El numero que ella me dio
Siempre era tarde, o demasiado temprano, nunca era la hora para llamarla. Dos meses su telefono en mi billetera y todavia me sudaban las manos cuando lo miraba. Mi educacion me condenaba, me habian enseñado que las cosas hermosas eran escasas, fragiles y por supuesto autosuficiente. Nada podria hacer yo, todo lo miraria con desprecio, nada que dijiera tendira su gracia, y cualquier comentario negativo de su parte, devastaria mi maltrecho orgullo.
Se me ocurria entonces, que siempre deberia estar ocupada, los claros requisitos de la prudente belleza no deberian dejarla atender mi llamado, asi que nunca lo hacia. Un buen dia sacando unos billetes para pagar no se que cuenta a un amigo, el numerillo se salio y en el piso me delato. Mi amigo me miro como inculpandome del ocultamiento, y yo argarrandome de una confianza ajena le dije - "me lo dio su amiga, para que hoy la llamara" - "pues dale ahora" dijo el rufian, y mis manos temblaban al pensarlo.
El universo son las causas y los efectos, a quien le importa de quien es la dicha y de quien la pena, si tu orgullo no te deja, por lo menos que te quede esa huella, de haberlo intentado sin descanso.
Aquel dia, ni el siguiente, ni el proximo, jamas la llame........ no se si perdi, solo se que no gane, empate diran, solo que yo nunca juge.

miyosecreto dijo
K pena, es un artículo muy triste xo muy real.
24 Julio 2006 | 04:50 PM