, sus canciones, su guitarra y SUS PECTORALES nos han guiado a lo largo de la vida. Con él aprendemos, disfrutamos, bromeamos, reímos, temblamos, soñamos y fantaseamos ...

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