Hubo una vez, hace ya muuuuuuuuuuuuuchos años, una chica que dejaba su etapa de adolescente y entraba en otra mucho más madura y equilibrada.

Había empezado hacía pocos meses el bachillerato, un mundo nuevo e incierto. Le faltaba algo. Lo sentía dentro, no tenía nada que ver con amores, nonono, bueeeeno, eso también, pero...era otra diferente.

No sabía muy bien identificar qué era lo que necesitaba, solo sabía que se sentía algo sola, a pesar de los amigos que la rodeaban.

Una tarde muy soleada, nuestra amiga, salió a la calle, no tenía ningún destino fijo, simplemente andar.Y andó, andó y andó.....Entonces, se topó de repente con un lugar sumamente mágico.No, no fue un libro que leyera, no, ni un cuento, tampoco, sino una tiendecita. Pero no era una cualquiera, era muy especial, no la recordaba....¿o si?, fuese una cosa u otra, ella entró. Olía a incienso de fresa, a magia, ¿la magia tiene olor? ¿y color?, no lo sabía, pero no le importaba, aquello era un mundo verdaderamente maravilloso....Se oía una música relajante, sonidos que la envolvían y la trasladaban a un sitio lleno de ternura y tranquilidad. Saludó a la amable dependienta y...bajó unas escaleras....Encontró una vitrina llena de muchos colgantes....Y allí estaba, en seguida la descubrió. Pequeñita, pero destacaba de todos los demás, lo sabía, y la quería....Una pequeña hadita de cabellos largos y desnuda, con una pose muy particular que le daba encanto.Se la llevó, desde entonces...Azul, nombre con el que la bautizó, siempre ha estado con ella. Siempre, la apretaba fuerte y...todo era más leve, el miedo disminuía, los sueños estaban más cercanos, la suerte más cerca....

Pasaron los años y.....Azul cumplió su cometido, ayudar y estar cerca de la chica. Durante los años anteriores hizo mucho efecto y era tal el cariño que la joven le profesaba que..si sentía que no la llevaba cerca algo iba mal, aunque así no lo fuera.

Hace unos meses, la muchacha, pensó que Azul tenía que tener otro dueño, alguien a quien ella amaba con todas sus fuerzas y que sentía muy adentro que debía estar con él, pero estaba esperando el momento adecuado pero.....no llegó. Azul se puso triste como su dueña pero.....Cierto tiempo después y sin esperarlo, la chica supo cual debía ser el nuevo lugar de Azul: el hijo de un duendecillo, un niño fuerte, guapo, travieso, como el padre, honesto y cariñoso....¿Qué mejor sitio que ese?El viaje ha sido largo pero.....hoy, Azul no duerme con la joven, hoy, vigila el sueño y la vida de ese niño, el hadita indicada para la personita adecuada...

pd: ....aquí esta el cuentecito mi duende....para tu niño....como te dije. Un verdadero honor que Azul esté con él.