Un año más, siento ganas de escribirte. Pero percibo algunas diferencias en mí respecto a todos, todos todos, los años atrás. Diferencias significativas, en mucho, para un ojo sutilmente observador. Para empezar con un poco de broma, este año aún no has llegado, pero hace casi un mes que ya estás en mi casa. Te instalé casi con calor; casi ante...
Ayer tuve el día más blando del mundo. Era un auténtico blandi blub. Caminaba y lloraba; fumaba y lloraba; hablaba y lloraba pensaba y lloraba. Hiciera lo que hiciera, no podía parar de llorar. Me sentía el alma como si se me fuera a salir por los ojos en forma de lágrima, sin poderla controlar. Se me escapaba en plena calle, ante la pantalla, ...
Me relaja meditar sentada en el sofá cada mañana, mirando al patio mientras despierto el día fumándome un cigarillo y apurando mi café antes de salir. Me relaja trabajar en un día gris de lluvia con la radio flojita y la luz de la mesa encendida. Me relaja entender las cosas en su globalidad. Me relaja leer en un parque grande mientras veo a ...
Es la única palabra que acerté a oír, repetidas veces, mientras me mantenía paciente, llorosa, en las afueras de la capilla, sujetando mi cruz con fuerza, como si así pudiera agarrarme a algo que entender. El espacio, tan lleno estaba, no dejaba lugar a más. Vi su semblante, indescriptible, a lo lejos, y ya solo al vislumbrarlo, rompí a llorar....
Y de repente, llega un día en que me hago consciente de que finalmente me siento vencida. Por la vida; parece que me ha ganado. Lo siento en ese nudo que se me forma a menudo y sin avisar en la garganta, en mi exacerbada sensibilidad; en el cansancio tenaz que me derrota todos los días, en los barrotes de la rutina tediosa de la que no puedo esc...
Concibo al psicólogo como el Doctor del Alma. Yo creo que debería acudirse a él regularmente, a modo de prevención. Es cierto que no nos cambia la vida, pero sí que nos afina su percepción. Cuando se puede. Nos agudiza las orejas, nos gradúa las gafas, nos enfoca la mirada hacia donde debe estar. Y todo eso, nos ayuda a sobrellevarla mejor, y a...
Es verdad que a veces me falta en mi almohada tu abrazo, y un poquito de tu desapasionado calor. Despertarme enroscada en ti o sentir la caricia leve de tu mano en mi espalda; tu cuerpo protegiendo el mío, ese simulacro de cariño en el que, con tu roce, me hacías creer . Es verdad que a veces echo de menos la ilusión por verte, por dejarme sent...
Sufro de una enfermedad crónica. No está descubierta ni identificada todavía; mucho menos catalogada. Ni siquiera intuida: nadie sabe que existe. Pero está. No es psicológica, ni psicosomática. No se sabe qué la causa, ni en qué extraño entresijo de la vida reside su porqué. Consiste en que mis sentidos padecen de una suerte de locura, y se op...
Unas copas tranquilas de "after-work" con los amigos. Conversaciones distendidas, confianza. El placer de poder sentirse enteramente a gusto siendo uno mismo. Un paseo tranquilo y solitario de vuelta a casa, saboreando la cálida noche primaveral. Temperatura agradable, calles sueltas, ligero andar; salpicaduras de seres pululando, de luces al...
En mi vida se ha colado un bichito que me hace cosquillas. Cosquillas suaves y dulces, que me dan calor escondidas debajo de las sábanas cuando se enreda conmigo en mi edredón, y que me llenan, al despertar, de un agradable bienestar. Su abrazo ligero me carga de energía y me revitaliza, como un relajante baño de espuma con burbujas esponjosas q...
Mis emociones son como un caleidoscopio. A cada momento que las miro, han cambiado. Con la particularidad de que no las miro, las siento, claro. Puede parecer divertido. Pero a veces creo que me estoy volviendo loca. Nunca nada es igual. Cualquiera que sea el sentimiento que me aborde, sé que se irá. Y lo peor es que me inundan completamente, e...
No sé qué me pasa. Sé que es ésta una hora muy extraña, pero de repente estoy aquí, besándote, en medio del despacho. Las voces son murmullos y las teclas se mueven solas. Yo no estoy. Me he colado por la pantalla de mi ordenador. Y, zafándome del mundo, me he escapado a verte un rato, a enredarme entre tus brazos y sentir cómo tu calor me sub...
O cómo la pasión puede llevarle a uno mismo a perder frente a su pulso con el orgullo. Cuánta visceralidad, al servicio toda del propio sufrimiento. Gran lección para los dos amantes, que parece que al final del camino aprenden: tras transcurrir casi entera, la vida les permite finalmente unirse, con la sangre, antes hirviente en sus venas, ya...
Conduzco despacio por la carretera gris, larga y vacía. A ambos lados, campo despejado. Al fondo, las montañas nevadas, en cuyo regazo se amontonan tejados que humean débilmente. La niebla empieza a hacerse densa; los copos blancos llenan el aire que me envuelve, pintándolo todo de un nostálgico y blanquecino frío. Termina un fin de semana volu...
No puedo evitar recordar cómo ahora, hace un año, te conocía. Cómo en este preciso momento, me enamoraba de tí. De tu porte inquieto y preocupado, hábil; de tu tierra, llena de cipreses, de tu blanca Ciudad Vieja; de tu voz. Sé que estuvo solo en mí; en mí y en mis circunstancias. Pero lo que me hiciste sentir fue mágico. Y, a pesar de todo, me...
Hace ahora un año que, creyéndome cerrada a ti, volví a buscarte. Volví a abrirte mi corazón, a depositar en ti mi esperanza, a sentir, en ti, mi Paz. Me fui incluso a buscarte allá donde habías nacido, "para ver si de veras existes, y que no te hemos inventado nosotros, que gustamos de tener fe para no tener que creernos la verdad", escribía. ...
A veces me pregunto si no habré destrozado mi vida. Como si hubiera podido ser otra persona. Como si, cuando me ofrecieron ese primer cigarrillo de adolescente, y tosí, hubiera podido optar por pensar que fumar era absurdo y en absoluto le hacía parecer a una interesante, y decir no, aún tal vez después de probarlo. Como si cuando cogí mi pri...
Llega un momento en la vida en que uno es capaz de percibir tantos matices, que termina creando cuadros de ella que nadie entiende. Como en 4D.
Sin darme siquiera cuenta, me he descubierto de repente rodando serena en un torbellino sin sentimientos, en un estado de corazón cerrado a cal y canto, en el que ni yo misma me reconozco. Me siento segura y a gusto así, en mi posición protegida, resguardada, como si mis entrañas no existieran. Nada entra, nada sale, todo simplemente sucede, y ...
Podría recordar sus manos, sus dedos largos, finos y elegantes; o su altísimo cuerpo ancho, que me podía tres veces envolver. Podría recordar sus labios carnosos; su nariz recta; esos dientes alineados y angulosos que le dibujaban esa tan especial sonrisa, amplia y abierta, como todo él. Su tono empático y amigable, familiar; o su expresión resu...