Sentada en mi pequeña cocina, el café, como siempre, se me ha quedado frío. El rayo de sol de las doce entra con fuerza y pinta la pared blanca frente a mi. Yo, refugiada en la sombra, a medio metro de distancia, en pijama, me retuerzo el pelo y miro ese rayo luminoso sin pasión ni ganas. Oigo a alguien en la radio decir que a pesar de la crisi...
Ya no tengo 35 años, tengo alguno más. Sigo sin irme, he vuelto. Tengo muchas cosas que decir, por fortuna, pero en otros foros. En este sólo una. La de siempre, la misma cosa inabarcable. Un dolor viejo, reconocible y familiar como la herrumbre que deja la salitre del mar...Pero ese dolor mío, por viejo y cansado, ya apenas hiere, me enseña su...