El peneuvista Anasagasti: su pelo y su boca.
Yo debo de ser de los pocos españoles que aún no se han reido de su cabellera, tan personal: esos cuatro pelos atravesándole la calva cabeza, de izquierda a derecha. Hoy no le voy a aconsejar que cuide su cabello - que ya no tiene arreglo - sino que vigile lo que sa...