La expedición pirenaica de los macarrones… o como hacer el canelo de la forma más estrepitosa. (Lidiada nº 25)
Ya os hablé hace tiempo de mi espíritu de excursionista, en el más estricto sentido del concepto, o sea, tienda canadiense de cuatro plazas (que siempre albergaba al doble de personas, parecía elástica) saco de dormir tipo momia, mochila con esterilla, chirucas gasta...
