Lo que los escritores de ciencia ficción no podían haber imaginado
El sábado fuimos a Alcampo a comprar unas cosillas, antes de que comience la vorágine de las fiestas navideñas (inciso: yo ya he comprado los regalos para evitar agobios, como hago siempre). Cuando estábamos dando tumbos por los pasillos, intentando que la niña no se...
