
Frío de invierno.
El tiempo siempre tiene esquinas
que doblan el encaje que tejemos.
El olor a moho y naftalina inunda los escombros
de este atardecer que me sofoca
como a una virgen sedienta de sexo
en el paraíso de un gineceo olvidado
Huelo a mar de primavera y el vacío
de tus ojos hace temblar mis piernas.
He olvidado que existías un segundo…
y sales a hurtadillas por detrás del mercado vacío
de mi vida.
Me he visto llorar en el espejo
y he sentido la vergüenza de no
gozar el viento cálido de esta noche.
Si sólo hubo sexo entre tus manos
el corazón se calma y aletarga
mientras mis venas, mis músculos y mis labios
son cristal transparente entre tus dedos.
Invisible es todo lo que esquivamos
los domingos,
las tardes de viento incontrolado,
los días de lluvia en el trópico,
las horas de hastío a tu lado.
Invisible entre lo amado y lo extendido
entre los campos de este parque abandonado
que son hoy las mañanas entre tus sílabas.
Estás lejos, al otro lado del mundo,
Mientras yo gozo despacio en esta esquina encarcelada
Esther, marzo 2008

Precioso poema Biznaguita
Un abrazo
Precioso y ............