Rosado como el cielo, insoportable como llagas de sol
Quememos a tu otro yo. Quememos te suplico! a aquel ridículo, inexperto y quejumbroso que se la pasa mal hablando de la vida, de la muerte, la salud, de la enfermedad y del mundo en general. Coloquémoslo en un poderoso cohete, que lo lleve mas allá de la luna en la q...
