MARICÓN, ¡ME HUELES A LEÑA DE OTRO HOGAR!
Estos hombres ya habían inventado la usura, el interés (la etnia judía, claro) la prevaricación, el cohecho y todas las maldades que pueda imaginar una cabeza ambiciosa. Lo del derecho de pernada, cuyo acto e interés no residía en la cabeza precisamente, ya lo h...
