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Señorita Honeychurch

Como alguien que toca el piano con tanta pasión puede llevar una vida tan monótona (reverendo Beebe en "A room with a view")

11 Mayo 2008

Agridulce

Tengo el corazón adolescente y las piernas me tiemblan de inseguridad. Dejo a las puertas del colegio a la ejecutiva, a la viajera, a la bailarina, a la escritora de alma y la bohemia de sensibilidad y me reduzco a la mínima expresión hasta convertirme en una cría tímida y evanescente.

Me acerco a mi colegio, al colegio que me vio crecer desde que tenía cuatro años. El que me soltó a la universidad, el que me implantó la semilla de todo lo que soy ahora. O las semillas, porque yo siempre he sido muchas plantas, casi una selva. Algo en el estómago sucede cuando me acerco a un edificio que me resulta familiar aunque su estampa no se ajuste perfectamente a la que tengo en mi memoria. Descampados que ahora son urbanizaciones de lujo, pisos nuevos, colores distintos en las verjas y bancos para comer las pipas en el recreo.

Llego con mi hermano y un amigo suyo afincado en Tarifa. El colegio está en la urbanización más lujosa de Madrid. Esperamos encontrar cientos de pelos mechosos y aznarines de flequillos al lado y camisas de polo. La primera impresión nos devuelve trajes de chaqueta con corbata de los últimos que se han ido. Chiquillos que todavía encuentran placer en ese disfraz de formalidad y edad sobrevenida. Nos miramos los tres; el de Tarifa, el de Vallecas y la de Chueca se ríen del camino recorrido. En el fondo nos enorgullecemos de haber decidido ser quienes somos, sin haber seguido la senda trazada, la senda que otros nunca llegaron a abandonar. Dentro, mucha gente que nunca miró por otros caminos, por otras gentes y clases sociales, por otros países, por otras realidades, por otros mundos aparte del protegido por gente de bien. Endogamia conservadora.

A la mayoría se les ve felices seguramente porque los infelices no se habrán atrevido a venir y mostrar con valentía su cara más amarga con cara de "bueno y qué". Porque tampoco es necesario. Todavía algunos reconocían pesadillas de suspensos y patios de colegio. Otros se reencontraban con compañeros que se les aparecían en sueños de forma recurrente.

Apareció el tío bueno del colegio y, milagrosamente, seguía estando igual de bueno.

Los profesores que marcaron tus aficiones o tus habilidades apenas eran capaces de recordar nada de ti o no parecían muy interesados.

Las preguntas iban dirigidas más al lado personal. A los hijos que no tengo, al marido que no tengo, a la pareja que se me hace difícil conseguir. Muchos habrán pensado a qué he dedicado mi vida si no tengo nada de esto. Nada de lo que parece fundamental y lo que se presume como logro de forma unánime. Y no sé como explicarles que mi vida es amplia, que yo soy múltiple y sigo llena de intereses como cuando era adolescente. Que tengo un puestazo aunque nadie lo pregunte. Que he visto mundo. Que cultivo aficiones como la escritura aunque nunca haya escrito nada. Que bailo aunque nunca haya bailado nada. Que leo aunque me quede la mayoría por leer. Que siempre tengo en mente lo siguiente. Que me preocupo por el mundo. Que he dejado viva mi sensibilidad inicial. Que me he preocupado por cultivar mi esencia y crecer como persona. Aunque parezca que solo me haya dedicado a ponerme mascarillas, a juzgar por las preguntas sobre mi pacto con el diablo. Y es que os lo confirmo; conservar la cría tiene efectos beneficiosos sobre el cutis.

Barra libre. Me paseo por las aulas, el gimnasio y el patio con un whisky con Coca-cola en vaso de tubo. Botellón en el recreo.

Y tras un montón de qué tal estás, sonrisas vacuas y abrazos sentidos, me vuelvo a marchar con ese sentimiento agridulce de medio vacío. Ese sentimiento de no pertenecer a ningún grupo, de ser una marciana, una rara avis que nadie ha llegado a conocer. Y que una vez más no ha sabido explicar quien es. Y que probablemente a nadie le importe.Y me voy con el corazón helado. Con el corazón hecho helado de nostalgia de limón.

servido por Honey 10 comentarios compártelo favorito

10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

srta desconocida

srta desconocida dijo

Será que los demás necesitan buscar la confirmación de que son felices y exitosos fuera de ellos, y mientras tú, resulta que lo eres por ti misma, sin maridos postizos o un grupo de hijos que te maquillen. Y punto final, ¿Eres marciana? pues que suerte... :)

bicos

11 Mayo 2008 | 09:25 PM

Maite

Maite dijo

Y cómo nos alegra y alivia, a algun@s, que seas tan marciana... ¿montamos un ovni? Un beso linda... tú sigue llena de "tí misma", que el mundo entero lo agradece. Un beso!!

