Enfermedades comunes
Esta profesión te acaba convirtiendo en un enfermo crónico de un montón de cosas: las instrucciones de uso, la señalética, las pantallitas, los aparatos con botones, las estructuras visuales... que, en mi caso, se suman a las que ya padecía anteriormente: cazar al vuelo los errores ortográficos, las viudas y los huérfanos, evaluar las proporciones tipográficas, buscar el equilibrio de formas y colores, hallar retículas base... un caso clínico.
Lo malo de vivir en un entorno contaminado es que te acabas acostumbrando a los síntomas de los demás, porque lo que más nos gusta a los enfermos es hablar de nuestros achaches (yo peor, yo peor). Hasta que un día te das cuenta de que te han contagiado una nueva.
Mi última enfermedad, un virus que al parecer está muy extendido, son las etiquetas; hay de muchos tipos y aún no tengo claro cómo de grave es el asunto, pero dudo que consiga librarme de la infección en mucho tiempo. De hecho, ya estoy deseando comentarla.

albanta dijo
Fantástica etiqueta!! Me gustaría saber de qué producto es. Estoy encantada de encontrar una maniática (más) que vea las faltas al vuelo, los espacios innecesarios... ¡pensaba que estaba sola en el mundo!
Volviendo a las etiquetas, aunque no a su contenido, ¿alguien más ha observado que en las de la ropa, el tamaño y cantidad de etiquetas es inversamente proporcional a su coste?
8 Marzo 2006 | 09:53 PM