Noches de perdición (... ¿quién me ha visto?)
He sucumbido a las costumbre de la noche madrileña. Lo reconozco. Y digo que lo reconozco porque no son las más saludables, salubles e higiénicas. Hasta ahora había estado intentado resistirme, aunque tampoco con mucho empeño, pero este fin de semana ha sido la const...
