EGO, VOS, NOS...
Me entretuviste para que no me quedara dormida. Hablamos mucho, eres maravilloso e ingenuo, mientras acariciabas con tu índice el borde de mi oreja derecha, la que solía tener un pendiente en el cartílago. Ese dedo viajó a mi boca, tomó aire y se escurrió hasta ...
