Acorralado
Me tenías en vilo, atrapado en tu tela de araña, enrollado en la persiana de tus ojos, de tal modo, que subía y bajaba en ellos cuando los abrías y cerrabas tan despacio. Pude huir, es cierto, pero ¿a dónde? ¿Hacia dónde se puede huir cuando tus pasos los guía la ...