12 Mayo 2008 | 08:29 PM

Alicia

Alicia dijo

pues yo a veces creo que es mucho mejor ser marciana que estar metida en la mediocridad que respiran muchas de esas vidas, el ovni lo pongo yo
petonets

pd. afirmo, conservar la cría que llevas dentro le hace un favor al cutis,modestia aparte

12 Mayo 2008 | 08:37 PM

Honey

Honey dijo

Ay, cogía mi ovni y os secuestraba a las tres!. No nos lo íbamos a pasar bien ni nada...
Besos enormes, mis marcianicas preferidas!

12 Mayo 2008 | 09:53 PM

Ismael

Ismael dijo

Peazo de post bonito, y que bien descrito el sentimiento. Pero que sería de este mundo si no fuera por la gente que no deja de buscar... Como mínimo, sería mucho más aburrido.

12 Mayo 2008 | 10:58 PM

Honey

Honey dijo

Muchas gracias Ismael. Te lo agradezco, de verdad!
Besotes.

12 Mayo 2008 | 11:31 PM

Ardid

Ardid dijo

Marcianita número 1 llamando a marcianita número 2....
;)

13 Mayo 2008 | 09:24 AM

Lulu

Lulu dijo

Me topé con tu post cuando buscaba cosas del 50 aniversario del que fue mi colegio durante 18 años de mi vida. Como a ti, este colegio también marcó quien soy ahora, todas las aristas que me definen y todas las caras que forman la mía. También como a ti me preguntaron mil veces en apenas 3 horas cuántos hijos tenía y qué había sido de mi vida. Tuve también que responder con medias sonrisas, con un par de gestos de cabeza forzados y algún que otro saludo por educación.

Pero hubo muchas cosas que tú afirmas sentir y que yo no sentí. A diferencia de ti, sentí un afecto profundo y real cuando me abracé con la profesora que me enseñó Lengua cuando tenía 5 años de edad, supongo que la que marcó inconscientemente mi interés por la lengua, por lo escrito, y que tiene buena parte de culpa en la periodista que soy hoy. No tengo un puestazo, como tú, pero no me quejo, la verdad.

He sentido tristeza cuando he terminado de leer tu post porque describes cosas que yo no vi. Es más, mi lectura fue completamente opuesta. Es cierto que mucha gente iba a lo suyo, pero me cuesta creer que 15 años de tu vida en el mismo colegio no hayan dejado ningún amigo en tu círculo inmediato (mis mejores amigos son los del colegio, algo que provoca profunda envidia a quien se lo cuento), ningún recuerdo positivo que aflorara el pasado sábado, sólo por eso ya merecería la pena...

Por cierto, el tío bueno de mi curso había envejecido fatal. Ésa sí que fue una decepción... pero nada que no curaran un par de copas...

13 Mayo 2008 | 02:57 PM

Honey

Honey dijo

Ojo, Lulu, no me malinterpretes. Guardo un gran cariño por un montón de personas y profesores del colegio. Por eso fui al aniversario. Creo que hablo de "abrazos sentidos" por algo. En cualquier caso, es un sentimiento de lo más personal. Cada uno tendrá el suyo en función de lo que vivió y de cual sea su vida ahora. Esto no es ninguna crítica, es un intento de entender mi propio sentimiento de medio bajón cuando me fui y nada más. Enhorabuena por conservar tus amigos del cole, yo conservo los del barrio desde hace más de 20 años. Tampoco hago ninguna crítica de que la "gente fuera a lo suyo" pues es evidente que no podrán ir a ningún otro lugar.
Es más, estuve con el profesor de literatura comentándole la permanencia de mi afición a la escritura después de los años y ayer me volví a ver las fotos del CD con un sentimiento de agradecimiento a mi formación.

Pero volvería a escribir el mismo post de nuevo. Igual que tu escribirías el tuyo y probablemente no tendría nada que ver con lo que yo sentí. Porque somos dos personas distintas y los sentimientos son individuales.

Muchas gracias por tu comentario, compañera.

13 Mayo 2008 | 03:35 PM

elblogderosario

elblogderosario dijo

Hay algo por dentro que pincha agudo y sutil cada vez que camino entre gente que no sabe quien soy y cree saberlo. O que sin saber quién soy me define segun un criterio elegido para la ocasión. Es lo más duro de ser extranjera... no muy diferente de ser marciana...
Tengo una pequeña colección de esos alfileres, y si las musas no me hubiesen abandonado habría podido escribirlo con la emotividad de este post. Menos mal que lo has hecho tu, por que lo que soy yo no me sale ni un telegrama.
Un beso, Honey...

2 Junio 2008 | 12:00 AM

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Señorita Honeychurch

madrid, España
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Soy la versión madrileña de Lucy Honeychurch, desde mi ventana veo un cuidado jardín, transito por las calles más exclusivas de mi ciudad y llevo una existencia "comme il faut"; trabajo en un lugar respetable, visto de forma respetable, pero...me "aburre" tanta contención: me rebelaré algún día?

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