Yo era feliz cuando no tenía dinero
Sí señores, el dinero te vuelve la sangre aceitosa y el corazón negro. Juzguen vosotros mismos mis dos últimas compras: En efecto, vuestros ojos no os engañan, es lo que viene siendo un recogedor de pelo púbico, que todos sabemos que se almacenan por tonelada...
