Castidad por devoción, castidad por obligación, puñetas con la lubricación…
Hasta hoy conocía a Bartolo, ese que tenía una flauta con un agujero solo, a Bartolín, a Bartolomé, también a la Bartola esa a la que todo el mundo es aficionado a tumbarse, pero no a Bartolino, que no es otra cosa que un punto rojo oscuro dentro de una inflamación, ...
