Doce de mayo.
En la radio, de repente, sonaba algo de Cat Stevens. Yo estaba en su despacho. A decir verdad, no sé a qué habría ido, ni, realmente, podría precisar la fecha. Año 92', seguramente. Y, seguramente también, estaríamos solos. Entre nosotros, su mesa de nogal. Tras él, ...
