Sobrevolando los olivos ...
Después de recibir la llamada de mis primos comunicándome que estaban en Castellón (¡viendo nuevamente a Silvio!), decidí continuar con el delirio familiar y, sin pensarlo un momento, cogí el coche y me crucé los
Con unos nervios que ¡pa qué contaros!, y para mi sorpresa, a las 17,30 ya había gente en el Palacio de Congresos intentando conseguir entrada de algún modo. Gimoteaban y suplicaban al pobre trabajador que estaba en la puerta (¡cual si fuera Dios!) “que necesitaban entrar al concierto”, pero el pobre hombre sólo repetía incansablemente que las entradas estaban agotadas desde hacía ¡tres semanas!
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Y así fue como, viendo que me quedaba en la calle, llamé a mis primitas (que me instruyen muy bien) rogándoles que hicieran un aquelarre y que invocaran a nuestro BRUJO para que me ayudara de alguna manera … Y ellas, como buenas BRUJITAS que son (¡no saben ná!),
me tranquilizaron y me recordaron la invencible fuerza de las “urkas” y nuestros mágicos orígenes granadinos... Sus palabras, alentadoras y optimistas, me tranquilizaron y me indicaron que no me moviera de allí y que estuviera muyyyyyy atenta pues “algo” bueno tenía que pasar ...
Así que me senté en un escalón esperando “ése algo”, toda ilusionada. Mientras tanto, el de la puerta se asomaba de vez en cuando para ver si seguía en mis trece, y alucinaba conmigo y también con las decenas de seguidores que continuaban allí, sin entrada, aunque cada vez más “descompuestos” al ver que se podían quedar en la calle.
Entonces ocurrió: fue sobre las 18,30 de la tarde. Me quedé sola un momento y, como por arte de magia, empecé a levitar, y traspasé, cual "ángel alado sobrevolando los olivos", las puertas, los cristales, las paredes y los telones... Y, ¡de repente!, me encontré detrás del escenario con un grupo de gente que ultimaba los preparativos del concierto. Todavía aturdida por mi extraño vuelo, un "ayudante" del Aprendiz de Brujo me dijo: "¡Hola, me llamo Jon!, ¿y tú quién eres?", y yo, totalmente hechizada, le respondí: “¡soy Oliviurka!”.

A partir de ése momento todo lo que ocurrió fue magia pura: colocaron la escalera por donde Silvio "quería" subir al escenario, se empezó a llenar la sala de público, abrieron las taquillas y algunos de los desesperados consiguieron su anhelada entrada de última hora, y yo, como no tenía ni entrada, pedí permiso y me senté en el mismísimo suelo. Entonces se apagaron las luces y todos los vellos de la sala se pusieron de punta … ¡Ay Dios mío!!!
Recién iniciado el concierto vivimos un momento “crítico”, cuando, por razones estrictamente musicales, algunos pensábamos que íbamos a recibir un “Mamey” (ver categoría Mamey, a la derecha de la pantalla). Por suerte, nos libramos y todo quedó en un susto, aunque tengo que reconocer que anduvimos sobrecogidos durante un par de canciones ... Y, mientras Silvio afinaba la guitarra y toda la sala quedó en silencio, sonó un grito que dijo: “¡se escucha de puta madre”!, a lo que Silvio respondió: “si estuviera bien afinada, se escucharía mejor”.

Salvada la situación, cantó Quién fuera, La era, Ángel para un final, Óleo de mujer con sombrero, Canto arena y otras muchas, que nos fueron dejando catatónicos. El público se volcó y se produjo la “conexión”. Había un revuelo indescriptible, que sólo pueden entender “los igualmente”. La gente le gritaba: ¡guapo! (más los hombres que las mujeres, ¿curioso, no?) y, por supuesto, se oyeron también gritos revolucionarios, como: ¡VIVA FIDEL! y ¡VIVA RAUL!, que una sevidora gritó a pleno pulmón. Además, algunas pancartas pidendo la libertad de Los Cinco apoyaron la proclama del actor Danny Gloover que Silvio leyó, como en otros conciertos.
Cantó también Te perdono, América, te hablo de Ernesto, La maza…, pero nada comparable para mí a su interpretación de Cita con ángeles, cuando salió de su boca el nombre de Federico. Un estallido de emociones, lágrimas y sensaciones indescriptiblemente mágico e inolvidable.
¡Ay, amor
que se fue por el aire!
sólo reman los suspiros.
¡Ay amor
que se fue y no vino!
Mil veces salió tras el reclamo de la gente, que no gritaba sino que palmeaba. La sala Lorca se iba a hundir y cuando al fin aparecía todo el mundo vitoreaba: ¡oé, oé, oé, oé, oé …!!! No sé realmente cuántas veces repitió, creo que seis, y cada vez que se despedía decía: “ya sí, ¿ya me puedo marchar?”.
Salí de allí al borde del infarto, mi prima Nuriurka lo sabe mejor que nadie. Hubo una persona de Habana Kultura que me preguntó qué es lo que ocurría en nuestra familia con Silvio, y me comentó que sentía celos por ello … Y es que Silvio nos tiene totalmente embrujados … ¡Qué alegría más grande!
Ésa noche no pude pegar ojo y ésta tampoco voy a dormir ya que al relataros mi crónica la he vuelto a revivir...
Y, ahora que lo pienso, ¿no será que estoy profundamente dormida y todo esto lo estoy soñando? ¡Ay Dios mío, qué lío! Bueno, pues por si acaso sólo ha sido un sueño, me voy para Madrid …
Oliviurka






bellaentrelasbellas dijo
Cita con ángeles ...
sabes ... sabía poco d Silvio hasta el día q conocí a un hombre maravilloso q comenzó a dedicarme sus canciones, entre ellas esta q oigo mientras escribo este comentario.
Sus canciones son poesía ...
Saludos desd Venezuela.
10 Noviembre 2007 | 04:52 AM