Dama Blanca
Aminorando la marcha, dejándome arañar por la Dama Blanca, permitiéndole llegar a donde nadie quiso ir, de donde nadie quiso regresar. Sintiendo su mirada, su aliento, yo le digo: aprieta amada mía, Dama Blanca, que ni las Garras del Tiempo se atrevan a desafia...
