EL CONFESIONARIO DE MOSEN BLANC
Mosén Blanc estaba emocionado, se le había ocurrido una idea genial, fantástica. Paseaba nervioso por la sacristía, con las manos en la espalda, su mente urdía estrategias para poner en marcha su plan. De vez en cuando, sus pasos se iban haciendo cada vez más largo...
