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Sitio Lejano

Una busqueda errática

16 Febrero 2006

Socialista

Si, uno de los peores temores de familiares, amigos y conocidos parece ser una realidad: soy socialista. Los que practicamente se santiguaron cuando me vieron leyendo El Capital y el Manifiesto Comunista podrian tener razón después de todo...


You are a

Social Liberal
(70% permissive)

and an...

Economic Conservative
(15% permissive)

You are best described as a:

Socialist



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31 Enero 2006

El Regreso

He decidido seguir el consejo del buen LoboGuará y despedir a mi editor, pues a este paso me van a cerrar el chuzo por desperdicio del ciberespacio público. A ver, comencemos con el asunto este de las cosas raras.

1. Tengo una extraña capacidad para recordar detalles insignificantes de sucesos importantes: recuerdo con toda claridad el color de la primera corbata que usé y la ropa que traía cada una de mis exnovias cuando la vi por primera vez. También puedo recordar lugares con la decoración exacta, películas, canciones, nombres, rostros, marcadores de partidos de fútbol y una infinidad de piezas sueltas de información que nadan en mi mente como en una sopa de letras.

2. Paradójicamente, soy terriblemente despistado. Me es imposible recordar con exactitud las cosas más sencillas del diario vivir; si ya me lavé los dientes, si es sábado o domingo, si es hora de ir a clase, si llevaba algo en la mano antes de bajar del bus. Eso me hace extremadamente impuntual; no recuerdo haber llegado a tiempo a una cita en meses.

3. Huelo la comida, el café, el licor y cualquier cosa antes de probarla. Revuelvo la sopa con el arroz, la ensalada y la carne; Uso los cubiertos como diestro y como zurdo indistintamente; puedo comer de TODO con una cuchara: pollo, huevo, carne asada y hasta espaguetis. Parto el pan con la mano y lo uso para recolectar lo que quede en el plato. Y un largo etcétera de peculiares hábitos alimenticios.

4. Oigo música en mi cabeza. Canciones enteras mientras como, trabajo, voy en un bus y lo peor: en clases o conversaciones aburridas; sin necesidad de concentrarme, como si fuera un radio. Por el mismo motivo tengo ganas de cantar todo el día y con frecuencia me sorprendo llevando el ritmo con los pies o moviendo los dedos como quien toca una guitarra o un piano.

5. Soy instalador compulsivo de software. Tengo instalado un montón de programas para la misma cosa: reproducir música, quemar CD’s, editar gráficos; herramientas de programación y diseño que nunca uso, y que probablemente nunca usaré. Mi computador es como el cuarto de San Alejo: lleno de cosillas inútiles.

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7 Octubre 2005

Manifiesto

He estado enfermo por casi dos semanas. Durante este tiempo he llegado a terribles extremos de depresión y angustia. He pasado noches de pesadilla y he temido a la muerte. Por supuesto no faltó la reconciliación con Dios, los propósitos de enmendar el camino y cosas parecidas. No me hago ilusiones con cumplir a cabalidad con todas estas reflexiones. Seamos realistas: cuando se trata de pedir cacao, no hay que medirse en remilgos; si no, recuerden a Galileo, o si pueden a Francisco José de Caldas. Pero hay algo que perduró sobre la fiebre de 39.4º y los incontables exámenes que me mandaron (incluida la prueba de VIH. Para un medico perplejo no es despreciable la salida rápida); aun ahora tengo plena conciencia de la maravillosa vida que me espera para que retorne a vivirla, pero a la que de seguro no le caería mal un poco menos de nostalgia y remordimientos sin vigencia; y tal vez un poco más de dinamismo y alegría.

Tal vez sea hora que deje de tratar de arrancar con zarpazos desesperados las riquezas del mundo freelance y de cuadrar en el último minuto el promedio para graduarme con honores. Tengo mejores cosas que hacer con mi tiempo y mi energía que regalarle trasnochos a unos miserables pesos para beber el fin de semana o ahorrar para el famoso viaje a Medellín que estoy tratando de realizar desde hace un año.

Esta basura se acabó. Como dirían en Macondo: “Me cago en las expectativas y en el grado antes de los 25, en el trabajo del millón y medio, en el carro y el apartamento, en salir a rumbear todos los fines de semana, en conquistar una Barbie y en arrasar con LaCoste y Arturo Calle. Mando al infierno toda forma de presión sobre lo que tengo o no tengo que hacer. Me enorgullezco de trabajar con mi mejor amigo a una tarifa incierta mitad metálico mitad especie, de seguirle dando al proyecto de grado después de terminarlo luego de dos años solo para que quede bien, de ser papá a los 24 y regalarle a mi hija más tiempo del que le dedican a sus familias los padres que les pagan a sus pequeños colegio de millón al mes, de mi guitarra y de mi francés. Agradezco mis oportunidades, mi talento; mis amigos como hermanos, y las mujeres que quise y que vivirán por siempre en mi corazón. Agradezco mi familia y mi estrella pequeña que acosté esta noche después de contarle un cuento y darle el remedio para la tos. Pelearé por seguir viviendo como me enseñó mi padre y me quiso mi madre desde siempre: libre y feliz.”

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Sobre mí

Para describirme, una mujer me didicó una vez esta canción: La Estaca de los Aterciopelados. Será que tiene razón?

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