Eclipse de Luna
Recuerdo aquella noche como si fuera ayer. Miré al cielo y, sin entrada ni asiento reservado, la Luna me regaló un espectáculo gratuito sin bises. No pude más que aceptar su invitación (¡qué necio no lo haría!) y disfrutar de su belleza. Y así, coqueta, jugó a desapa...