AMA DE CRÍA
Y, Herácles siguió creciendo, sano y fuerte, extraordinariamente fuerte. Como las rocas más altas y picudas del Olímpo. Ésas que, al rozar las inmateriales nubes, parecen invulnerables. Zéus, su padre, que, transmutado en halcón, en rayo o en brisa, rondaba siempr...
