Tu vida no cambia por saber el nombre... porque es tu calor, no la manta que nos cobija, lo que le da sentido. Es tu pálpito, que hago mío cada vez... Eres tú quién se convierte en mi poema inacabado mientras te acaricio con mi aliento. Anda, sopla la vela, que no me deslumbre, que no entorpezca tu brillo. Y no estés triste, que no te llevas...
Hablamos. Nos dijimos reciprocidades, intercambiamos sentimientos, deseos inconfesables... Nos prometimos un para siempre con algún que otro pero. Nos abrimos del todo. Pactamos alimentar la chispa y apagar el incendio. Palabras sinceras, sin miedos ni arrepentimientos... Y, por fin, recapacitación tras recapacitación, llegamos a...
... Ese tiempo que, dependiendo para qué, puede actuar a favor o en contra.... Ese tiempo que subjetivizamos para aliviarnos y salvarnos, para, aunque seamos sus esclavos, sentirnos libres... Tiempo para perder, tiempo para emplear... Tiempo que cura...(o un segundo que mata)...
¿Y qué es su justa medida? Si yo lo que quiero es prodigarme en ti apasionadamente hasta agotar existencias. ... Y robar tu corazón, si no me lo entregas, in aeternum, como un Prometeo atrevido que no conoce de dioses...
Amarte bien... Hoy te diría... Hoy, ayer... te diría que... sin tu luz...sin la luz de tus ojos... todos son sombras y dejadez en mi vida... Te diría que... para vivir yo he de darte lo que me conforma. Mi esencia.Así que...Te doy mi sangre, mis pensamientos, mi fuerza...Quédate con mi aire, con esa foto que inmortaliza nuestro paso por la ti...
"Melancólica... Nostálgica de ti, necesitada de cuidarte, de adormecerme a tu lado... de perderme en tu calor. Ávida de nuestro universo interrumpido pero vivo, de la calidez, de la paz que somos capaces de inventar entre las dos. Callada, furiosa, loca, silente...apasionada, infinita. Añorante de tus ojos que en su ritual incansable de mira...
Me deparas... me soliviantas, Me refuerzas... me obnubilas, Me creces... me avanzas, me escudriñas. Vives conmigo, en mí... Resides en mis amaneceres, dentro de mis pupilas; rasgas mi rutina con tus armas y conviertes los males mayores en menores... No dejes de regalarme todos los días esa dosis de tu aliento caliente que me salva.
Ya no eres tú Ya no soy yo. Nos encaminamos lejos de la penumbra, fuera de este amor furtivo que se hace visible a los cuatro vientos. Poderoso y cierto, se revuelve contra el mundo que lo acusa. Se hace grande enn cada petición concedida, en cada risa. Ahora ya respira a bocanadas grandes y limpias. Apresurado y certero. Un amor de doming...
¿Visionaria? Si acaso, de falsos regazos y lechos, siendo testigo de la nada cuando mendigaba sus apasionados o severos besos. Abrigando en aquellas conjeturas la intención de hermetizar su alma, pero sin éxito. Sospechó hasta la extenuación. Y eso, señores, se lo aseguro, es el peor remedio. ¿Visionaria de quién? De un zalamero y locuaz tram...
No hay palabras no hay sentimientos
1 comentario