El despacho infinito
Ayer sucedió algo prodigioso. Fui a ver una actuación de Ryuichi Sakamoto. Y fue un gran coñazo. Sé que diciendo esto me arriesgo a ser tildado de paleto, lerdo musical o estúpido, acusaciones que, en diversos aspectos y grados, probablemente sean ciertas. De cualq...
