Dejé mi corazón en El Aaiún
Cuando me marché a Roma, dejé mi corazón en El Aaiún. Creía que seguiría allí, esperándome hasta el día de mi regreso. Sin embargo, cuando volví a casa no pude encontrarlo, ni tan siquiera hallé su rastro. Intenté preguntar a mis antiguos amigos, pero todos habían pa...
